Archive for Junio, 2009

Venta de Albiol: vuelven las neuronas.

Todavía tengo que frotarme los ojos cuando leo lo que leo. Después de dos años en los que el VCF parecía estar en manos de un marciano con el cerebro de Chiquito de la Calzada, ahora resulta que este Llorente no sólo le da con la puerta en las narices a Súper-Floren en el tema Villa sino que le coloca a Albiol al módico precio de 15 millones de euros. O, lo que suena mejor, 2.500 millones de pesetas. Me resulta tan inverosímil, después del cenutrio  Soler y del pazguato Soriano, que casi pensaría que es un invento más -otro de miles- de la lamentable pareja AS-MARCA si no fuera porque en SUPER  me juran y perjuran que es verdad.

La operación sólo se puede calificar de maestra. Para el Valencia, claro. Por muy buen chico que haya sido, por muchos amigos que deje en Valencia y en el Valencia, lo cierto es que el precio que ha obtenido el Valencia es desorbitado. Tanto más si tenemos en cuenta la última temporada que el de Vilamarxant realizó con su equipo (siendo la última temporada la que suele determinar el precio de los fichajes). Con una exagerada inclinación al despiste, los cambios de pareja que sufrió le trastornaron hasta el punto de que fue determinante en un número inaceptable de goles encajados por el equipo. Nunca ejerció galones y su salida del balón -algo en lo que destacó al empezar su carrera- pasó de dubitativa a principios de temporada (algunas pérdidas fueron letales para su portería) a convertirse en patadón y tentetieso toda la segunda vuelta. Si a todo ello añadimos la falta de contundencia que suele acompañar a los centrocampistas reconvertidos a defensas, lo que en definitiva es Albiol, lo cierto es que nos hayamos ante un central que todavía tiene mucho que demostrar. Quizás Valdano ha decidido pagar por el futuro, porque desde luego el presente no indica que Albiol cueste 15 millones de euros. Y su presencia en la selección -argumento que utilizan muchos para destacar la valía de un jugador- no resulta argumento suficiente. Recordemos que el seleccionador es Del Bosque, sobre cuyo buen juicio ya se ha escrito en este blog. Y pocas veces la internacionalidad en determinadas posiciones ha estado tan barata. Si Albiol ha seguido en la Roja ha sido, fundamentalmente, como premio a los servicios prestados durante la Eurocopa, lo mismo que Silva, Marchena o Sergio Ramos, por poner otros ejemplos.

En todo caso, y a la espera de lo que dictamine el futuro -yo me mojo, porque esto es un blog y uno dice lo que piensa sin tamiz alguno, y adelanto que Albiol no lo tendrá fácil en el Bernabéu- lo cierto es que el Valencia ha sacado un buen pellizco con el que pagar unos cuantos fichajes. Sí, sí, parece que vuelven las neuronas.

¿Quién me ha robado a mi selección?

Aunque parezca mentira, Kafka dijo que “todo el conocimiento, la totalidad de preguntas y respuestas a los avatares de la vida se pueden encontrar en el perro”. Así que para entender qué demonios ha pasado en Sudáfrica, he puesto a mi fiel can “Tatón” frente al televisor durante un resumen del papelón de España en la Confederaciones. Estas son las conclusiones que ha sacado.

