Archive for Febrero, 2010
Febrero 26, 2010 at 11:05 · Clasificados en General
Contra el Brujas vimos todo lo que el fútbol puede dar de sí. Jugadas estupendas y fallos estrepitosos, remates fabulosos y pifias impropias, momentos de gran fútbol y otros de patio de colegio. Vimos a un entrenador jugando con tres centrales y Miguel de extremo izquierdo…para luego regresar a la Tierra y sacar a Joaquín a que pusiera algo de orden. El Valencia se encontró enfrente a un equipo tan poco vistoso como duro de pelar. Uno de esos equipos del norte que tanto puede amargarte la vida como venirse abajo de manera estrepitosa y encajar una goleada de época. Fue un partido macho, al que el Valencia no le perdió nunca la cara. Con lo de ayer, seguramente no alcanzaría para abatir rivales de caza mayor, pero el equipo dio muestras de poder dar todavía más. El Brujas era tan pegajoso, consciente de sus limitaciones, que no resultaba nada fácil hacer otra cosa.
Me quedo, desde luego, con Joaquín. Hubo un partido antes y otro partido después de su salida. Enorme estuvo Villa. Justo el día que no marcó, demostró por qué es uno de los grandes. Volvió también por sus fueros Mata. Sigue fallón cara a puerta, pero se le vio con la chispa que había perdido. Algo parecido a Marchena, al que quizás le falta motivación para envites menores. Banega tuvo ratos: alternó momentos de enorme jerarquía con sus incomprensibles pérdidas de balón que a punto estuvieron de costar un disgusto irreparable. Si no mejora ese aspecto, no dará el salto. Curiosamente, el más gris de todos acabó siendo al que todo el mundo destaca: Pablo. Hizo un partido para olvidar… y sin embargo marcó los dos últimos goles. A otros les sobrará con eso. A mí no. Se vio un Pablo individualista, parco en el esfuerzo, poco solidario y fuera del partido. Que lo pongan en otro altar, es lo único que le falta.
La apuesta inicial de Emery, para enmarcar. No sé si estuvo viendo en Barça TV algún vídeo de los últimos y aciagos años de Cruyff como entrenador, pero demostró que como bombero, el bueno de Unai no conoce imitador. Por fortuna, se dio cuenta pronto que todo lo que había pensado (¿pensado?) durante largas noches de vigilia no servía para nada y volvió al cauce de la lógica.
Está por ver si ante equipos de más fuste, de esos que no perdonan los regalos que hicieron Albelda -que para mí estuvo discreto- y Banega, el Valencia sabrá subir un peldaño sus prestaciones. Tiene, por lo menos, el carácter que había perdido en el camino. Y tiene a un Villa que sabe que en Europa es donde los grandes demuestran por qué lo son. Parece, además, que el entrenador no va a tirar la competición como hiciera el año pasado. Algo es algo, que no es poco.
Febrero 25, 2010 at 17:10 · Clasificados en General
Con los Juegos Olímpicos se produce un curioso fenómeno social que convierte en avezados expertos en deportes inverosímiles a la mitad de los pobladores de la Tierra. Puesto que se celebran las olimpiadas, nos sentamos ante el televisor y, a la vista de lo lamentable de la habitual parrilla de programación, somos capaces de tragarnos la retransmisión de cualquier disciplina. Los comentarios que genera esa inmersión en lo novedoso no tienen precio. Durante los JJOO de Pekín, recuerdo a mi suegra acercarse a la mesa del desayuno e iniciar la primera conversación del día preguntándonos si habíamos visto el más que injusto penalti-córner gracias al cual la India se había impuesto a Rusia en la fase de grupos de jockey hierba femenino. A nadie le extrañó el alegato, que dio inicio a una encarnizada disertación sobre el mundo del “stick”.
Con Vancouver, reconozco estar atravesando una situación parecida. Son los primeros juegos de invierno que sigo con cierta atención y no puedo disimular mi asombro. He descubierto, por ejemplo, que los chinos son unos linces del patinaje artístico. Inocente de mí, yo pensaba que los chinos se especializaban en deportes con elevadas dosis de factor fuerza de trabajo, no pocas veces ayudados por elementos coadyuvantes externos de origen químico. Y no, resulta que también patinan a las mil maravillas. No me ha sorprendido, sin embargo, la benevolencia con que los narradores españoles –muy amenos, por cierto- tratan a nuestros compatriotas deportistas. Hubo un chico llamado Mirambell que compitió en “skeleton”, que viene a ser un trineo sobre el que uno se estira para bajar a toda leche por un tobogán estilo Aqualand. Entró en el puesto 24. Competían 28. La gente estaba, no obstante, alborozada. Él, también. Yo no acababa de entender nada, pero todos aseguraban que en la próxima olimpiada el bueno de Mirambell lucharía por la medalla. Sólo le quedaban por ganar 22 puestos.
