Archive for Septiembre, 2009

Zigic: ¿salvación para la defensa?

Mi padre no había visto un solo partido del Valencia esta temporada. Fue, por tanto, un buen ejercicio sentarse a su lado el miércoles por la noche y observar sus reacciones.

Le gusta Banega. Por supuesto, como hace con todos los jugadores nuevos, lo ha rebautizado. Le llama “Benegas” -a Laudrup le colocó la etiqueta de “Landrun” durante varios años, de manera que uno ya le tiene cogida la medida- y no le cabe duda de que es el único que tiene algo de idea a la hora de sacar la pelota controlada. Le hago notar que tampoco el entrenador procura evitar ese aspecto si coloca a su lado a Marchena.  A mi padre no le gusta nada Marchena. No de ahora, de nunca. A mí sí, pero como central. O al menos me gustaba. Hace tanto que no juega seis o siete partidos seguidos en esa posición que uno ya ni se acuerda. En todo caso, tras el recital de desconcierto del bueno de Marchena -apenas dio un pase en condiciones- en Getafe, mi progenitor lo tiene claro: “éste lo tiene negro para volver a la selección”. No conoce a Del Bosque.

Los comentaristas del partido acababan de decir que Pedro León (tiene aire de figura este chico) es un gran jugador aunque peca de excesiva lentitud, cuando le echa una carrera a Maduro. Mi padre vuelve a mirarme. León Bolt le van a llamar desde esa carrerita. Sí, no puedo negarlo. Este chico que trajeron del Ajax (antigua y hace tiempo agotada cantera de grandes futbolistas) es un pelín lento. Pero ya lo sabíamos. El entrenador también.  Al poco, primer plano de Hedwidges. Carita redonda, lampiña, mofletes hinchados, como si acabara de zamparse una docena de madalenas. Y a mi papá se le suben las cejas hasta el cogote. Cierto, sí, acepto. Uno coge a Maduro, le pone un hábito y lo coloca detrás del volante de un 2CV y sería la viva imagen de Sor Citröen. En la zona donde lo único que habitan en otras áreas son perros de caza con instinto asesino, él, desde luego, igual que sus colegas, se comporta como una hermanita de la caridad. Pero tampoco va el entrenador ahora a comenzar a enseñar a sus chicos que para ser defensa hay que tener mala leche  -luego, además, hay que ser muy bueno, claro-.

En eso que caliente Zigic. ¿Y éste no lo haría mejor que esos dos de central? Se le ocurre a mi papá. Y, mira, bien pensado, para mí que peor no. Otros casos ha habido. Es serbio y los de por allí están acostumbrados a hacer de todo. Imponer, con esos dos metros, impone. Y, total, para lo que va a jugar de delantero, quizás sería aconsejable una rápida reconversión. No dirá Unai que no le damos ideas.

¿Equipo “C”?

No pareció gran cosa el Sporting. Llegabas a su área, eso sí, y parecías entrar en una jaula repleta de mastines devorados por el hambre. Sinceramente, no creo que sea mejor equipo que el Lille. No con once jugadores. Menos aún con diez. De modo que si con el que muchos denominaron “equipo B” se empató fuera de casa en terreno francés…¿qué equipo sacó ayer Emery para no pasar del empate ante un rival en clara inferioridad la mayor parte del partido?

En el fútbol gana la calidad, sí. Pero si no va acompañada de dosis necesarias de esfuerzo, aquélla no sirve de nada. La historia está repleta de jugadores y de equipos enteros a quienes sobraba capacidad futbolística, pero fracasaron por no saber conjugarla con una actitud correcta. En Lille, se vio a unos jugadores que quisieron darlo todo. Tenían ganas de que en su casa vieran que, al menos, se esforzaban. Contra el Sporting, el equipo volvió a ser el mismo de la temporada pasada. Y de la anterior. Y de la de antes de ésta última ¿Hay algún mal incurable?

No creo que Banega hiciera tan gran partido. El chico ha pasado de defenestrado y cedido -con cierta ignominia- a ser la gran esperanza del valencianismo. Le sobra técnica individual. Le falta madurez. Sus pérdidas de balón son constantes. Si destaca tanto es porque su pareja, Marchena, le cede toda la responsabilidad creativa. Marchena es central. El Sr. Emery se puede empeñar en colocarlo en el cetro del campo. Marchena será central, un buen central, toda su vida. Tan bueno que, en ocasiones, uno preferiría tenerlo a él solo dominando el área que a la pareja que suele alinear el Valencia este año, la forme quien la forme. Quizás habría que jugar con 3 defensas y reforzar otra línea. Total, va a dar lo mismo. Todos los nueves de España tienen marcado en rojo el domingo que juegan contra el Valencia para que vaya a verlos la familia. Lucimiento asegurado.

