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Juan Ramón el eterno Capitán de la escuadra blanca.

El eterno capitán Juan Ramón Sebastián llegó al Valencia en la temporada 1935 desde el Gimnástico. Su longevidad y pundonor hizo que diecisiete años más tarde aún paseara sus botas por los terrenos de juego en un alarde de compromiso con el club .Y aún prolongó sus servicios tras su retirada como entrenador del Mestalla.Este defensa izquierdo tenía un físico que asustaba por su altura y a ello acompañaba un rostro con rasgos angulosos de pocos amigos que hubiera encajado en cualquier película sobre la Cosa Nostra. Portentoso en el físico y no exento de geometría en el toque del cuero también supo situarse convenientemente. Como hecho curioso hay que decir que estuvo a punto de abandonar el club cuando se le intentó rebajar la ficha mientras se recuperaba de una lesión grave en el hombro pero las aguas volvieron a su cauce. Como internacional, la guerra frustró sus años de apogeo y sólo tuvo dos convocatorias pasados ya los treinta años. Como compañero inseparable en la zaga tuvo durante diez temporadas a Alvaro y sólo fue capaz de marcar un gol , en el Metropolitano, en el que el viento tuvo más culpa que él. Además fue el eterno actor principal en la recogida de las primeras copas del Valencia.
Nunca se escondió en el cuerpo a cuerpo y en el año 1941 en el campo del Murcia , afectado como estaba por la muerte de su hijo , perdió de tal forma el control que la Guardia Civil pudo a duras penas sacarlo del campo. Lideró las primeras reivindicaciones salariales y , convertido ya en un icono del valencianismo, hablaba con la prensa con el prestigio de gran capitán bien ganado y hasta había dado nombre a un equipo de la competición regional. Incluso llegó a viajar a Inglaterra para aprender las novedosas técnicas de dirección que desde las islas se estaban implantando. Además regentaba un bar que se convirtió en el punto de encuentro de quienes querían compartir con esta gloria del equipo. Ya en la pendiente descendente de su carrera pasó al Mestalla por influencia de su amigo Iturraspe para ayudar en las aspiraciones truncadas de ascenso del filial . Falleció finalmente en el mes de Octubre del año 1.999.

¿Sabías que? … Pequeñeces , hechos , anécdotas , efemérides y secretos…(IV)

-En la Liga 1941–42, el Valencia tuvo varios records ya que se convirtió en el equipo máximo goleador hasta entonces con una media de 3,2 goles por partido. También igualó el record de siete puntos como diferencia respecto al segundo clasificado. También Mundo se convirtió en el primer valencianista que se proclamaba máximo goleador de la Liga con 27 goles en 25 partidos.
-El gran presidente D.Julio de Miguel admitió varios años después del partido contra el At.Aviación de 1941 que fue uno de los seguidores del equipo que mostraron su ira por un pésimo arbitraje del famoso Gojenuri en Mestalla. El antes aficionado que presidente lanzó muy airado una silla al terreno de juego y un guardia le multó pero, como era Teniente Alcalde del Ayuntamiento de Valencia , la sanción le fue perdonada. Desde entonces el grito de Gojenuri se utilizaba para calificar a los árbitros pésimos.
-En la Liga 1943–44 el equipo nunca se quedó a cero y marcó al menos un gol en los 26 partidos del campeonato siendo líder durante 22 jornadas consecutivas a partir del 8 – 0 conseguido frente al Sevilla en la cuarta jornada de Liga. Mundo consiguió su segundo “pichichi” también con 27 goles disputados ahora en 26 partidos.
-Los jugadores vascos tuvieron mucho protagonismo en la temporada 1945–46 pues llegaron a coincidir hasta diez y en su último partido de liga ante el Alcoyano jugaron nueve vascos en la alineación compuesta por Eizaguirre, Álvaro (que era gallego), Juan Ramón, Ortúzar, Iturraspe, Lecue, Epi, Pasieguito, Mundo, Igoa y Asensi que era valenciano.

Epi o la elegancia de un alero fino y la ingratitud de una despedida impropia.