Pero lo mejor de todo, y lo que me ratificó en que España tiene que vivir por y para el deporte blanco, ocurrió la otra noche en “esquí cross”. Nueva modalidad olímpica en la que montan un pequeño circuito estilo motocross, con continuadas curvas y trampolines, por la que los esquiadores tienen que bajar de cuatro en cuatro, dando saltos y tan rápido como pueden. Eran los octavos de final femeninos. En la última manga, una española: Rocío Delgado -¿algo que ver con el gran Perico?-. El comentarista, estupendo, la llamaba “Chío”. Se dio la salida, que obligaba a las atletas a superar dos enormes obstáculos a golpe de brazos a quemarropa y, tras el segundo, la buena de Chío dejó de aparecer en pantalla. Las otras seguían a lo suyo. En meta, Chío no aparecía. “Puede haber habido un problema con el portillón de salida y quizás haya que repetir la carrera”, aseguraba el narrador, confiado en el buenhacer de nuestra compatriota. Luego ofrecieron la repetición a cámara lenta de toda la prueba. Se veía cómo Chío intentó subir el segundo promontorio y, antes de llegar arriba, sus fuerzas dijeran basta. Empezó a irse hacia atrás y acabó cayendo de espaldas. “Chío, ¿qué haces?”, se oyó decir al periodista. Pero Chío no se rindió. Sacó fuerzas de flaqueza y escaló los peldaños, consiguió completar el circuito hasta el último salto, muy pronunciado y previo a meta. La gente la animaba, estilo Moussambani. Todos nos alegrábamos por su pundonor cuando…el último salto la traicionó, se pegó un tortazo descomunal y entró en meta arrastrándose por el suelo, sin esquís ni palos. Ahí fue donde el alcalde de Barcelona se ratificó en que España está preparada para organizar una olimpiada de invierno. Con un par.
Febrero 23, 2010 at 11:45 · Clasificados en General
Valencia-Getafe.- El Getafe, como se advertía aquí ayer, vino a Valencia a imponer su estilo. Lo consiguió. Tuvo el control del balón cuando jugó contra once y atacó en tromba cuando jugó contra diez. Frente a ello, el Valencia tuvo, de largo, las mejores ocasiones. Es lo que te pasa cuando tienes buenos jugadores, un entrenador con ideas, pero no tienes a Villa. Ni a Silva.
Hubo dos partidos. Con igualdad numérica, el Getafe presionó arriba -su entrenador prepara los encuentros y sabe que el Valencia sigue siendo incapaz de salir con el balón controlado ante tal eventualidad-, tocó bien en medio campo, se hizo con la posesión de la pelota…y sin embargo… quien creaba las ocasiones era el Valencia. Con tres pases, la deslumbrante calidad de Banega, Silva, Joaquín, Villa y el Chori se bastaba para desequilibrar la balanza. Falto de un esquema trabajado -el único equipo que pareció tenerlo ayer fue el Getafe- el Valencia se puede permitir vivir de la inspiración de sus delanteros. Los ataques ayer fueron electrizantes.
Del Chori me quedo con la carrera que le echó al Cata Díaz. El Cata no es un cualquiera. Es uno de los tipos más serios que juegan de central en nuestra liga. Cuando necesitó sus piernas, Dómínguez las encontró y asistió a Villa para el gol que decidió el partido. El Valencia pudo jugar, definitivamente, como más cómodo se econtraba: al contraataque. Sin embargo, para compartir la euforia “choricista” de Vicente “Papuchi” Bau, Domínguez debería haber hecho algo más en las dos ocasiones de gol clamorosas de las que dispuso. Tampoco hay que condenarle: acaba de llegar y tiene tantas ganas de demostrar cosas que es lógico que le pueda un poco la ansiedad. En todo caso, por fin ayer pudimos ver que apunta maneras.
Tras la expulsión de Alexis, el Valencia aguantó como pudo. Le puso coraje, que es lo mínimo que hay que exigir en tales circunstancias. Se benefició de la sorprendente decisión de Míchel de hacer jugar a Miku. La baja de Soldado exigía un recambio. A Míchel le gusta Miku. Uno no sabe qué le ve. Fue mano de santo para la defensa del Valencia porque su juego es completamente previsible.
Tres detalles para acabar:
El equipo acabó con Maduro y Miguel en los laterales. Parece que serán quienes jueguen en el Calderón. Los milagros existen, pero dos en una semana parecen muchos.
Dealbert ha merecido cuatro estrellas ¿Alguna por el pase de pecho que le hizo a Albín en el gol del Getafe? La falta de contundencia del centro de la defensa en ese gol, alarmante y, por desgracia, habitual.
Sólo vi un par de repeticiones de la expulsión de Alexis y a mí sí me pareció justa. Yo sí observé contacto rodilla con rodilla. Falta clara y a la calle.