Del Bosque.- Está empeñado en demostrar que prescindir de él ha sido, probablemente, la única decisión acertada que ha tomado Valdano en su vida. Sí, luego al Madrid le fue muy mal, ya lo sabemos. Pero porque los galácticos empezaron su cuesta abajo de manera pronunciada. Al frente de la selección, Del Bosque se ha limitado a administrar la herencia recibida. Y hasta ahí bien. Pero en cuanto ha tenido que aportar algo, los resultados han sido desastrosos. Ganamos de chiripa en Bélgica, donde otros se han paseado. Lo mismo sucedió contra Turquía. Victorias in extremis, bien alejadas del juego esplendoroso de “la Roja”, que se justificaban con aquello de “somos tan buenos que ya ganamos hasta jugando mal”. Y no. España ha jugado mal a lo largo de toda su historia y por eso, justamente por eso, nunca ha ganado nada. Del Bosque apareció cauteloso, pero dispuesto a aportar su granito de arena, a no ser más que “sucesor de”. Receló del tiqui-taca porque, según él, iba demasiado despacio. Tuvo la aberrante ocurrencia de llamar a filas a Capel para ensanchar el campo y jugar con extremos. Y el invento se demostró erróneo. A pesar de ello, ha seguido erre que erre, hasta el punto de llamar a Pablo, un extremo con escasísima experiencia en envites de enjundia, para sustituir a Iniesta. Incluso Mata, media punta de vocación, que tan bien se mueve en diagonales, fue obligado a quedarse pegado a la cal las dos veces que lo vimos aparecer en Sudáfrica.

Junto a los errores tácticos, la falta de rigor. En la concentración de España se ha permitido todo. Los cambalaches con radios, periódicos y teles “amigas” que acababan todas las entrevistas barriendo para su casa, siendo su casa, obviamente “Casa Florentino” y sonrojando a nuestros internacionales con las preguntitas de rigor. Despreciando a la Roja y, de paso, a los equipos que aguantan el asedio. Se ha relajado el régimen de comidas, se ha reducido el tiempo destinado a estudiar a los rivales, se ha permitido todo, en definitiva, a unos chicos que “son los mejores del mundo”. En ese régimen de permisividad ha aflorado la autocomplacencia ¿Cómo si los españoles necesitásemos excusas para creernos el ombligo del planeta? Amigo Del Bosque, no se puede pretender seguir la estela de Luis si se carece de la personalidad del Sabio, que, no me cabe duda, habría atajado de raíz el compadreo permanente con sus amiguetes de la prensa que usted ha permitido desde el primer día en el entorno de la Roja. Mi Roja, la Roja de todos los españoles ha desaparecido. Habá que ver si con Del Bosque un día volverá.

Las decepciones.- Seleccionador aparte, Xabi Alonso. Reconozco que nunca ha sido santo de mi devoción, seguramente porque con la selección ha dado una de cal y mil de arena. No ha tapado lo que tapa Senna, ni ha tenido los galones que demostraba el del Villarreal cuando la cosa se ponía fea. Su papel en la selección sigue siendo sospechoso y me temo que su fichaje por el Madrid no harí sino incrementar su protagonismo en la Roja. Hay que poner velas para que Marcos vuelva a ser el de la Eurocopa. Tampoco ha estado fino Cesc.  Ha acabado jugando en el lugar de Iniesta y, quizás por ello, se le ha visto impreciso, encogido, sin la precisión de la que hace gala en el Arsenal. Probablemente brillará cuando sepa que está ahí por méritos propios y no por la lesión de un compañero. Capdevila tampoco ha brillado a su altura habitual. La ocurrencia del seleccionador de no llamar a otro lateral izquierdo, algo inaudito, ha podido tener influencia en su evidente relajación. Joan es bastante mejor de lo que ha demostrado en Sudáfrica. En el otro lateral, Ramos no ha justificado su alineación. Aturullado en ataque y despistado en defensa, hasta que no cambie su agitada vida privada no volverá a ser quien era: el mejor lateral derecho del mundo.  Y así podríamos seguir porque nadie ha estado especialmente brillante… Cabe desear que nuestros chicos recapaciten y, de cara al Mundial, se den cuenta de que si no salen a comerse la hierba vamos a volver a ser los de siempre.

Lo positivo.- Piqué. Tenemos, si no se le apagan las luces, central para diez años. Desde Hierro, nadie como él. La mejor noticia pensando en 2010.

¿Alguno de nosotros se cambiaría por Villa?

