Barcelona.- Su entrenador tiene tanta suerte que en un fin de semana de clima infernal en la Península, a él le toca pasearse por las Canarias. Ganó 0-5 y sin embargo… Sin embargo este equipo sigue sin ser el de la temporada pasada. Le da, de sobra, como se ha dicho aquí varias veces, para pasearse por España. Pero no es el equipo que apenas concedía ocasiones, ni el rodillo en la presión arriba, ni el conjunto de perros de presa que no dejaban un metro de espacio al contrario. Hay cansancio y un punto de indolencia. Xavi e Iniesta siguen bordando el ataque, pero no corren, ni mucho menos, lo que corrían hasta junio en la presión. Henry ya no es ni la sombra de lo que fue, parece un ánima en pena esperando que alguien se atreva a quitarlo de ahí. Bojan parece que se va a quedar en joven promesa… y a Messi parece habérsele subido el éxito a la cabeza. Cabe esperar que sea sólo momentáneo, efecto de tanto viaje a recoger credenciales. Pero la cosa huele un poco a galacticidio.
Madrid.- Como suele suceder, en el Madrid se vive de forma asimétrica al Barça. El equipo contra el Mallorca hizo un partido serio, de equipo hecho. Sus jugadores parecen más altos, más fuertes y, sobre todo, mucho más rápidos que los del Barcelona. Si Messi parece pasearse sobre el césped, Cristiano va en avión. La ambición que muestran uno y otro cuando se visten de corto refleja, seguramente, la diferencia que existe entre quienes conviven con la tranquilidad de haber hecho historia y los que no se conforman nunca con nada. Cada día que pasa me gusta más Ronaldo. Algo parecido a lo que sucede con Higuain. Es mejor cada año y ya se puede considerar un delantero temible. Ahora mismo, al Madrid sólo le falta una defensa en condiciones. Ante delanteras más capaces, la pareja Albiol-Garay me da la impresión que no alcanzará.
Valencia.- Hizo sus deberes sin alharacas. Tampoco eran necesarias. Está manteniendo un cierto nivel de previsibilidad, algo que ninguno de sus grandes rivales por la tercera plaza está haciendo. Superado -esperamos- el absurdo debate sobre Zigic, el equipo sigue viviendo de su enorme calidad arriba y conviviendo con su inexplicable inseguridad atrás. De que salga vencedor la primera parte de la dualidad dependerán sus opciones. Y también de que Villa se tranquilice. Si Messi opta -lo ha hecho casi siempre- por tomarse descansos descarados en determinados partidos, el Guaje ha tomado el camino del individualismo más lacerante. Como el niño enfadado que se cree mejor que todos los compañeros de su equipo, Villa parece jugar para él solo en los últimos partidos. En realidad, lleva toda la temporada en plan “qué bueno soy” y eso no va ni en su beneficio, ni en el del equipo.
Deportivo.- Su diferencia de goles a favor es impropia de un equipo Champions. Le cuesta una barbaridad marcar goles, a pesar de que la defensa del Valencia se empeñase en demostrar lo contrario la semana pasada. Pero tiene un buen sistema defensivo y unos defensas de cierta autoridad. Es, también, un equipo previsible. Ganará muchos partidos porque sabe jugar en el alambre del 0-0. Pero también perderá muchos otros porque no siempre va a tener la suerte que está teniendo en partidos como el de ayer.
Sevilla.- Se encontró con dos obstáculos imprevistos: las bajas y el Racing. Las ausencias de Kanouté y Luis Fabiano resultaron fundamentales. Negredo, a pesar de la buena prensa que le acompaña, sigue sin estar a la altura de los mencionados (uno continúa preguntándose qué demonios pinta en la selección). El Racing, por su parte, tiene un equipo muy apañado, con jugadores de buen toque y un centro del campo de lo mejorcito de la media tabla con Colsa, Lacen, Serrano y el fenómeno imperecedero de Munitis, seguramente el tipo que más rendimiento le ha dado a un equipo en la historia reciente de la Liga. Si, además, les sale un chaval con la calidad de Canales, resultan un equipo muy incómodo. En todo caso, el Sevilla tiene hechuras de equipo grande y se antoja, ahora mismo, el rival más temible del Valencia.
At. Madrid.- Quique ladró pero no mordió y jugaron los mismos de siempre contra el Valladolid…bueno, si exceptuamos a Juanito y Pablo. Que ya es mucho. Ni uno ni otro están ya para demasiadas batallas. En mi opinión, nunca lo estuvieron. La defensa funcionó medianamente bien y el Valladolid dio una imagen patética. Pero el Atlético huele a cadáver y sus jugadores a estrellas que se apagan.
Villarreal.- Mis amigos -muchos- groguets hacían ya cuentas de cuándo iban a atrapar al Valencia…y se toparon con el Almería. Poco bache les hace falta en el camino para tropezar porque los de Lillo están entre los que, a buen seguro, van a tener que luchar por el descenso. Su defensa es como para echarse a temblar y el gol de Nilmar es buena prueba de ello. No se puede ser más incompetente. En los de casa, algunos detalles de un Cazorla que, esperemos, parece haber dejado atrás sus lesiones y poco más.
Abajo.- Los tres que subieron esta temporada están entre los cuatro últimos. Sólo se ha incrustado entre ellos un Málaga que está teniendo una suerte atroz y demostrando un juego muy superior al que refleja su clasificación. El Jerez es de lo más pobre que se ha visto en el campeonato en los últimos años. El Zaragoza tiene mucho mejor plantilla que equipo, algo que ya le pasó cuando descendió (hay gente que no aprende) y el Tenerife dispara bien, pero con balas de fogueo. Veo fatal al Valladolid y al Almería y mejor de lo que parece al mencionado Málaga y al Racing. Todo de momento, claro.
