Archive for Agosto, 2009

Sólo sé que no sé nada.

Sí, tengo que reconocer que si alguna vez he estado más desconcertado respecto a lo que se puede esperar de un equipo antes de que empiece una temporada, no tiene ni punto de comparación con lo que me pasa este año con el Valencia. A decir verdad, si tuviera que apostar en Unibet por si este año se acabará luchando por estar en Champions o por no bajar a segunda, creo que dejaría el dinero -el poco que queda a finales de agosto- reposando tranquilamente en la cartera. No me arriesgaría lo más mínimo.

Y sí, reconozco también que gran parte del desasosiego en el que me hallo tiene su origen en el banquillo. Por ahí abajo está escrito que la continuidad de Emery al frente del Valencia es la medida más cuestionable que, en mi opinión, ha tomado Llorente desde que llegó a la presidencia del club. Lo dije al acbar la temporada pasada y nada de lo acontecido en lo que llevamos de la presente me hace cambiar de opinión ¿Por qué? Pues por razones varias. A saber:

Porque resulta que el año pasado el equipo empezó la temporada con tres porteros que difícilmente serían titulares en cualquier equipo de segunda división y hoy, en cambio, contamos con dos que no desentonan en comparación con el resto de los grandes.

Porque se han reforzado las dos lagunas más importantes, además de la antedicha, que tenía el equipo (los laterales) con dos jugadores que, sin estar llamados a hacer historia, sí que, como mínimo, superan con creces la lamentable predisposición para el trabajo de Miguel y la limitada capacidad para el fútbol de Moretti o Del Horno.

Porque se ha mantenido a Villa, Silva y Mata, se ha recuperado a Zigic y se ha traído a este tal Miku que, dado el caso, puede servir para desatascar algún partido embarullado.

Porque es posible que Banega recupere -si lo ha tenido- o descubra -si, como es más probable, no lo ha tenido nunca- el sentido común y se convierta en un deportista responsable y, por ende, explote en lo gran jugador que es.

Y SIN EMBARGO, con todos esos ingredientes, el equipo no acaba de cuajar. La defensa sigue teniendo lagunas (¡pensar que había quien veía en el orgulloso por salir en la prensa del corazón Alexis -así le luce el pelo, despiste tras despiste- un central para la selección!, claro que, con Del Bosque, tras lo de Capel y Pablo, cosas más raras se han visto), el medio centro sigue a expensas de Baraja, Mata parece extraviado en esa mejora de contrato que cree haber merecido, Villa enfadado con el mundo y chupón como delantero de vuelta de todo, haciendo números para dejar sólo a Torres como punta en la Roja y todos, en general, con poca pinta de creer en quien se supone que los dirige. Hay un elemento en el fútbol que es indefinible. Igual que en la preparación de los guisos, unos buenos ingredientes no garantizan un buen resultado. Hace falta un cocinero que sepa lo que hace. Yo no sé si el Valencia lo tiene.

La llegada de Candel.

Pues sí. Si habéis leído la columna de Vicente “Tito” Bau, el jugador de pádel a quien mejor le quedan los polos apretaditos color rosa moderno, la llegada del doctor Candel al Valencia levanta muchas expectativas. Ratifico lo que dice  the professor Bau, en cuanto a sus vaticinios acerca del papel de la Roja bajo la batuta, o mejor la mágica dieta, del buen doctor. Salvo un pequeño detalle: si no recuerdo mal, Tito empezó a profetizar que España ganaría los partidos a partir del minuto 15 cuando ya habíamos llegado a la final. Antes, nos auguraba poco más o menos que no pasar de cuartos. Repasa la hemeroteca, campeón!!!!!

Lo que sí está claro, y Bau lo sabe bien porque tiene en la familia quien le sopla sobre estas cosas, es que el doctor Candel es un excelente profesional y que es, seguramente, el mejor fichaje del Valencia de este año. Cabe esperar, por cierto, que alguien les confeccione las dietas a los jugadores, para que Miguel no tenga que preguntar por quién le puede sugerir platos que le ayuden a rebajar michelines o Villa no se vea obligado a confesar en una entrevista en Levante que su dieta la preparan “entre su mujer y él”. Con todos los respetos para los conocimientos dietéticos de Madame Villa.

Tormentas de verano.

El otro día leí en uno de esos diarios deportivos para los que el centro del mundo se encuentra, de forma muy aproximada, en los aledaños de la Castellana, que el Madrid, con toda su constelación de estrellas, debería estar cobrando 10 millones de euros por partido amistoso en pretemporada. A mí, así y a bote pronto, me parecía una exageración. Otra más propia de toda esa gente que se empeña en que, lo queramos o no, desayunemos, comamos y cenamos con la Nueva Galaxia. Resulta que el Barça, tricampeón para todo el mundo menos para los antes citados, cobra por sus amistosos dos millones de euros. Entre dos y diez hay, imagino, la diferencia que ese mismo emporio de comunicación níveo en su color observa entre un Madrid neogalactizado y los amiguetes que se juntan de vez en cuando a jugar con una camiseta azulgrana en un campito llamado Camp Nou ¿Se puede ser más frívolo?