Febrero 21, 2010 at 15:15 · Clasificados en General
Barcelona.- El Racing renunció a ganar o hacer algo en Barcelona desde el momento en que Colsa y Munitis se borraron del partido buscando la quinta tarjeta en el anterior. Lo hicieron siguiendo instrucciones del entrenador, que con ello mandaba un claro mensaje de que este choque no era más que una excursión obligatoria, un trámite que pasar para que la Liga continúe. El Barça pudo jugar al trantrán de manera descarada. No hubo espectáculo, ni fútbol, ni competición, ni nada. Cada vez son más numerosos los partidos de este cariz en el campeonato, partidos sin tensión alguna que aburren hasta a las ovejas. Luego, cuando hay que salir a Europa y resulta que los rivales salen con el cuchillo entre los dientes, nos quejamos y lloriqueamos como boabdiles.
¿Hay algún culpable? Lo que es peor ¿hay alguna solución? La diferencia de presupuesto entre los equipos es ahora más grande que jamás antes en la historia. Con la ficha de Ibrahimovic subsiste un año entero el Sporting de Gijón. Así no hay quien pueda. Sólo la implantación de un tope salarial podría devolver a la Liga la emoción que tuvo hasta no hace mucho. De otro modo, Barcelona y Madrid no volverán a dejar escapar otra liga. Su voracidad, además, no mengua. Después del gasto fastuoso en fichajes del verano pasado, ya se anuncian más derroches para el próximo ¿Cómo condenar, en ese contexto, que el entrenador del Racing decida concentrar sus esfuerzos en partidos más asequibles?
Sevilla.- Ganó por oficio y porque el Mallorca tiene una plantilla muy justita, con la que tanto se puede quedar cuarto como descender a Segunda División. Que a nadie sorprenda si los baleares pasan un bache que los haga desaparecer, de repente, y para los restos, de las primeras posiciones. Lo que han hecho hasta ahora es casi milagroso observando la nómina de delanteros con que cuentan. Lo de Webo ayer rozó el esperpento. En ese río revuelto, nadie como el Sevilla para pescar. Amortizó sus ocasiones y siguió a lo suyo. Es un equipo fiable, del que se sabe que acabará entre los cuatro primeros. Su afición le pide algo más de chispa y por eso duda de Jiménez. Tiene plantilla de sobra para luchar por todo.
Madrid.- Puede ser un indicio de lo que le pasará al Lyon en el Bernabéu. Cuando el Madrid se pone manos a la obra es un equipo temible. Bien es cierto que delante tuvo al epítome de la pusilanimidad que por desgracia impera en nuestra Liga. El Villarreal fue un muñeco de trapo, una sombra del equipo difícil de batir que era hasta hace un tiempo, un triste deambular con poco más que unos coletazos de la calidad que tuvo. Si ya la realidad amarilla es como para ponerse a llorar, peor todavía es el caso de Marcos Senna. El antaño pilar de la Roja no se parece ni a la fotocopia del mediocentro todopoderoso e imperial que maravilló en Austria. Ignoro lo que hará Del Bosque (es capaz de convocar otra vez a Capel para que juegue en esa posición), pero es evidente que por ahí España pierde a un puntal decisivo. Que el Villarreal haga el ridículo en Madrid puede generar absoluta indiferencia. Que perdamos a Senna para el Mundial, en cambio, me suscita una cierta preocupación.
Capítulo aparte para Cristiano ¿De dónde ha sacado este hombre esa manera de sacar las faltas? Convierte la pelota en un obús. No me duelen prendas en insistir en mi debilidad por el portugués. Incluso cuando sale del campo y se enfrenta a los micrófonos, tiene un no sé qué de autenticidad que tanto se echa en falta. Se le ve en la cara que lo que te cuenta es lo que piensa. Un crack y un tipo listo que sabe lo que quiere. Yo sigo insistiendo en que deje Portugal y se haga español. Le hacemos un hueco en la Roja. De suplente de Capel, claro.
Valencia.- Si alguien cree que el Getafe saldrá en plan Racing, se equivoca. Pocos equipos hay en España con el talante atrevido y respondón de estos madrileños. Los vi en el Camp Nou en vivo y me causaron una excelente impresión. Saben jugar la pelota, tienen defensas contundentes y arriba Soldado está en una forma descomunal. En el fútbol de ahora la gran diferencia entre un equipo bueno y uno malo es la velocidad. El Getafe juega rápido, sus jugadores se mueven a toda máquina, no hay parsimonia. Ofrece buen fútbol y, en condiciones normales, deberíamos ver esta noche un partido entretenido. Para mí, el Getafe es un claro aspirante a Europa, muy por delante en cuanto a juego a todos los rivales de su zona de la tabla hasta llegar al Sevilla. Siguen siendo, en todo caso, tan imprevisibles como su entrenador y quizás por ello no aspiran a algo más.