César fue el mejor jugador del Valencia la pasada temporada. Tanto más si comparamos las expectativas con el rendimiento. Aún en mayor medida si tenemos en cuenta cuál era la alternativa. Moyá parece inseguro. Se nota en el juego con el pie. Quizás le falte asentarse. Un portero no lo tiene fácil en un equipo grande ¿Cuánto tiempo se le otorgará? Cada punto te aleja de tu objetivo.

Villa tiene razón en cabrearse. Su paciencia parece a punto de extinguirse. La calidad de los delanteros es tan superior a la de los defensas que ello puede provocar una ruptura en la solidaridad del equipo. Y Villa viene quemado, de un verano caliente. Deberá armarse de paciencia porque esto es lo que hay. Lo de ayer no va a ser flor de un día. Con los mismos mimbres el cesto puede mejorar un poquito, pero no parece diferente.

Por fin se ha puesto a Miguel Brito donde debe estar: en la grada. Su falta de respeto a los compañeros es inaudita. No hay un solo jugador en la primera división española con esa actitud. Bravo, entrenador.

Lille: si no hay calidad, coraje.

Buen partido el de Lille. Entretenido, de poder a poder. Me pareció este equipo francés mejor que cualquiera de los que enfrentó el Valencia en UEFA el año pasado. Jugadores rápidos, de cierta habilidad de medio campo para arriba, con una defensa dubitativa y nerviosa. Casi lo mismo que el Valencia, pero hablando en francés, lo cual no fue suficiente, por cierto, para que Mathieu despejara las dudas que ha generado en estos últimos tiempos.

A mí sí me gustó lo que hizo Emery. Presentó un equipo que, sabedor de que por calidad no iba a imponer su juego -es evidente que el Valencia tiene apenas ocho o diez jugadores en su plantilla que la atesoren como para ganarle a cualquiera- se fajó sin complejos en campo contrario y, repito, ante un equipo bastante mejor que alguno de los que hemos visto en Champions estos días (uno suizo, sin ir más lejos).

Pocos reproches que hacer a los once de inicio. Todos hicieron cuanto estuvo en su mano. No creo que a estas alturas le vayamos a pedir a Maduro que corra como Usain Bolt, a Míchel que la mueva como Xavi, a Albelda que tenga el despliegue de Touré Yaya o al chico Jordi Alba que desborde como Iniesta. Dentro de las limitaciones que, obviamente, tiene una plantilla como la del Valencia, los chicos, bajo mi punto de vista, cumplieron. Las gotas de calidad las puso el único jugador verdaderamente destacable del conjunto: Joaquín. Sólo a él se le vio capaz de generar peligro verdadero. Miku lo intentó cuanto pudo y enseñó maneras. Zigic se mostró tan torpe como siempre ha sido, sin que nadie pueda atribuir a Emery que con esta camiseta parezca siempre un juvenil rodeado de experimentados defensas. La defensa hizo aguas, con un Navarro muy impreciso, un Maduro como siempre, un Mathieu que todavía está preguntándose si las escaleras van hacia arriba o hacia abajo y el bueno de Bruno que, recién llegado, es el que parece llevar un siglo en el equipo. Pero es que eso es lo que hay. Y de ningún modo se puede asegurar que con Alexis, Dealbert y Miguel las cosas habrían ido mejor.

Tiempo habrá de que jueguen aquellos a los que se presupone mayor calidad. Pero hay que recordar que fue con estos últimos con los que el Valencia fue eliminado de la UEFA el año pasado por un equipo que no parecía mejor que el Lille, que fue con esos mismos a los que el Barça les sacó 35 puntos y que no siempre mostraron los que se supone son mejores la garra y el tesón de los que salieron a partirse el pecho en Lille. Por eso, yo sí creo que el partido fue un buen partido. Y Emery acertó. Se trajo un punto, le quitó dos a un rival directo, dio descanso a gente que va a jugar muchos partidos y oportunidades a gente que, como Miku, Joaquín o César, han demostrado merecerlas. Al César lo que es del César.