Dice Villa que lo ha pasado muy mal. “Esto no se lo deseo ni a mi peor enemigo”, asevera. Y yo, personalmente, quizás por la simpatía que me ha generado siempre el Guaje (aunque no comparta algunas de las cosas que ha hecho), hago esfuerzos por entenderle. Él, como yo, como vosotros, no deja de interpretar la realidad como un complejo que gira en torno a él mismo. El egocentrismo es algo consustancial al ser humano. Por ello, no hay desgracia más grande que la que uno mismo padece, ni alegría más grande que la que en nuestras carnes vivimos. Uno pierde a un ser querido y no llega siquiera a imaginar que pueda existir una tristeza mayor que la que siente en ese momento. Uno vive una injusticia no abriendo siquiera la puerta a la posibilidad de que otros estén en situación siquiera parecida. Hay que hacer verdaderos esfuerzos para intentar abstraerse y pensar que no, que lo que nos pasa a nosotros le puede pasar a los demás. Que nuestro dolor puede ser ínfimo al lado del que sufren otros, que nuestras angustias son gotas de agua en el mar al lado de las de los demás.

Y ahí es donde Villa se equivoca. Él puede pensar que su desasosiego no ha conocido igual en la historia de la humanidad. Tiene derecho a pensarlo, aunque esté en un monumental error. Pero de ahí a decir lo que ha dicho media un trecho. El trecho que separa a un joven en perfecto estado de salud, que se gana fastuosamente bien la vida practiando deporte y que tiene, además, una familia con la que compartir todas sus alegrías de los millones de personas que en España y en el mundo lo están pasando mal DE VERDAD. Más allá de la demagogia, quienes como Villa están en boca de todo el mundo deberían, para evitar el ridículo, medir mejor sus palabras. Porque ninguno de los muchos cientos de miles de españoles que cada día acuden a las oficinas del INEM va a entender que lo esté pasando tan “mal” por el mero hecho de no conocer a estas horas si continuará ganando los 3 millones de euros netos que gana en el Valencia, o será capaz de añadir algún millón más a su espléndida nómina en otro equipo de mayor postín. Porque ningún inmigrante sin papeles, de esos que deboran la prensa deportiva española porque el fútbol es el primer lenguaje que comparten con nosotros, que vive en la continua angustia de no saber hasta cuándo va a poder seguir en España va a entender que un privilegiado delantero de la Roja diga que “no le desea a su peor enemigo” la situación por la que ha pasado.

Si Villa estuviera bien aconsejado, si Villa supiera exactamente qué es lo que en cada momento sucede en las negociaciones sobre su futuro, seguramente habría estado mucho más tranquilo. Porque buena parte de lo que a Villa atormenta se debe a las intoxicaciones que su entorno más inmediato ha fomentado. Y llueve sobre mojado. Lo que digan MARCA y AS, que, por cierto, siguen erre que erre inventando noticias, interpretando pensamientos, elucubrando acontecimientos, fantaseando alineaciones, deshaciendo la historia sin ningún tipo de rubor, a Villa le debería traer al pairo. Tanto más si, como ha dicho en alguna ocasión, él no lee periódicos. Ésa no debería ser su guerra. La suya, y bien que la está batallando, es marcar goles con la Roja, pasar olímpicamente de los cantos de sirena y pensar, como pensaba hasta antes de ayer, que ser jugador del Valencia, delantero centro de la Roja y tener la nómina que tiene le hace un ser privilegiado -no superior pero sí privilegiado- por el que se cambiaría buena parte de la población española.