Epifanio Fernández Berridi ,Epi, nació en San Sebastián en el año 1919 y fue calificado por su propio padre como “Harina fina”, ya que de profesión era panadero. Fue uno de los integrantes de la “delantera eléctrica” o “delantera del terror” en su banda derecha ,siendo uno de los mejores extremos de la historia. Comenzó a jugar en el Vasconia para pasar después a la Real Sociedad. Cuando llegó al Valencia ganó la Copa de España en su primera temporada y fue internacional en 15 ocasiones. Rápido, elegante, atléticamente bien formado, dotado de un “dribling” excelente y de una apreciable potencia de tiro, en él se conjugaban todas las virtudes clásicas de un alero a la inglesa con una inspiración y rapidez de reflejos muy latina. Era un jugador, en suma, brillante y espléndido en ocasiones, que ocupó un primerisimo plano durante muchas temporadas. Su corrección en el campo era, por lo demás, admirable, actuando siempre con una caballerosidad que le hicieron conquistar el respeto de todos los públicos, ganados ya por sus cualidades técnicas.
En la temporada 1948 – 49 ,que había sido maravillosa para el equipo por haber sido subcampeones de Liga y campeones de Copa con un gol del propio Epi, el jugador marchó con la selección nacional durante una semana para jugar en Dublín y París. A su regreso se marchó directamente a San Sebastián con los también valencianistas Eizaguirre e Igoa. Como la Peña Deportiva Valencianista organizó un homenaje para sus cinco internacionales de entonces en el que Epi no apareció fue muy criticado en la ciudad ya que su decisión había sido poco antes la de quedarse a jugar en la Real Sociedad. Este hecho causó gran escándalo en la época pues le unía un contrato al Valencia pero Epi ya nunca regresó y el Valencia accedió a darle la baja. Incluso realizó declaraciones difamatorias de las que se arrepintió pero sin duda el Valencia no se mereció ese trato en su despedida. No en vano manifestó: ” Yo soy de la Real, es mi equipo, aunque me consagré en el Valencia, pero Donostia es mi tierra. Me retiré porque me sentía un poco viejo y acerté en mi decisión irrevocable. No puedo, ni debo quejarme, el fútbol me lo dio todo”.

De la temporada en que la Copa Eva Duarte de Perón, actual Supercopa , vino a Valencia.

La nota más sorprendente de la Temporada 1949 – 50 fue la lamentable huida del equipo por la puerta falsa y con nocturnidad por parte de Epi después de haber defendido los colores valencianistas durante nueve años. Y es que después de dos plantes para pedir aumento de sueldo Epi dio el portazo definitivo y se marchó a la Real Sociedad a pesar de tener contrato en vigor con el Valencia. Este resolvió por darle la baja a pesar de las manifestaciones ofensivas y chulescas de un jugador que le debió tanto al equipo como el equipo a él. Entre las incorporaciones de la Liga destacó la presencia del delantero Fuertes que pronto se ganó un hueco en el equipo. En Liga el Valencia comenzó realmente mal encadenando seis jornadas sin conocer la victoria aunque esto se enmendó en la segunda vuelta con una escalada espectacular que produjo que se llegase a la última jornada con posibilidades matemáticas de victoria aunque finalmente fue el Atlético de Madrid que entrenaba Helenio Herrera el vencedor tras empatar a 4 con el Valencia en un vibrante partido que estuvo lleno de tensión y emoción. En Copa se ganó contundentemente al Mallorca, se remontó un 3 – 0 adverso contra el Racing de Santander para vencer en la vuelta por 6 – 0 y en semifinales correspondió en suerte el Atlético de Bilbao. En la ida los vascos vencieron por 5 – 1 y en la vuelta el Valencia consiguió colocar en un épico encuentro un 6 – 2 en el marcador que llevaba la eliminatoria a la prórroga. Como no hubieron goles en esta el partido debió seguir hasta que alguno de los dos marcase un gol de oro y éste fue conseguido por el extremo bilbaíno Gainza cuando los jugadores ya casi no se mantenían en pie, Mestalla ovacionó a sus jugadores como pocas veces se ha oído en el coliseo valencianista.
En la Copa Eva Duarte de Perón , que como dijimos fue el antecedente de la actual Supercopa ,el Valencia consiguió el primero de estos trofeos al derrotar al Barcelona en el Estadio Metropolitano de Madrid. Y es que el encuentro finalizó con empate a cuatro goles y el Valencia anotó tres más en una prórroga vibrante que aún se recuerda como un partido épico.