Hello, South Africa.

España ya tiene el billete para el Mundial. Ha ganado los ocho partidos que ha disputado. No ha jugado como muchos esperábamos. Ha tenido la suerte del campeón en algunos partidos (en Bélgica, contra Turquía…). Del Bosque ha metido la pata en algunos de sus planteamientos (queriendo jugar con extremos abiertos estilo Capel). Pero de las fases de clasificación lo que queda es humo. Cuenta únicamente que el equipo va a estar en el Mundial. Estamos hartos de ver selecciones que deambulan por las fases previas sufriendo lo indecible para clasificarse y luego, llegada la hora de la verdad, todos sabemos que son favoritas. Por tanto, lo que queda es pensar en el futuro.

Y el futuro es esperanzador. Primero, porque es de esperar que para entonces tengamos al equipo al completo. Como ha quedado demostrado en ocasiones varias -sin ir más lejos, ayer, con la sonrojante presencia de Albiol jugando de lateral derecho-, España tiene claramente un equipo A y un equipo B. Pocos jugadores, a lo sumo Cesc, Güiza o Busquets ofrecen garantías suficientes, visto lo visto, para incorporarse al equipo de nómina de la Roja, que no es otro que el que jugó la Eurocopa, con la única y rutilante novedad de Piqué -mucho más firme en el corte y certero en el movimiento de balón que Marchena-. El resto puede llegar a cumplir, sobre todo en partidos de trámite, en los que el engranaje del equipo está tan afinado que incorpora a los invitados de manera casi placentera. Pero cuando la cosa se pone seria, entonces a quienes nos tenemos que encomendar es a los de siempre. Ni Xabi Alonso, Carzorla, Riera, Albiol, Arbeloa etc. son, por tanto, buenos recambios para dar descanso al resto, pero su aportación no parece que vaya a ir más allá de eso.

Del partido contra Estonia, mero trámite sin más historia, me quedo con el gol de Mata. Recuperado Iniesta, Mata va a tener más complicada su participación. En la lista del Mundial, salvo lesiones inoportunas, va a tener que luchar por un sitio con Riera. Los dos no caben. Riera ya se quedó sin la Eurocopa después de haber participado ampliamente en la clasificación. Se le ha visto nervioso, incluso se ha peleado con Benítez… Personalmente, prefiero la sigilosa constancia de Mata al efervescente Riera, pero el valencianista va a tener que cuajar una temporada tan buena como la anterior para estar en condiciones de obtener plaza en esa lista.

En cuanto al sistema, en mi opinión España juega mejor con un solo punta y con Cesc o Silva de enganches. El 4-3-3 puede servir como alternativa cuando se tenga que jugar en vertical, pero nuestro estilo se adapta más a jugar con un pivote defensivo (Senna o Busquets, cada vez más este último) y cuatro jugones (Xavi, Iniesta, Silva y Cesc). Si bien, doctores tiene la Iglesia…

De Mata, Banega y un largo etcétera.

Sobre Mata: Tengo que reconocer que echo de menos mis semanales sesiones de discrepancia en El Murciélago de Levante TV  con Carlos Bosch. Así que no puedo resistirme a mostrar aquí mi perplejidad ante las prisas que parece tener el bueno de Carlos en que el Valencia mejore la retribución de Juan Mata. Y no porque Mata no haya sido uno de los jugadores más destacados -seguramente el que más- del equipo durante las últimas dos temporadas. Ni porque no haya sido un fantástico profesional en una plantilla en la que esa característica no ha sido siempre santo y seña de la universalidad. Sino porque, como ya dije hace unas semanas, los contratos se firman y se respetan. Los compromisos laborales deben ser sagrados y Mata firmó lo que él consideró un excelente contrato -superior al que le ofrecía el Madrid, por cierto-. Por explicarlo de otra manera: ¿existe la reciprocidad en esto de las mejoras de las fichas? ¿El jugador que no cumpla con lo que de él se exige aceptará rebajarse la ficha de manera proporcional a su ausencia de rendimiento? ¿Qué pasaría si Mata, tras esa suculenta mejora por la que tantos parecen clamar, entra en un bache y tiene dos temporadas malas? ¿Se ha reducido la retribución de Silva por la desastrosa campaña que firmó en la Liga 08-09, la siguiente a la generosísima mejora en su contrato que, tras una desastrosa temporada del equipo, le regaló el siempre magnánimo, con dinero ajeno, y floreado Soriano? ¿Por qué siempre son los clubes los que tienen que pagar más si un jugador  hace su trabajo y nunca los jugadores quienes se rascan el bolsillo cuando dejan de hacerlo como de ellos sería exigible?