Hay que jalear, de cualquier modo, a todos estos espectadores norteamericanos, chinos, japoneses y de las indias de todos los puntos cardinales que todavía están dispuestos a dejarse una morterada por pachangas que no sirven prácticamente de nada. El Valencia tiene que volver a intentar explotar esos mercados antes de que se aprendan el cuento chino. Cualquiera que haya pasado unos cuantos años analizando las pretemporadas se habrá dado cuenta que poco o nada tienen que ver con lo que luego acaba sucediendo. Jugadores que en pretemporada parecen auténticos descubrimientos, se deshacen luego como azucarillos en cuanto la presión de los puntos en juego se hace presente. Equipos que lo bordan en esos amistosos acaban luego desfondados y sin nada que ofrecer cuando llega la hora de la verdad. Funcionan bien, eso sí, como coartada de los entrenadores para deshacerse de tal o cual jugador. “Ya te decía yo que no servía”, le susurran al director deportivo en cuanto pierden un balón. Exactamente el mismo balón que ha perdido uno de los que él considera fijos, sin que ello merezca comentario alguno. Pero el “fúrbol es asín”.

Comienza a resultar preocupante lo de las muertes de futbolistas de élite en España. Recuerdo como si fuera hoy cuando me enteré de lo de Puerta. Me afectó especialmente porque venía siguiéndolo de muy cerca desde que despuntó en el Sevilla. Con su pérdida, además de la desgracia humana, nos quedamos sin un lateral izquierdo para la Roja que tenía pinta de marcar época. Ahora lo de Jarque nos ha dejado helados. Algo raro pasa. Los chavales de veintitantos no mueren de ataques al corazón ¿Hay algo que no nos cuentan?

Retomando el primer párrafo, veo muy crecida a la parroquia merengue. Tienen motivos para ser optimistas, aunque la euforia es mala consejera. Para calmarse, quizás podrían comparar uno a uno a sus neo-galácticos con los jugadores del Barça y…bueno, salvo en el caso de Casillas, me temo que no hay una sola posición en la que su plantilla supere a los de Guardiola. Cristiano y Kaká pueden equilibrar la balanza con, pongamos, Messi e Iniesta. Pero comparar a Alonso con Xavi, a Benzema con Ibrahimovic, a Lass con Touré Yayá o a Albiol con Márquez es como para ponerse a temblar inmediatamente.

Esa liga, por cierto, es cada vez menos la liga del Valencia -la disputa del título me refiero-. El dinero no compra la felicidad, pero sí compra jugadores con los que difícilmente se puede competir. Llegar a imaginar que esas dos plantillas -la de merengues y culés- pueden llegar a fallar a la vez es un ejercicio de imaginación de tal calibre que tiene tintes de disparate. Lo del doping financiero que decía Wenger me parece de lo más acertado: así cualquiera. El resto, a luchar por ser terceros.

Lo visto en Ermelo.

El centrocampista: Lo decía el otro día el director de Superdeporte y lo pensamos todos. Al Valencia le falta un medio centro para afrontar la temporada con plenas garantías. El resto de puestos están, aunque de forma un tanto desigual, cubiertos. El de piloto de la sala de máquinas, no. A la espera del guadiánico Fernandes, parece evidente que lo que hay no va a ser suficiente para luchar por estar arriba. No está la cosa para grandes dispendios, pero un pequeño esfuerzo por completar la nómina en esa parcela puede ser clave para no tener disgustos cuando la temporada empiece a hacerse larga.Banega: el argentino podría cubrir, si consideramos estrictamente sus cualidades, con absoluta soltura esa parcela. Pero, por desgracia, un jugador de fútbol, como todo deportista, tras su desempeño tiene que irse a casa. Y ahí Banega todavía no sabe cómo desenvolverse. Como otros, aún tengo una fe -menguante pero aún existente- en que este gran futbolista tenga salvación. Mientras la mantenga, mantendré en un libro cerrado lo que iba contando, pitillo en mano, el bueno de Éver por la noche madrileña sobre su fichaje por el Valencia, lo que para él supone el club y la figura de Juan Soler. No apto para cardíacos.Marchena: ¿Su petición de aumento de sueldo viene motivado por la gran temporada que realizó el año pasado? ¡Que se lo doblen!Arbeloa: El Madrid se ha hecho con él por 5 millones de euros. Por Albiol pagó 15. Hay quien todavía considera que Albiol le salió barato al Madrid. Ya se sabe que en esto del fútbol no hay verdades absolutas. Sea como sea, me parece un buen fichaje para los de Pellegrini y una buena noticia para la selección. Mejor tenerle cerca.Soriano: Me remito a lo que de él y sus amigos uruguayos he venido diciendo desde la noche en que salió a hacer el ridículo en el Westin. Poco que añadir. Lo curioso es que este personaje aún tiene quien le cree una sola de sus bravatas.