Los tres primeros de la tabla jugaban en casa ante rivales asequibles sobre el papel. No hubo sorpresas porque se lo tomaron en serio.
Justo lo contrario que le pasó al Sevilla. Jiménez tuvo un nuevo ataque de entrenador (por eso parte de la afición no le traga) y dejó a un buen puñado de titulares descansando para jugar la eliminatoria de Copa frente al Getafe. Se parece a Emery en sus repentinos despropósitos, difiere de él en que tiene claro que la afición sevillista quiere un título y ese título puede ser la Copa. No es ningún tonto este Jiménez.
Con el tropiezo sevillista, más el empate del Deportivo en Málaga, el gran beneficiado de la jornada ha sido el Valencia, que tiene a su rival más cercano para arrebatarle plaza en Champions a seis puntos más goal average. Una distancia que, si no se hacen barbaridades -algo nada descartable- debería ser suficiente, habida cuenta de que Valencia, Sevilla, Mallorca y Deportivo se tendrán que jugar dos plazas. No entrar en Champions con esos rivales sería como para interponer una demanda por daños y perjuicios.
Valencia.- El Valencia hizo un buen primer tiempo, luego se ausentó del partido. La superioridad que manifestó durante los primeros 45 minutos fue tal que, de algún modo, se puede entender que salieran del vestuario a jugar la segunda mitad pensando en otra cosa. El Valladolid volvió a ser el equipo calamitoso con todo el aspecto de cadáver deportivo que ha sido durante la primera vuelta. Fue incapaz de dar tres pases seguidos. Sus jugadores se limitaban a intentar quitarse el balón de encima. Entregarlo a un compañero era una proeza. Jugarlo con sentido, una quimera. La diferencia entre ambos equipos fue abismal.
En el Valencia, me gustó ver de nuevo a dos laterales con aspecto saludable. Mathieu es tan impetuoso en ataque como aturullado en defensa, pero su entusiasmo es contagioso por momentos. En un equipo que tiende a resultar inexpresivo, el francés es un soplo de aire fresco. Cuando mejore en defensa puede ser un gran lateral.
En el otro lado del campo, Mata, Silva y Villa volvieron locos a los defensas rivales. El pobre Valladolid parecía un equipo de veteranos. Sus jugadores llegaban siempre tarde, no hacían coberturas, se colocaban como novatos y parecían estar pidiendo la hora desde el minuto cinco. Si las ocasiones creadas se hubiesen aprovechado, el resultado habría sido humillante. Pero ni Mata ni Villa tuvieron su día cara a gol. Más fácil no lo van a tener, así que habrá que esperar que cambie la racha. Sobre todo la de Mata. Está lejos de su mejor versión, aunque le alcance para marear al Valladolid y a todos los equipos de esa zona que merecen bajar a segunda división desde ya por la pobreza de su juego.
Al final jugó Marchena por exigencias del guión. Está lejos, muy lejos, de su mejor versión. Sería deseable que le dejasen unos cuantos partidos jugando ahí. De otro modo, su llamada a la selección sería una temeridad. Se le vio con las fuerzas justas para parar a un delantero del montón como Costa. Cuando pienso en Luca Toni -mi bestia negra- enfrentando a Marchena en cuartos de final, me pongo a temblar.
Barcelona.- Hacía unas cuantas semanas que no veía al Barça en directo y esta vez sí me acerqué al Camp Nou. El Getafe es de esos equipos que suele decretar buenos partidos. Y la cosa no defraudó. El Barça de inicio fue rutilante. Guardiola sacó a lo mejor que tenía. Henry al banquillo -de donde no debería salir más que para abrazar a los goleadores- e Iniesta de extremo izquierdo. Se volvió a ver al equipo alegre y concentrado del año pasado. La cosa tenía aspecto de nueva goleada porque el Getafe jugaba con dos puntas claros, no había venido a encerrarse. Y entonces…
Entonces llegó la expulsión. No la he visto repetida, pero en el campo me pareció rigurosa. La campaña del Villarato tan sabiamente urdida en Madrid empieza a dar frutos. El partido cambió. Guardiola no supo dar respuesta a la nueva situación y el Barça fue durante media hora un muñeco en manos del Getafe. Con Ibra y Messi arriba, no había presión y los tres del medio eran desbordados sin contemplaciones. El murmullo llegó a la grada… Hasta que el entrenador azulgrana corrigió su error, quitó a un Ibra desafortunadísimo y metió a Busquets. Ahí apareció el mejor Barça en mucho tiempo. Messi estuvo sublime. Hasta Maxwell jugó bien. Don Andrés emocionó a cualquiera que se sienta español y se volvió a vivir una noche de fútbol grande.
