Archive for Marzo, 2010

Jornada 27.

Mientras Barcelona y Madrid siguen a lo suyo, que es ganar los partidos sin despeinarse apenas, el Valencia abre hueco con sus perseguidores. El Sevilla parece empeñado en ser una caricatura de sí mismo y el Deportivo no da más de sí. La irrupción de un Mallorca hecho de retales y problemas encierra tanto mérito propio como demérito de los demás, en una Liga decepcionante.

Mestalla.- Pues resulta que la primera parte del Valencia ante un Almería que con  Lillo no es ningún mal equipo fue soberbia. Para mí, lo mejor del año. ¿Por qué? Algo tendría que ver que, por vez primera, el equipo dio solución a su mayor handicap: la salida del balón. La presencia como central de Fernandes y de Banega y Baraja en el medio centro dio aire a la sala de máquinas del equipo, que atacó con orden, concierto, continuidad y plasticidad. Sólo la habitual inocencia en el remate evitó un resultado de escándalo. Notable la movilidad de Mata, Silva y Villa y el enorme despliegue físico de un Banega que se pareció a lo que puede llegar a ser: un enorme jugador.

En la segunda parte, el equipo entró un poco en barrena. Baraja empezó a corretear en lugar de correr sin que, sorprendentemente (¿sorprendentemente?) en el banquillo tomaran nota de ello. Lillo pasó a Piatti a la derecha para atacar al lateral flojito del equipo y por ahí se desangraba el Valencia. Como suele pasar en el fútbol, cuando la cosa pintaba a empate, chistera de los buenos y dos goles en dos chispazos. Triunfo merecido y unas cuantas cosas para la posteridad.

1.-Fernandes debe ser el central número uno del equipo. Lo que pueda perder en aspectos defensivos (para mí no defiende peor que ninguno de los centrales en nómina, que son un desastre en esa parcela) lo gana en capacidad de circulación del balón.

2.-¿Van a probar de una vez a Zigic como pareja de Fernandes? ¿Alguien cree de verdad que Zigic defiende peor que Dealbert?

3.-Uno de los pocos partidos en los que todo el equipo estuvo a un nivel muy alto. Dos excepciones: el lateral izquierdo (los dos que jugaron) y Dealbert. El central tenía que ocuparse de la cobertura cuando Piatti percutió por la derecha del ataque del Almería. Pero cuando no sabes, no sabes y el pequeño argentino hizo lo que quiso con Alba. Culpa de Alba, que no defiende nada bien, y de Dealbert, que debería saber hacerlo, pero tampoco.

4.-¿Alguna vez Villa dejará a otro jugador lanzar los libres directos? ¿Ha marcado alguno en su vida? Fernandes se acercaba para chutar y se volvía una y otra vez cabizbajo hacia su zona ¡Que chute el mismo César, por Dios! El Guaje tiene muchas virtudes, pero lanza las faltas como mi tía Enriqueta.

5.-¿Soy yo solo o es que el Valencia tiene de verdad un problema en la calidad de los jugadores de su segundo equipo?

6.-Curiosamente, ahora cuando se habla de “lo bien que lo hacen los pequeños del Valencia” ya no se incluye a Pablo. Quienes lo incluían son los mismos que decían que la Liga no era cosa de dos (¿dónde se esconden ahora, por cierto?).  Y es que, no es lo mismo. Ni puede serlo. Joaquín sigue discriminado injustamente sin razón deportiva alguna.

Barcelona.-Messi está en racha y cuando lo está es un futbolista imparable. Lo que no sé si es bueno para el Barcelona es que esté en racha ahora. Lo necesitará un poco más adelante de manera más urgente. Entonces veremos. En todo caso, este Messi increíble tapa la alarmante baja forma de otros como Xavi, Iniesta, Márquez, Puyol o Ibrahimovic.

Madrid.- Sus partidos son insufribles porque gana sin esfuerzo alguno, pero no tiene a Messi. La Liga tiene cada día menos interés.

Sevilla.- El equipo tiene todos los síntomas de querer echar al entrenador. Negredo cada día le da la razón a Del Bosque. Ayer, por cierto, vi al ayudante del seleccionador en Estudio Estadio y entendí muchas cosas. Que llamen a Capel o Negredo, por ejemplo ¿Es ése el nivel de los entrenadores españoles? Virgencita, virgencita, que me quede como estoy y que Torres no se vuelva a lesionar.

The Kid.- Cinco goles en una semana. Y lo mejor de todo es que llegará a Sudáfrica bien descansado, como Dios manda. Verlo rematar de cabeza te hace amar el fútbol.

Villarreal.- Sigo sufriendo por Senna.