Febrero 19, 2010 at 18:44 · Clasificados en General
Lyon.- Al Madrid le pasó en Lyon lo mismo que le viene pasando en Champions últimamente: cuando se quiere dar cuenta de que con el trotecito que le sobra en España no le alcanza en Europa, es tarde. Por suerte para ellos, este Lyon no es el Liverpool que los vapuleó el año pasado. Es, sencillamente, un conjunto de jugadores que no da tregua, que no da metros y que no se amilana. Algo que se echa en falta en España, donde -lo he repetido aquí quizás demasiado- la mayor parte de los partidos contra Madrid y Barcelona tienen el pronóstico en la quiniela ya asegurado. Y, si no, que se lo pregunten al Racing: tres de sus hombres más destacados buscaron la quinta amarilla en el partido anterior para no tener que ir a Barcelona.
Volviendo al Madrid, todo apunta a que remontará en el Bernabéu. Pero tendrá que ponerse las pilas si quiere seguir ahí cuando caigan chuzos de punta en forma de equipos ingleses. Sigue dependiendo en demasía de Ronaldo y cuando éste no puede aparecer porque no le dejan, el equipo se resiente. En todo caso, resulta curiosa la histeria de la gente de Madrid. Una semana siguen soñando con el triplete -aunque ya no puedan conseguirlo- y a la siguiente vuelven a dudar de Pellegrini ¿Quién dijo que en Valencia reina el extremismo?
Brujas.- En SUPER hablaré del partido de Brujas. Aquí me quedo con dos detalles. El primero, Moyà. En los porteros jóvenes, los errores continuados son un habitual accidente propio del aprendizaje. Recuerdo al Reina del Barça, inseguro, impreciso, irregular, sólo apuntaba las maneras que ha demostrado a lo grande en el Liverpool. Era joven y estaba aprendiendo. En los porteros hechos y derechos, errores continuados son sinónimo de que no sirven. Recuerdo a Lopetegui, ahora metido a comentarista, también en el Barcelona. Cada vez que salía, tenía un error garrafal que costaba un disgusto. Hay jugadores que no pueden estar en equipos grandes. La presión les puede. No es que sean malos, es que no están preparados.
El segundo detalle, Silva. Es muy joven, pero tiene experiencia de sobra para no caer en trampas del estilo de la de Brujas. Ese partido es remontable, igual que lo es el del Lyon para el Madrid, pero cuando la cosa sea ineluctable (y me refiero sobre todo a Suráfrica) espero que Silva no se comporte como un crío. Lo sabe hacer mucho mejor.
Mención aparte, Mathieu. Un soplo de aire fresco esta temporada, iba de menos a más y aportaba ese algo de entusiasmo que tan poco se ve en algunos de sus compañeros. Su lesión es una lástima y un handicap importante para una defensa que no va sobrada, precisamente, de aptitud. Lo peor de todo es que Miguel volverá a tener vía libre para trotar a su aire por la banda, llegue o no llegue al entrenamiento, se aguante o no se aguante de pie. Claro que, tal como son los portugueses, eso aumenta sus posibilidades de ir al Mundial y, por tanto, de enfrentarse a España ¡Que juegue Miguel!
Munich.- Lo del gol de Klose en fuera de juego me recordó al de Adriano en Copa del año pasado. Es una vergüenza que a estas alturas de la película no pueda haber un tipo de la UEFA -aunque sea gordo y fume puros- en un despachito en el campo, con un monitor y un teléfono que avise al árbitro en cuanto lo ve y le diga que está haciendo el ridículo. Si la Fiorentina no pasa por ese gol, ¿quién les devuelve el destrozo? Tecnología aplicada al fútbol, ya.
Oporto.- La diferencia entre Fabianski y Moyà es que el primero es joven y ha jugado muy poco en la élite. Pero sus errores -fueron dos, aunque en el segundo habría que hablar de Campbell como máximo culpable- acabaron con un Arsenal que fue mejor que el Oporto. Aún y así, los de Cesc son una especie de Barça, pero sin Ibrahimovic ni Messi y con Banega en lugar de Xavi y Capel en lugar de Iniesta. Vamos, que mucho ruido y pocas nueces. El bueno de Cesc tiene que salir de ahí de inmediato y venirse a España. Es el futuro de la Roja y merece jugar en un equipo ganador. El Arsenal no lo es.
Milán.- El geriátrico rossonero da sus últimos coletazos y falla donde nunca mostró endeblez en los últimos veinte años: su defensa. Los Tassotti, Baresi, Desailly, Costacurta, Maldini y compañía son cosa del pasado. Sus herederos parecen hermanitas de la caridad. Si a eso le añadimos que todo el resto cumplen años y que sus extremos son Ronaldinho y Beckham…apaga y vámonos.
Villarreal.- Desde hace tres temporadas no le gana a nadie en Europa y el Wolfsburgo no va a ser menos.