La última, en clave merengue. La cosa no pinta bien. Y me sabe mal porque yo no tengo ningún tipo de animadversión hacia el Rel Madrid. No mayor, al menos, a la que pueda tener a otros equipos. De hecho, en tanto que equipo español considero que puede contribuir generosamente al fortalecimiento de la Roja. Pero, personalmente, no veo nada claro el rumbo que ha emprendido Florentino. Creo, además, que ha empezado por el final. Que Kaka y Ronaldo deberían haber sido la guinda del pastel. Pero el afán por demostrar que él es más listo que nadie puede haber dilapidado buena parte del bien ganado prestigio que en el mundo del fútbol tenía Florentino. Sus aires de nuevo rico han sentado mal en Valencia, pero no han sentado mejor en Munich, de quien pretende -parece- llevarse a Ribéry, ni en Milán, de donde querrían -también parece- encontrar en Ibrahimovic la alternativa a Villa. Aquí el más tonto hace relojes y el personal tiene muy claro que por Madrid se atan los perrros con longaniza. La imagen de Ronaldo con la Hilton primero, luciendo palmito y ropa y coche hortera a más no poder por Lisboa después  y sus palabras altaneras no contribuyen a mejorar el panorama. Así no se ganan adhesiones. Así se va a un nuevo desastre. O eso parece.

Del Bosque, África, la FIFA y Villa.

Del Bosque.- No es fácil llegar a un nuevo trabajo y escuchar permanentemente que tu antecesor era un genio, que aquéllo tiene difícil mejora, que no toques nada no vaya a ser que lo estropees… El salmantino parece ir aguantando bien, pero hay gestos en los que se le ven unas ganas tremendas de saltarse el guión. La astracanada de Capel estuvo en esa línea, pues quiso introducir en nuestro exquisito centro del campo a un tipo que no pega ni con cola. Algo parecido sucedió con la sorprendente convocatoria de Pablo Hernández. Ni aquél ni éste, a pesar de las cualidades que les hacen jugadores de primera división, poseen la pausa necesaria, la quirúrgica precisión en el pase, el desborde en milímetros cuadrados y ese don de difícil o imposible descripción que Andrés Montes bautizara como tiqui-taca. Son otra cosa. Mata, en cambio, está en el camino de eso. Pero no si lo pegas a la cal. No si lo alejas de Xavi. Quizás porque no tenga aún galones para saltarse el guión, como hacen Iniesta y Silva cuando les entra un ataque de genio. Sea como sea, hay que tener en cuenta que en ese centro del campo faltan 3 de 4: Don Andrés (¡nada menos!), Senna y Silva. Con esos 3 en el Mundial, la cosa cambiará, no habrá lugar para Capeles ni Hernándeces y seguramente volverá el tiqui-taca. Sin ellos, Del Bosque se puede atrever a improvisar.

África lo merece.- Duele ver los campos vacíos, pero la pasión con la que África vive el fútbol no conoce igual. Doy fe. Viví dos años en Nigeria y puedo asegurar que en ninguna parte ´he visto cosa igual. La ausencia de equipos de club de alguna relevancia provoca, además, que sea la selección nacional el epicentro de todas las atenciones. Así que, por poco preparado que pueda estar el país, por muchos problemas de índole logístico que pueda suponer organizar allí una competición de alto nivel, África merecía algo así.

La FIFA.- Sigo pensando que planteamientos como el de Iraq en el partido de ayer merecen castigo, desprestigian el fútbol de selecciones y ponen en cuestión la existencia misma de la Copa Confederaciones. Si hay equipos que renuncian ab initio a jugar para ganar, lo que deberían hacer es no presentarse. Una cosa es un planteamiento defensivo y otra lo de Iraq. Milutinovic puede estar todo lo contento que quiera, pero si de mí dependiera, le abriría un expediente disciplinario por atentar contra la ética del deporte. Partidos como el de ayer dejan, además, en entredicho a la FIFA, que busca con estos bolos una fuente de ingresos extra, vía derechos de televisión, pero que no da con la tecla adecuada. O buscan acrecentar el interés del personal, o este torneo está presto a morir. ¡Que se evite el bochornoso espectáculo de la fase previa y se vaya directamente a semifinales! ¿Tan difícil es?