Atlético.- El otro día decía yo que tiene peor defensa que el Valencia -que ya es difícil-. Lo de Mallorca fue para despedirlos a todos. Si saliera Quique no lo haría peor. A sus años y con lo que ha disfrutado ese hombre.

Europa.

La jornada europea resultó de los más entretenida y clarificó unas cuantas cosas. La más sangrante es que sólo queda un equipo español entre los ocho de arriba en Champions. Con ser eso grave, aún más preocupante es que no están eliminados por mor de la mala suerte en los cruces. Al contrario: todos tuvieron choques de lo más asequibles. Sólo el Barça pasó. ¿Euro-Villarato? Imagino que en AS y MARCA dirán que sí, aunque cada vez los leo menos y no lo sé a ciencia cierta. Veamos.

Barcelona.- Contra todo pronóstico y el día menos pensado, se vio en el Camp Nou el mejor fútbol desde el verano. Hubo momentos de una plasticidad tal que sentí la emoción propia de este bello deporte alcanzar el paroxismo. Era una noche cualquiera de invierno aunque no hacía frío y sentí que el fútbol volvía. El estadio se volvió loco, con razón. Quizás más que otras veces porque muchos no daban un duro por la suerte de este equipo este año. A mí me sorprendió mucho ese renacer en un instante. Y volví a casa con esa indescriptible sensación que te deja haber visto buen fútbol mezclado con olor a hierba fresca. No sé por qué el Barcelona decidió volver. Tampoco sé si tiene que ver que no estuviera Xavi (él e Iniesta llevan un tiempo con el ralentí puesto) o que Touré decidiera echar a correr. Lo que resultó evidente es que ese equipo a pleno rendimiento no conoce rival.  Visto lo que queda, qué se puede decir. Lo más duro parece Manchester e Inter…aunque al Inter ya se enfrentó en fase de grupos y se lo merendó sin remisión. Era otro Inter, sin embargo. Veamos.

Chelsea-Inter.- Harto ya de ver a un Sevilla que cada vez juega peor, opté el martes por el Chelsea-Inter. No me equivoqué. Partido macho, de tipos duros que no te dejan pasar porque vayas en pantalón corto. Buenas defensas y buenos defensas, algo que en Valencia, en los tiempos que corren, se aprecia casi más que una delantera como Dios manda. Nunca fue mejor el Chelsea. El Inter me decepcionó muchísimo cuando le vi en Barcelona. Me pareció otro plomazo más llegado del calcio. Ni rastro de la disciplina de Mourinho. Eran pollos descabezados. Pero contra el Chelsea la cosa fue distinta. El fútbol es, a veces, indescifrable. Lo único que cambiaba, sobre el papel, era Sneijder. Se marcó un partidazo, sí, pero ¿tanto? Me resultó enigmática la inoperancia del Chelsea. Julio César pasó inadvertido. Drogba volvió a aquel estado de hivernación por el que pasó hace unas temporadas. Anelka, tan apático como toda su carrera. No hizo nada para merecer doblegar a los italianos que, llegados a este punto, parecen el rival a batir por el Barça.

Valencia.- Me mandó un sms mi amigo Juan Lagardera diciendo que Emery nos llevará al desideratum. Yo le contesté que el entrenador del Valencia es como un niño con un kalashnikov. Un peligro ambulante. Alguien sin preparación a quien le han puesto en las manos un juguete demasiado valioso. En Bremen le salvó Villa, jugador que está muy por encima del nivel de la competición. Pero el caos fue tan descomunal que casi no merece comentario.

Y lo cierto es que el sorteo no podía haber sido más benigno con el bueno de Emery. De todos los equipos en el bombo -y casi de todos los equipos de la Liga- ninguno hay que tenga una defensa más inoperante que la del Valencia…salvo la del Atlético de Madrid. De tal suerte que los de Quique tienen peor portero, pero defensa, peor centro del campo y, ça va de soi, peor delantera que el Valencia.  Lo único que está por ver es si tiene peor entrenador. A mí Carlos Bosch me intentó convencer hace un tiempo que también. Pero yo nunca di mi brazo a torcer. Sánchez al menos sabe articular una frase inteligible en torno al viejo sistema sujeto, verbo y predicado. Más allá de esas pequeñas diatribas, no pasar a semifinales, en esas condiciones, sería para tomar medidas severas.