Febrero 13, 2010 at 22:47 · Clasificados en General
Gijón.- Cuando el Sporting se disfraza de Sporting se convierte en un equipo rocoso, sin margen para la floritura, pero que lucha por cada metro del campo somo si fuera la línea Maginot. Le falta un algo de calidad, pero le sobra carácter. Con el que ellos tienen, otros podrían, sin duda, aspirar a cimas más altas. Hoy, los de Gijón hicieron el partido que de ellos se esperaba.
El Valencia acumuló méritos para ganar. Llegaron sin un guión preciso, pero ¿cuándo lo ha tenido el equipo? Pero llegaron. El equipo no acaba de afinar cuando llega al área. Está necesitando muchas ocasiones para hacer gol. Justo lo contrario de lo que les sucede a los rivales: con cualquier cosita crean una ocasión y hasta un gol. Hubo dejación de funciones. Otra vez. A Castro sólo faltó sacarle el palio y convertirlo en obispo de Oviedo (quizás no aceptase). César pudo hacer más, pero también pudo hacer menos en el último minuto. Porque el Valencia también pudo perder. Otra empanada mental cuando hay que amarrar el punto conseguido estuvo a punto de echarlo todo al garete a pocos segundos del final. Injustificable en señores como Albelda o Marchena que acumulan kilómetros de sobra como para no dejar que esas cosas pasen.
Entre medias, un partido entretenido y luchado. Quizás descendió demasiado a la guerrilla como para que acabasen mandando los que más saben. El Valencia no huyó del cuerpo a cuerpo, algo que el año pasado hacía en demasiadas ocasiones. Algo se ha ganado. Pero tampoco supo salir de él. Es lo que le diferenció del Barcelona que ganó en Asturias no hace mucho. Que los de Guardiola sí supieron ceñirse a su guión. Y, con todo, el Sporting llegó a achuchar a Valdés con alguna falta en los últimos minutos. Lo dicho, les sobra coraje.
Personalmente, sigo sin saber si Domínguez es bueno, regular o estilo Zigic. Lo mismo te digo una cosa que te digo la otra, que diría Pazos. Ni entiendo a quienes exigen su presencia por el ratito que jugó el otro día, ni entiendo que el entrenador le tenga tanto tiempo en el banco cuando parece evidente que los cuatro de arriba han tenido estados de forma mucho mejores. Hoy ha salido y se ha encontrado su zona superpoblada. Villa bajaba a recibir, Mata se pasa la vida en el centro -no se sabe si siguiendo instrucciones o tirando de galones, y Silva -que se supone que tenía que haberse ido a la derecha- hace lo que sabe, que es jugar de enganche le digan lo que le digan. Total, que el buen hombre ha acabado más de defensa que de delantero. La suerte que tiene el Valencia es que sus delanteros sean tan buenos. Si no, la anarquía es tal que sería imposible hallar la luz.
Febrero 10, 2010 at 12:31 · Clasificados en General
Contaba Banega no hace demasiado, en esa noche madrileña que a punto estuvo de poder con él, que cuando firmó el contrato con el Valencia Juan Soler se estaba fumando un Cohiba. Eran tiempos de vino y rosas para los hijos de la especulación y en las oficinas del club se fumaba cubano al tiempo que se servía etiqueta azul on the rocks. En la puerta, clase S relucientes. En un momento de la conversación, jugador y presidente se quedaron solos y este último se dio cuenta de que su flamante –y carísimo- fichaje no dejaba de mirarlo todo con los ojos de ese niño al que nunca le sobró nada. Incómodo, el cenutrio del mostacho le ofreció un pitillo al chiquillo argentino, que naturalmente aceptó.
Pocas cosas me interesaron, taimado como soy, de la entrevista a Banega en SUPER. Eché en falta alguna explicación a sus súbitas desapariciones a lo largo de algunos partidos o al innecesario riesgo que corre en determinados lances del juego. Me habría gustado saber qué confianza le merece un entrenador que la temporada pasada prefirió a Edu, Fernández y Baraja antes que a él y permitió que se pasara un año extraviado –¡y sin jugar!- en esa curiosa entelequia llamada Atlético de Madrid. Yo le habría preguntado si ha aprendido algo de Emery, qué piensa cuando ve a Miguel llegar tarde y mal a los entrenamientos y si cree que entrena lo suficiente como para llegar a ser uno de los mejores del mundo en su puesto. En lugar de eso, sé que le gustan los jueguecitos de playstation, conozco sus partes del asado predilectas o el color de sus botas. Qué le vamos a hacer. Me quedo, con todo, con una de las cosas que no dijo, pero sí enseñó: su novia.