Al Getafe habría que hacerle un monumento. Un equipo modesto, con un presupuesto modesto, que ficha siempre con sentido, que puebla el equipo con chicos jóvenes y españoles y que apuesta por el fútbol de ataque. Pensar que Míchel y Hugo Sánchez coincidieron en el mismo equipo de jugadores resulta hasta ridículo cuando uno ve la apuesta futbolística por la que apuestan como entrenadores uno y otro. El equipo madrileño es de los que puede liarla contra cualquiera a poco que el contrario se descuide o sufra algún contratiempo. Ayer el Barça lo sufrió y tuvo que sacar todo el arsenal para ganar. Transmitió unas estupendas sensaciones.
Madrid.- Partido casi calcado al de Valencia. Valladolid y Español comparten la racanería de su juego, la justita calidad de muchos de sus jugadores y una cierta indolencia que resulta de lo más sorprendente. Antaño, este tipo de equipos suplía la inferioridad técnica -lógica porque la calidad se paga y muy cara- con agresividad y esfuerzo físico. Ahora ya ni eso. Lo que no encuentra lógica es que un jugador del Madrid haga más kilómetros y meta el pie con más ímpetu que uno del Español. Pues eso fue lo que ocurrió mientras el Madrid se lo tomó en serio -la primera parte-. No sólo corrieron más que su rival, sino que lo hacían mucho más rápido.
Tanto se ha partido este campeonato que hay partidos que, desde el minuto cinco, pierden toda emoción. En Mestalla y en el Bernabéu parecían enfrentarse equipos de diferentes categorías. Incluso, diría más, de diferentes planetas. No recuerdo una falta de emoción tan alarmante y no entiendo que equipos que se están jugando la vida renuncien de manera tan flagrante a dar la más mínima batalla.
En el Madrid, en todo caso, también hay buenas noticias para la Roja. Ramos está volviendo a ser el enorme jugador que fue. Una lástima que su recuperación coincida con su ubicación como central, pero en todo caso un Sergio pletórico es fundamental para la selección y lleva tres o cuatro partidos excelentes. Lo propio se puede decir de Arbeloa. Está en un momento físico impresionante y vuelve a ser el del Liverpool. Incluso Albiol, encajado entre los dos anteriores y exigido por una competencia que nunca tuvo en Valencia, se muestra mucho más atento. Si unimos éso a lo que vimos de Xavi, Iniesta y Busquets, podemos concluir que Suráfrica se nos empieza a asomar en el horizonte con las pilas cargadas hasta arriba.
Sevilla.- Recurrió Jiménez a la pareja Duscher-Lolo en el eje del centro del campo. Vamos, al equivalente del Albelda-Marchena que tanto le gusta a Emery. Los resultados fueron los esperados: el equipo no dio una a derechas. José Carlos y Capel no son Navas y Perotti, por añadidura. Si a eso le sumamos que el Zaragoza pareció un equipo diferente al que se ha arrastrado hasta la fecha por la Liga, la debacle sevillista estaba cantada. Se demostró, en todo caso, que lo que diferencia a un equipo en problemas dispuesto a salir del hoyo (Zaragoza), de uno que se hunde irremediablemente (Valladolid) es la velocidad. Los maños parecían aviones, a lo que contribuyó que su entrenador optara por dejar fuera a jugadores contemplativos estilo Pennant o Jorge López. Si siguen así, no tardarán en salir de la zona fatídica. Colunga y el Chupete son dos delanteros de los que pueden armarla en cualquier campo.
Villarreal.- Quería empezar la remontada en Mallorca. No pudo ser. Llorente nos mostró por qué Valverde no le daba más que minutos de la basura y falló goles cantados. Lo de desayunar y comer todos juntitos le supondrá un gasto suplementario al club y quedará muy bien de cara a la galería, pero no garantiza resultados. Europa, cada vez más lejos.
Levante.- Unas líneas, poco habituales, para hablar del Levante. Están los chicos de Orriols empeñados en recuperar a viejas glorias venidas a menos. Ballesteros, Juanfran, Lauren… Sólo les falta convencer a Johan Cruyff para que también se vista de corto. Entre tanto, a trancas y barrancas van para arriba. Si es que, donde hay entrenador…