Sevilla.- Dicen siempre desde Madrid, donde suelen considerar que lo saben todo de todas partes, que no entienden por qué la afición del Sevilla discute a Jiménez, igual que en Valencia se discute a Emery. Pues miren ustedes, por cosas como el partido contra el CSKA. Un tostón impropio de una competición como Champions, de la que deberían haber quedado fuera los dos equipos. Con el agravante que el Sevilla jugaba en casa y tiene un presupuesto con el que se paga entera la liga rusa. Que un señor entrenador deje en el banquillo a un Kanouté en perfectas condiciones y ponga a jugar a Capel es como para que Sevilla entera saque los pasos a la calle y se coloquen el cilicio en salve sea la parte. La carita que se les quedó lo dice todo. Palop, por cierto, dijo adiós al Mundial. No se lo merecía. El Sevilla sí.

Caer con dignidad.

Barcelona-Valencia. Primero y antes que nada: el Camp Nou estaba a reventar. Pero no siguiendo el concepto de esos locutores que lo dicen -faltando a la verdad- como para dar importancia a un encuentro que, en general, tiene la justa. Estaba literalmente hasta la bandera. En la tribuna no había un asiento vacío. El Valencia, después de unos años de abandono, vuelve a imponer respeto. Toda una lección de humildad a quienes somos siempre tan críticos con el equipo.

Segundo, y en la misma línea. Durante toda la primera parte, aquello parecía un funeral. Alguien comentó que firmaba el uno a cero y otro alguien le contestó “¡i tant que sí!”. Y es que el Barcelona salió, una vez más y ya van un buen puñado, a ganar el partido jugando al trantrán, correteando por el prado como quien arranca amapolas de un trigal. Encontrose, sin embargo, con un buen equipo enfrente, de esos que sabe dar dos pases seguidos (en España hay poquitos: Getafe y los que luchan por la Champions, básicamente), que plantó la presión arriba en un movimiento inédito en un entrenador tan poco atrevido como Emery, salió concentrado y con las pilas puestas desde el primer minuto y le disputó la pelota a los trotones medio centros del conjunto local. Aquello parecía el mundo al revés. Miguel un capitán entregado y voluntarioso. Albelda se sobraba para barrer todo el centro del campo. Banega no arriesgaba un solo balón innecesariamente. Hasta Dealbert y Maduro parecían una pareja de centrales como Dios manda. Domínguez no tenía el día, eso sí, pero tampoco se puede tener todo.

Ese primer tiempo debió ser mejor aprovechado. Era obvio que el Barcelona no tenía el día. Bojan seguía siendo la sombra de aquello que para algunos un día fue. A Pedro no le salía nada, en el centro del campo el balón circulaba a la velocidad de un tren checoslovaco…Si alguien llegaba al área contraria era el Valencia. Y, sin embargo, tan claro estaba que el Barcelona no podía ganar de esa manera como que el Valencia sería incapaz de marcar un solo gol. Ausente Villa, la falta de pericia de sus compañeros fue exasperante. Y no fue flor de un día. El Valencia necesita crear un sinfín de ocasiones para marcar gol. Mata ha perdido la chispa que le acompañó las últimas dos temporadas. Villa, pese a sus 17 goles, no está haciendo, ni de lejos, su mejor campaña -también es cierto que tenía el listón muy alto- y el resto no pasan del simple aprobado. En ese aspecto, Valdés apenas fue exigido. Quien diga que Valdés hizo un gran partido, seguramente también dirá que Pablo jugó un partidazo contra el Brujas. El portero del Barça sólo tuvo que poner las manos y recoger los pases de los delanteros del Valencia. El mano a mano de Zigic, ya en la segunda parte, lo habría detenido un portero de futbolín. Lamentable.

En el segundo tiempo todo cambió. Lo hizo un poco por todo, como suelen pasar las cosas en el fútbol. Un poco porque sin Albelda el Valencia no tuvo el mismo acomodo en el campo, otro poco porque el Barcelona salió más motivado del vestuario, un poco más porque Henry hizo el mejor trozo de partido de la temporada (el que destaca a Valdés también ve en Henry la gran promesa del fútbol mundial para lo que queda de temporada) y también, por qué no, porque el Barça tiene a Messi y el Valencia de centrales a Maduro y Dealbert. Se puede caminar por el alambre y salir indemne. Pero es difícil caminar por el alambre con un viento huracanado y no caerse. Y, al final, el Valencia se cayó. Pero cayó con entereza. Yo creo, sinceramente, que sus jugadores no pudieron hacer más. Bien cierto que, por ejemplo, eché en falta al mejor Silva. En Barcelona ha dado algún que otro recital y ayer apenas dejó muestras de su clase. Pero no sé si está físicamente para mucho más de lo que hizo. También hay que decir que Pablo no dio una a derechas. Pero ya sabemos que juega porque Emery no traga a Joaquín. Y es obvio que Dealbert jamás será capaz de controlar a Messi en el uno contra uno -su nivel es otro-. Pero también hay que quedarse con que el equipo mantuvo el empaque, dio muestras de jugar a algo, de tener un plan aunque fuera por una vez. César estuvo magnífico, Alba apuntó cosas cuando muchos lo dábamos por imposible, Albelda estuvo bien lo que estuvo y Banega mandó sobre sus iguales azulgrana durante buena parte del encuentro.