En un país –y en un club- en el que no pocos futbolistas se quitan el anillo de casados antes de comparecer ante los medios de comunicación -que les pregunten los motivos-, que Banega apareciese en las fotos de SUPER junto a su novia no deja de ser un soplo de aire fresco y una señal de que el chico está madurando. En estos tiempos en los que tan poca confianza se tiene en el buen juicio de los futbolistas, que uno de los que nunca había sido ejemplo se comporte como una persona normal no deja de ser noticia. Porque, aunque parezca baladí, de que Banega consiga equilibrar su vida privada va a depender que el Valencia disponga para el próximo lustro de un jugador de talla mundial o se tenga que conformar con un parche para tapar los huecos que otros menos dotados pero más serenos tengan que rellenar.
Y lo cierto es que hoy quería hablar de John Terry y de las manifiestas diferencias que existen en el tratamiento de la vida privada de los futbolistas por parte de la prensa inglesa y española. Allí, se tiene claro que lo que un futbolista haga en su vida privada tiene una influencia directa en su rendimiento sobre el campo. Cobran mucho dinero y se les debe exigir un comportamiento ejemplar en todo momento, es la filosofía detrás de esa realidad. Aquí, la omertá y ese curioso compadreo que acaba con más de uno tirado en la cuneta ante tanta adulación. Otro día hablamos de Terry.
Febrero 7, 2010 at 11:24 · Clasificados en General
Los tres primeros de la tabla jugaban en casa ante rivales asequibles sobre el papel. No hubo sorpresas porque se lo tomaron en serio.
Justo lo contrario que le pasó al Sevilla. Jiménez tuvo un nuevo ataque de entrenador (por eso parte de la afición no le traga) y dejó a un buen puñado de titulares descansando para jugar la eliminatoria de Copa frente al Getafe. Se parece a Emery en sus repentinos despropósitos, difiere de él en que tiene claro que la afición sevillista quiere un título y ese título puede ser la Copa. No es ningún tonto este Jiménez.
Con el tropiezo sevillista, más el empate del Deportivo en Málaga, el gran beneficiado de la jornada ha sido el Valencia, que tiene a su rival más cercano para arrebatarle plaza en Champions a seis puntos más goal average. Una distancia que, si no se hacen barbaridades -algo nada descartable- debería ser suficiente, habida cuenta de que Valencia, Sevilla, Mallorca y Deportivo se tendrán que jugar dos plazas. No entrar en Champions con esos rivales sería como para interponer una demanda por daños y perjuicios.
Valencia.- El Valencia hizo un buen primer tiempo, luego se ausentó del partido. La superioridad que manifestó durante los primeros 45 minutos fue tal que, de algún modo, se puede entender que salieran del vestuario a jugar la segunda mitad pensando en otra cosa. El Valladolid volvió a ser el equipo calamitoso con todo el aspecto de cadáver deportivo que ha sido durante la primera vuelta. Fue incapaz de dar tres pases seguidos. Sus jugadores se limitaban a intentar quitarse el balón de encima. Entregarlo a un compañero era una proeza. Jugarlo con sentido, una quimera. La diferencia entre ambos equipos fue abismal.
En el Valencia, me gustó ver de nuevo a dos laterales con aspecto saludable. Mathieu es tan impetuoso en ataque como aturullado en defensa, pero su entusiasmo es contagioso por momentos. En un equipo que tiende a resultar inexpresivo, el francés es un soplo de aire fresco. Cuando mejore en defensa puede ser un gran lateral.
En el otro lado del campo, Mata, Silva y Villa volvieron locos a los defensas rivales. El pobre Valladolid parecía un equipo de veteranos. Sus jugadores llegaban siempre tarde, no hacían coberturas, se colocaban como novatos y parecían estar pidiendo la hora desde el minuto cinco. Si las ocasiones creadas se hubiesen aprovechado, el resultado habría sido humillante. Pero ni Mata ni Villa tuvieron su día cara a gol. Más fácil no lo van a tener, así que habrá que esperar que cambie la racha. Sobre todo la de Mata. Está lejos de su mejor versión, aunque le alcance para marear al Valladolid y a todos los equipos de esa zona que merecen bajar a segunda división desde ya por la pobreza de su juego.
Al final jugó Marchena por exigencias del guión. Está lejos, muy lejos, de su mejor versión. Sería deseable que le dejasen unos cuantos partidos jugando ahí. De otro modo, su llamada a la selección sería una temeridad. Se le vio con las fuerzas justas para parar a un delantero del montón como Costa. Cuando pienso en Luca Toni -mi bestia negra- enfrentando a Marchena en cuartos de final, me pongo a temblar.