Dicho esto, lo cierto es que el mundo ideal que se acaba de describir no existe. Si existiera, el nivel retributivo en la plantilla del VCF sería sustancialmente diferente y, sin duda alguna, Mata estaría entre los mejor pagados de la plantilla. Pero que otros -Soler y Soriano- hicieran una gestión calamitosa de la política salarial no significa que los actuales gestores del club tengan la obligación de seguir la misma senda. Me parecerá muy bien, por tanto, que Carlos pida mejoras para Mata si, en aplicación del principio de coherencia, solicita también, por ejemplo, que se le baje el sueldo a Miguel. Por decir uno.

 Banega: No creo que nadie en sus cabales  haya pensado nunca que por calidad futbolística Banega no tenga sitio en el Valencia. No creo que lo pensara ni siquiera su entrenador cuando lo mandó la temporada pasada al Atlético de Madrid, considerando más apropiada la presencia de Edu en la plantilla (algo que a muchos nos pareció asombroso, como tantas otras cosas del bueno de Emery). El problema de Banega, que tiene, para mi gusto, calidad suficiente para ser bastante mejor que Baraja, es que en cuanto sale del campo se le apagan las luces. Sorprende el estado de exaltación que parece haberse apoderado de algunos tras un partido del argentino. Lo poco que jugó con Koeman fue suficientemente ilustrativo de su calidad. Lo mucho que metió la pata en aquellos meses -y lo que siguió metiéndola en su año en Madrid- fue sobradamente ilustrativo de la endeblez de su profesionalidad y la delgada línea que en este jugador separa a la estrella del estrellado.

Albiol: Dice el bueno de Raúl que el objetivo del Madrid este año es el triplete. Las ocho mil personas que había en su presentación -si Bernabéu levantara la cabeza-parecen el origen de esta ensoñación disparatada.

Rafa Nadal: ¿Por qué cada partido de Nadal encabeza la portada de noticias en todos los periódicos digitales? Quizás si le dejasen un poquito en paz volvería por sus fueros.

La campeona mundial de 800 metros: Su papá podrá jurar en arameo que es una chica, pero cualquier vendedor de Zara la enviaría a la sección de caballeros.

Del Bosque y Villa: Tal como acabó Villa la temporada pasada y ha comenzado la actual, me uno a la corriente que apuesta por cinco peloteros (siempre que uno de ellos no sea Alonso) y Torres solo en punta. Villa tiene que tranquilizarse y pensar que la vida no se acabará si no marca en cada partido. El fútbol continúa siendo un juego de equipo. Espero que el Guaje vuelva. Seguro que lo hará.

Premio Príncipe de Asturias del Deporte: ¿Mande?

Laporta: Parece que encabezará una manifestación a favor de la independencia de Cataluña el 11 de septiembre. Cuando parecía que no podía ser más soez e  impertinente, se viene arriba. Al menos, hay que reconocerle que no se esconde. Fiel a sus ideas.

Sneijder: Tras llegar a Milán se ha puesto a rajar del Madrid. Típico en los holandeses. La noche madrileña, desde luego, pierde un puntal. Y Sergio Ramos un colegui. Si sirve para que recuperemos al mejor Sergio, bendito Valdano.

Ibrahimovic: Estuve en el Camp Nou el lunes y a la gente no le ha entrado bien el sueco. Se le ve un poco sobrado y eso no gusta en un lugar por el que acaba de pasar Ronaldinho. O cambia de actitud o lo va a pasar mal.

Alexis: Que tome nota de lo mal que le ha ido a Ramos desde que sale más en revistas y programas de TV horteras para adolescentes desnortadas que en periódicos deportivos. Menos bromitas y más estar al loro en el área, compañero.

Toquero (el delantero pelón del Bilbao): “Muniain es igual que Messi”. Razón lleva. Ambos dos tienen piernas, brazos, una cabeza con la que pensar y juegan a fútbol. Beyond that, uno no les ve parecido alguno.