Sí, ganó el Barça 3-0, pero en el fondo los culés se fueron para casa desabrochándose el último botón de la camisa para respirar, por fin, tranquilos. Porque nunca lo estuvieron. Y eso es algo que el Valencia no conseguía desde hacía mucho tiempo ante un equipazo como el Barcelona. Que juega al trote cochinero pero tiene a Messi en estado de gracia de cara a portería. Y eso es mucho.

Donde no alcanza la libreta.

Valencia-Bremen.- Partido vibrante que dio gusto ver. El Valencia sacó la casta de otros tiempos ante un equipo, el alemán, bastante más equilibrado que el que ensambla Emery cada semana. Si el Bremen no tiene a Villa, Silva o Mata (en tal caso estaría luchando por la Champions) sí tiene una defensa aceptable y un centro del campo compensado. Lo uno por lo otro.

Yendo por delante que los jugadores se esforzaron como deberían hacer en cada partido -viendo lo de ayer, queda claro que no es así-, lo que cabría preguntarse es por qué el equipo estuvo mejor con diez que con once…para acabar concluyendo que cuando mejor lo hizo es cuando se olvidó de lo que había preparado su entrenador.

En cuanto se encuentra en el camino con un rival con un mínimo de empaque, el Valencia es incapaz de controlar los partidos. Lleva peligro, sí, porque tiene jugadores que llevan esa palabra tatuada en su fútbol, pero no domina el juego. La endeblez de su defensa y de su sistema defensivo genera siempre encuentros de ida y vuelta, de esos que en copa te acaban echando a la calle. No tiene el equipo nadie que ponga pausa, que marque línea, que interprete lo que quiere el míster. Primero, porque el míster no parece saber lo que quiere. Luego, porque le falta ese jugador con galones que acompañe a Banega y le obligue a concentrarse en lo buen medio centro que puede llegar a ser. Ayer Marchena llegó a perder varios balones que podían haber dado al traste con la eliminatoria y lo hizo sin sentido o necesidad de ningún tipo. En esa coyuntura, fue cuando el equipo se convirtió en una banda y cada cual se dedicó a jugar lo mejor que pudo, a correr tanto como le daban las piernas, cuando la cosa funcionó. El carácter  no siempre basta para hacer las cosas bien, pero ayer fue suficiente para sorprender a un Bremen que se las prometía difícil tras la expulsión fantasma de Banega. A los alemanes, como a todos los alemanes, les falta un punto de chispa para convertir su fútbol ordenado en algo más.

Capítulo aparte para el árbitro. Este señor no debería volver a arbitrar un partido en Europa. Que se vuelva a su casa. A este nivel no se pueden tolerar idioteces de este cariz.

En cuanto a la eliminatoria, el Valencia no lo tendrá fácil. Alemania no ha sido nunca terreno abonado. Mi impresión es que el Bremen es mucho más equipo en su campo y que la cosa está de color hormiga. Pero hay tanta calidad en la delantera que, en un día inspirado, la pueden armar en cualquier punto del planeta. Eso sí, no estaría de más que dedicasen unos cuantos minutitos más en cada sesión de entrenamiento a ensayar disparos a puerta. El saldo de oportunidades falladas por no chutar como se le supone a un jugador de primera división está siendo lamentable. Eso sí es lamentable.

¿Resultado justo?

Según el entrenador del Valencia el resultado de ayer fue justo. Si lo cree así, debería ser destituido de forma fulminante porque resultaría evidente que entre la realidad y su interpretación de la misma media un abismo que le incapacita de raíz para continuar en el cargo. Si, por el contrario, en su fuero interno considera que el Racing mereció mejor suerte, no pasaría de ser un mentiroso más en un mundo, el del fútbol, en el que la mentira y el tópico son lugar tan común como la falta de personalidad a la hora de asumir errores.

Y es que el Racing tuvo más hechuras que el Valencia, que jugó mal y no dio más señales que un par de fogonazos que dejaron solo a Villa ante la puerta rival. Dos ocasiones que, por lo general, no falla el asturiano. Pero no hay un solo delantero en el mundo que resulte infalible y ayer no era el día. El peso del partido, sin embargo, lo llevó el Racing. Que también se plantó sin oposición en varias ocasiones ante un Moyà que ayer sí estuvo a la altura que se le supone a un portero del Valencia.