Villa.- Sigo sin salir de mi asombro por la inusitada capacidad de AS y MARCA, al alimón, para adentrarse en lo más profundo del pensamiento del Guaje. Ni cortos ni perezosos anuncian a bombo y platillo -después de haber dicho que ya estaba fichado por el RM- que “Villa ya ha decidido” (irse al RM, claro). Hay un pequeño paso atrás, pues pasa de fichado a decidido. Pero, ¿cómo lo saben? ¿Han inventado un extractor de pensamientos ajenos? ¿Me lo podrían dejar unos días? No tienen, sin embargo, problema, porque el día que fiche por el Barça el Guaje no insistirá y pasarán a fichar y psicoanalizar a otro. Y de esto sólo quedarán portadas bochornosas y meteduras de pata universales.

El valor de la discrepancia.

Curiosa la experiencia de hacer un blog. Uno descubre muchas cosas de la condición humana. Y también de nuestro peculiar carácter. Desde hace un tiempo quería reflexionar sobre eso, pero la lectura estos días de la magnífica novela de Ray Bradbury “Farenheit 451″, me ha dado el empujón defiinitivo. Trata la novela de una sociedad en la que están prohibidos los libros. El cuerpo de bomberos se encarga de quemar cualquier vestigio de cultura -en especial destruyen todos los libros- y, de paso, si se resisten, a quienes la propaguen. Las autoridades pretenden alcanzar un pensamiento único. La televisión es el elemento básico de entretenimiento de la población, junto a las carreras desenfrenadas de los coches por las autopistas. Se abomina de la conversación, de los espacios para el intercambio de ideas. Se quieren seres pegados a un elemento que bombardee imágenes, sonidos o mensajes publicitarios. Nadie tiene derecho a discrepar.

Estamos hablando de un libro escrito hace más de 50 años. Premonitorio en tantas cosas. Es hijo del macarthismo y de la energía con la que los anglosajones defienden la libertad de expresión y la pluralidad como mecanismo de mejora de la sociedad. En Inglaterra, como en Estados Unidos, se considera inconcebible que alguien no pueda expresarse con total y absoluta libertad siempre que respete unos códigos de conducta marcados por sus normas constitucionales (EEUU) o consuetudinario-legales (Reino Unido). Quien opina tiene, sin embargo, que aceptar la crítica. Y, por lo general, el juego se respeta. Se debate en todos los foros, del parlamento a internet, con un nivel dialéctico enconado. Desde los niveles más elementales del sistema educativo se enseña a discrepar. Pero se enseña también a mantener un cierto decoro, a que el encono no acabe en la descalificación.  A respetar las reglas básicsa del civismo y la eduación.

Y ahí llegamos a lo que se supone tiene relación con este blog y las enseñanzas sobre cómo somos los españoles que de él se pueden extraer. Sonrío, por ejemplo, al acordarme de que, tras un artículo en el que reflexionaba, precisamente, sobre la ausencia de derecho a la discrepancia que se intentan conseguir en el Villarreal CF, un señor dejó un comentario insultando gravemente a mi madre. Ni un solo argumento intentando demostrar que lo que yo creía, acertada o erróneamente, no tenía justificación alguna. Se limitaba a insultarme. Otros, careciendo igualmente de base argumentativa alguna, y esto es algo bastante generalizado, sencillamente cuestionan tu capacidad para opinar. Lo cual me parece incluso más grave ¡Una parte de los españoles todavía considera que hay determinadas cosas de las que no todo el mundo puede opinar! Porque, si no se puede opinar de fútbol, que es de lo que va este blog, ¿existe algún campo en el que podamos expresarnos con libertad?