Barcelona.- Hacía unas cuantas semanas que no veía al Barça en directo y esta vez sí me acerqué al Camp Nou. El Getafe es de esos equipos que suele decretar buenos partidos. Y la cosa no defraudó. El Barça de inicio fue rutilante. Guardiola sacó a lo mejor que tenía. Henry al banquillo -de donde no debería salir más que para abrazar a los goleadores- e Iniesta de extremo izquierdo. Se volvió a ver al equipo alegre y concentrado del año pasado. La cosa tenía aspecto de nueva goleada porque el Getafe jugaba con dos puntas claros, no había venido a encerrarse. Y entonces…
Entonces llegó la expulsión. No la he visto repetida, pero en el campo me pareció rigurosa. La campaña del Villarato tan sabiamente urdida en Madrid empieza a dar frutos. El partido cambió. Guardiola no supo dar respuesta a la nueva situación y el Barça fue durante media hora un muñeco en manos del Getafe. Con Ibra y Messi arriba, no había presión y los tres del medio eran desbordados sin contemplaciones. El murmullo llegó a la grada… Hasta que el entrenador azulgrana corrigió su error, quitó a un Ibra desafortunadísimo y metió a Busquets. Ahí apareció el mejor Barça en mucho tiempo. Messi estuvo sublime. Hasta Maxwell jugó bien. Don Andrés emocionó a cualquiera que se sienta español y se volvió a vivir una noche de fútbol grande.
Al Getafe habría que hacerle un monumento. Un equipo modesto, con un presupuesto modesto, que ficha siempre con sentido, que puebla el equipo con chicos jóvenes y españoles y que apuesta por el fútbol de ataque. Pensar que Míchel y Hugo Sánchez coincidieron en el mismo equipo de jugadores resulta hasta ridículo cuando uno ve la apuesta futbolística por la que apuestan como entrenadores uno y otro. El equipo madrileño es de los que puede liarla contra cualquiera a poco que el contrario se descuide o sufra algún contratiempo. Ayer el Barça lo sufrió y tuvo que sacar todo el arsenal para ganar. Transmitió unas estupendas sensaciones.
Madrid.- Partido casi calcado al de Valencia. Valladolid y Español comparten la racanería de su juego, la justita calidad de muchos de sus jugadores y una cierta indolencia que resulta de lo más sorprendente. Antaño, este tipo de equipos suplía la inferioridad técnica -lógica porque la calidad se paga y muy cara- con agresividad y esfuerzo físico. Ahora ya ni eso. Lo que no encuentra lógica es que un jugador del Madrid haga más kilómetros y meta el pie con más ímpetu que uno del Español. Pues eso fue lo que ocurrió mientras el Madrid se lo tomó en serio -la primera parte-. No sólo corrieron más que su rival, sino que lo hacían mucho más rápido.
Tanto se ha partido este campeonato que hay partidos que, desde el minuto cinco, pierden toda emoción. En Mestalla y en el Bernabéu parecían enfrentarse equipos de diferentes categorías. Incluso, diría más, de diferentes planetas. No recuerdo una falta de emoción tan alarmante y no entiendo que equipos que se están jugando la vida renuncien de manera tan flagrante a dar la más mínima batalla.
En el Madrid, en todo caso, también hay buenas noticias para la Roja. Ramos está volviendo a ser el enorme jugador que fue. Una lástima que su recuperación coincida con su ubicación como central, pero en todo caso un Sergio pletórico es fundamental para la selección y lleva tres o cuatro partidos excelentes. Lo propio se puede decir de Arbeloa. Está en un momento físico impresionante y vuelve a ser el del Liverpool. Incluso Albiol, encajado entre los dos anteriores y exigido por una competencia que nunca tuvo en Valencia, se muestra mucho más atento. Si unimos éso a lo que vimos de Xavi, Iniesta y Busquets, podemos concluir que Suráfrica se nos empieza a asomar en el horizonte con las pilas cargadas hasta arriba.
Sevilla.- Recurrió Jiménez a la pareja Duscher-Lolo en el eje del centro del campo. Vamos, al equivalente del Albelda-Marchena que tanto le gusta a Emery. Los resultados fueron los esperados: el equipo no dio una a derechas. José Carlos y Capel no son Navas y Perotti, por añadidura. Si a eso le sumamos que el Zaragoza pareció un equipo diferente al que se ha arrastrado hasta la fecha por la Liga, la debacle sevillista estaba cantada. Se demostró, en todo caso, que lo que diferencia a un equipo en problemas dispuesto a salir del hoyo (Zaragoza), de uno que se hunde irremediablemente (Valladolid) es la velocidad. Los maños parecían aviones, a lo que contribuyó que su entrenador optara por dejar fuera a jugadores contemplativos estilo Pennant o Jorge López. Si siguen así, no tardarán en salir de la zona fatídica. Colunga y el Chupete son dos delanteros de los que pueden armarla en cualquier campo.
Villarreal.- Quería empezar la remontada en Mallorca. No pudo ser. Llorente nos mostró por qué Valverde no le daba más que minutos de la basura y falló goles cantados. Lo de desayunar y comer todos juntitos le supondrá un gasto suplementario al club y quedará muy bien de cara a la galería, pero no garantiza resultados. Europa, cada vez más lejos.