Pero el colmo de la incongruencia cuando , de vez en cuando, alguien me recuerda que no soy periodista (yo soy diplomático de carrera, y no lo escondo) ¿Se puede caer en mayor ridículo intelectual? ¿Va usted a negarle  la capacidad de expresarse no ya en un periódico, radio, televisión, revista, sino incluso en internet a todo aquel que no haya pasado por la facultad de ciencias de la información? ¿Va usted a decirle a Mario Vargas Llosa, o a Arturo Pérez Reverte, o a un Nobel en medicina o economía, o al repartidor de la leche o el pan que no pueden poner por escrito lo que verdaderamente les venga en gana? ¿Estamos hablando de un país libre o de un país en el que únicamente consideramos lícito lo que coincide con nuestro pensamiento y además dicho por alguien con carnet de periodista?

Pocas cosas hay, en definitiva, más enriquecedoras que la discrepancia. Tanto más en un terreno, como el del deporte, en el que todo es opinable. Y en el que todo debería ser amistosamente discutible. Entrar en el terreno de la descalificación personal por defender a unos u otros colores, por considerar que fulanito o menganito no son buenos dirigentes, o por considerar el precio pagado por un jugador exagerado o insuficiente es propio de quienes todavía no han asumido que la razón absoluta no existe y que ninguno de nosotros es necesariamente más listo que el vecino de al lado.

Los cien millones de Cristiano.

Vaya por delante que Cristiano Ronaldo es, probablemente, el jugador de fútbol con mejores condiciones del planeta. Técnicas y físicas. Cuentan testigos presenciales que cuando vino a jugar contra el Villarreal en Champions el pasado invierno, se metió en una sesión de spinning en La Calderona -pasaba por allí y le picó el gusanillo- y acabó sustituyendo al profesor y dejando a todo el mundo con la lengua fuera. Literalmente. Su cuerpo es una máquina y, al contrario de lo que estamos acostumbrados en el VCF, lo cuida hasta el último detalle. Todo ello eso cierto. Pero…

Pero cien millones de euros es una cantidad amoral. Carece de mérito alguno, por otro lado, traer a Ronaldo, o a cualquier otro, si, a cambio, hay que abonar esa cantidad. Florentino no es ningún genio. Es alguien que goza del crédito suficiente para destrozar de manera inmisericorde el mercado y pagar lo que nadie puede rechazar. Un precio desorbitado que jamás se podrá amortizar. Ya puede el ser superior ordenar a empresas amigas que le hagan estudios de rentabilidad: todos serán apócrifos. Ni los cien del portugués, ni los 65 de Kaka (por cierto, los ingleses no le ponen el acento en la segunda “a” a la hora de pronunciar su nombre), a los que hay que añadir casi 20 anuales limpios en sueldos, más primas, están en el mercado. Son una aberración que no hace sino generar mayor antipatía hacia un equipo que se hace a base de talonario.

Habrá que ver, además, cómo le sienta a Cristiano su estancia madrileña. No han sido pocos los que han llegado en los últimos años al foro procedentes de aburridas ciudades del norte (estilo Manchester) con un impecable curriculum nocturno y han acabado compitiendo con Pipi Estrada en los cenáculos fashion, cada vez más abundantes, de Castellana y cercanías. En Manchester,Ronaldo era, además, un genio indiscutido. La ausencia de prensa deportiva hace de Inglaterra un paraíso en comparación con el nivel de crítica y fiscalización a los que se somete a los equipos españoles -salvo al Villarreal, por razones que todos conocemos-. De su capacidad para abstraerse a esa presión mediática y a los cantos de sirena que engulleron a los Ronaldo, Ramos, Senijder y compañía dependerá que acabe dejando en Madrid la imborrable huella que dejará en el United.

Y yo me pregunto: si Ronaldo, con los peligros que su henchido ego puede conllevar en un equipo plagado de jóvenes prendados de sí mismo, vale 100 millones…¿cuánto vale Don Andrés? que, siendo casi casi casi tan bueno, además es una joya para sus compañeros. Ponle 500.

La Roja, el Guaje, Florentino y los de siempre.