Levante.- Unas líneas, poco habituales, para hablar del Levante. Están los chicos de Orriols empeñados en recuperar a viejas glorias venidas a menos. Ballesteros, Juanfran, Lauren… Sólo les falta convencer a Johan Cruyff para que también se vista de corto. Entre tanto, a trancas y barrancas van para arriba. Si es que, donde hay entrenador…
Febrero 1, 2010 at 11:00 · Clasificados en General
Sevilla.- Es posible, aunque sólo remotamente, que Emery esté capacitado para entrenar al Valencia. No parece ser un tipo muy brillante, desde luego. Tampoco es Castelar a la hora de explicarse. Pero ni una ni otra son condiciones necesarias para poder entrenar al Valencia -tampoco sobrarían-. Lo que nunca va a conseguir el sr. Emery es demostrar que Albelda y Marchena pueden llevar a un equipo de la primera división española a aspirar a un campeonato. Con ellos, se puede ganar en Pamplona. Pero poco más.
Las claves internas de un vestuario son indescifrables si no se está dentro. Existen códigos, no obstante, en el fútbol que son universales. Y si tu entrenador sale con lo que Lagui califica de “leñeros” (para mí no llegan ni a eso) para organizar el juego de tu equipo, éste capta el mensaje y se pone el traje barraquero y se deja la ambición en la caseta. Por eso hasta que se vio perdiendo dos a cero, el Valencia pareció un equipito del montón que saltó al Pizjuán a llevarse un puntito y esperar tiempos mejores para volver a ganar. Cuando tu líder cambia de guión y se pone el traje de gallina cada vez que juegas contra un grande, tus perspectivas se estrechan.
Y eso que no fue el Sevilla gran cosa. Se limitó a explotar las debilidades del contrario, ésas que aquí se señalaban hace unos pocos días y que ya conocen hasta los locutores de emisoras piratas de Tombuctú. Presionó un poquito a los defensas, impidió que el balón llegase a Silva y aprovechó un córner. Con eso y algo de suerte, cualquier equipo decente le puede ganar al Valencia. Un Valencia que si ya con Banega tiene problemas para jugarla desde atrás, con Albelda y Marchena convierte la transición en una quimera.
En estas circunstancias, estamos donde estábamos. El equipo tiene pinta de ser el tuerto en el país de los ciegos. No es la primera vez que pasa. Comenzó la primera vuelta del año pasado exactamente igual y a quienes avisábamos de que así no se iba a ninguna parte nos miraban raro -o nos llamaban madridistas-. Se ha hecho una gran primera vuelta a domicilio, pero ese domicilio no incluía Sevilla, ni Barcelona, ni Madrid, ni siquiera Villarreal. En las grandes ocasiones se conoce a los grandes hombres y Emery, a mí, me parece un tipo al que le viene grande el traje.
Gijón.- Vi al mejor Barça de la temporada. Al más enchufado a pesar de jugar contra un equipo menor. Tuvo ocasiones de sobra para haber goleado, pero le fallaron un Ibrahimovic que está en esas malas rachas de todos los delanteros y un Messi que tiene un tan elevado concepto de sí mismo que cada partido que pasa parece peor jugador. Curiosamente, ha coincidido con Villa en lo alto de la tabla de goleadores y en la demostración de que para digerir bien el éxito hay que tener una madurez que no a todos les alcanza.
La Coruña.- El Madrid sigue a lo suyo. Convirtió en muñeca de trapo a un Deportivo que lleva toda la temporada jugando en el alambre, pero mayoritariamente ganando -lo último, una eliminatoria al Valencia-. Lo hizo, además, sin Cristiano, lo cual es doblemente meritorio. De todos sus jugadores, quien más me impresiona es Alonso. Sigue perdiendo algún balón peligroso, pero reconozco que jamás creí que pudiera llegar a triunfar en el equipo blanco. Lo está haciendo y de qué manera. El taconcito de Guti ha sido convertido por el madridismo mediático en la octava maravilla cuando no fue más que una ocurrencia que, de hacerla un jugador de cualquier otro equipo, no pasaría de un mero comentario sin repetición. Guti se aprovechó de un Deportivo irreconocible y de los cinco metros que le dejaron en cada jugada. Cualquiera con una mínima idea puede convertirse en Pelé si le dejan cinco metros de libertad en cada jugada. Por lo demás, tanto él como Raúl no son más que dos restos del pasado, que se resisten a desaparecer, pero que lastran a un equipo que juega a una velocidad a la que ellos ya no llegan.
Villarreal.- ¿Hace falta que diga algo? Intelligenti pauca.
Atlético de Madrid.- Idem. Un equipo crepuscular, sin alma y con una defensa deplorable. Mucho tendrá que transformarse para ganarle la semifinal de Copa al Racing. Todas mis simpatías están con los de Santander.