Martes 9 junio, 15 horas. Hora de comer. Dejo la oficina rumbo a casa con el estómago dando evidentes síntomas de desfallecimiento. Sobre la Plaza de Nules cae a plomo un sol abrasador. Antes de franquear la puerta de salida, Pedro, el ordenanza más dicharachero y granota de Valencia, me detiene con una sonrisa de oreja a oreja. Señala la pantalla de su ordenador y exclama “ya te lo dije yo, ya te lo dije yo”. Me acerco y veo una foto de Villa corriendo tras un balón VESTIDO CON EL UNIFORME DEL REAL MADRID. “El Madrid ficha a Villa” asegura un titular a todo trapo. Me fijo mejor en la foto y observo que cabeza y cuerpo no son de la misma persona. Quien ha hecho el montaje de photoshop es un chapuzas. Ese cuerpo acarrea unos cuantos litros de cerveza suplementarios. Parece más Gravesen que el Guaje. Es la web de MARCA y el ridículo es espantoso. A las pocas horas cambian el titular y quitan la foto. Rigurosidad a raudales.

Bonita forma, la burda invención de noticias, de hacer negocio. Y no parece que sea cosa de Florentino. En realidad, le hacen flaco favor. Por un lado, aumentan, por si ello fuera necesario, la animadversión hacia el Madrid que crece ya en odos los rincones del planeta. Por otro, encarecen el producto. Tanto interés, deduce el vendedor, será por algo. Pero a quien inventa le da igual. Aquí vale todo.

Por si eso fuera poco, enciendes la tele para ver el partido de la Roja y el bochorno continúa. Bromita aquí y bromita allá entre narrador (¿por qué demonios jubilaron a José Ángel de la Casa?) y comentarista del partido en TVE -a cual más insoportable- sobre los intereses “nacionales” de Florentino. El ser superior con el interés superior. Nada importa ya en el mundo que no sea que el ser superior consiga hacer el equipito que le interese. Lo que menos importa, desde luego, es el devenir de la Roja o los intereses de los jugadores señalados con su dedo que todo lo cura. La periferia, cada vez más periferia gracias a ellos.

Florentino, agazapado. Había que verle cuando en Onda Cero le preguntó Azuara si no se le caía la cara de vergüenza por pagar esa barbaridad por Kaka-a lo que hay que añadir la barbaridad todavía mayor que va a cobrar mensualmente- en plena crisis y con 4 millones de españoles sin tajo al que acudir. Se puso colorado, carraspeó, dejó de ser el Súper, la vergüenza le embargó y balbuceó una respuesta que no convenció a nadie. Su retorno ha comenzado mal. Su estrategia, basada en ridiculizar a su antecesor -como si él solito no lo hubiera conseguido ya-, ha errado el tiro reventando el mercado. Si Kaka vale 65, ¿cuánto vale Villa? Hablar de 37, como hacía Marca, es una burla a la inteligencia del lector. O todo moros, o todos cristianos. Esperemos que Llorente aguante el tirón, sepa esperar el momento y deje claro que todos estamos en el mismo mercado. Ah, y Calderón también fracasó con Villa.

Y a todo esto, la Roja engrasa motores. La ausencia de Don Andrés duele. No en vano le han elegido el mejor jugador de la Liga. No en vano es la estrella de las campañas publicitarias de Nike (¿y Ronaldinho?). No en vano se le proclama el mejor centrocampista del mundo en Inglaterra. En la Confederaciones tenía la oportunidad de presentar su candidatura definitiva al Balón de Oro. Pero no estará. Quizás sea mejor así. Quizás sea mejor que se vaya a Fuentealbilla para descansar de cara al Mundial. Ahí sí nos la jugamos de verdad. 

Quien sí estará es Güiza. Amortizado Villa -y vendido por un buen pico, esperemos- todo el mundo habla de Negredo. Yo prefiero a Güiza. Con él me demuestro a mí mismo, además, lo equivocado que puedo llegar a estar. El arquero lo tiene todo para triunfar en el Valencia.