Maduro y Baraja hicieron oposiciones para seguir en el lugar en el que estaban: el ostracismo. Aunque el segundo sigue teniendo el criterio que le hizo grande un día, la exigencia de tener que correr le pasa una factura demasiado alta para un equipo que, se supone, debe quedar tercero en la Liga. Del primero, hurgar en la sangrante herida de su exasperante incapacidad sería redundar en lo que aquí se ha dicho ya por activa y por pasiva. Si en el Mestalla o en el juvenil no hay un medio centro mejor que Maduro, habría que desmantelar de inmediato todas las categorías inferiores del Valencia y empezar de cero, con niños de cinco años, para poder imaginar un futuro con una puerta abierta al optimismo. En esas condiciones, el equipo nunca tuvo un patrón de juego, iba a trancas y barrancas, intentando hacer llegar el balón arriba como podía. Pero ayer, ni siquiera los delanteros estaban para solucionar muchas pepeletas. No se les puede exigir estar siempre brillantes.

La salida de Fernandes -el mejor central del Valencia esta temporada en los diez minutos que tuvo ayer en esa posición- y Joaquín -que no juega, ya queda claro tras ver las pobrísimas prestaciones de Pablo esta temporada, porque a Emery no le cae bien- mejoró un poco el equipo, que se recuperó del baño que le estaba dando el Racing en la segunda mitad. Pero la expulsión de Navarro dio al traste con la reacción.

De lo visto ayer, la verdadera estrella es Canales. El chico estuvo valiente, listo, habilidoso y, de propina, dio muestras de una condición física envidiable. Tiene condiciones para ser un crack, aunque tenga que superar todavía ese último escalón que a tantos se les ha atragantado. En todo caso, verle jugar es un regalo para el fútbol y una excelente noticia porque, de repente, España se está convirtiendo en la gran cantera de los mejores delanteros del mundo. Antes salían chicos estilo Salinas, Rincón o Kiko y ahora nos salen Torres, Iniesta, Silva o Canales. No sé lo que hemos hecho para merecer esto, pero bienvenido sea.

Es posible que sea casualidad, pero repasemos cómo les ha ido a los pilares fundamentales de la Roja tras el amistoso contra Francia:

-Casillas: fatal. Se comió un gol de falta que no se lo habrían marcado ni a Renan.        

-Puyol: horrible. Se marcó un gol en propia meta y falló en la marca de Cisma en el otro del Almería.

-Arbeloa: muy gris ante el Sevilla. Fue el peor de su equipo.

-Cesc: se lesionó en su partido en la Premier.

-Iniesta: se le vio lento, casi desganado, perdió todos los balones divididos.

-Xavi: fue una sombra de lo que suele ser. Jugó a un ritmo demasiado bajo.

-Silva: ¿acaso estuvo ante el Racing?

-Villa: falló dos ocasiones clarísimas y sin oposición. No suele fallar dos seguidas.

-Xabi Alonso: empezó marcándose en propia puerta y se pasó dos tercios del partido contra el Sevilla preguntándose por qué.

-Sergio Busquets: Guardiola lo sentó en el banquillo de inicio. Cuando salió estuvo correcto. Superó, con mucho, las prestaciones de su predecesor.

-Sergio Ramos: éste está que se sale. Quizás porque duerme algún minuto más por las noches.

En definitiva, salvo que te llames Sergio, parece que la concentración de la selección dejó a nuestros internacionales pensando en Suráfrica. Y a mí me parece estupendo.

El Madrid toma el relevo.

Lo del sábado puede tomarse como un hecho puntual, el resultado de una jornada más de las 38 del campeonato, la circunstancia accidental de dos partidos poco corrientes…Esto es lo que, seguramente, hará la gente del Barcelona. En pocos lugares como en el fútbol se reacciona siempre tan tarde. En el fútbol se cambia de entrenador, en general, cuando ya no hay remedio. Se quiere echar a un jugador cuando ya lleva años sin dar el nivel…Entrenadores, dirigentes, hasta los propios jugadores no conocen una sola de las letras de la autocrítica…

O lo que sucedió el sábado se puede interpretar como la culminación de una tendencia, ya anunciada aquí, que hace del Real Madrid un equipo con más ambición que el Barcelona y con una velocidad en su juego que lo hace mucho más peligroso. El partido del Madrid ante el Sevilla fue espléndido. Lleno de vigor, de fútbol de ataque, de electricidad, lleno de un Ronaldo imperial, de ganas de vencer, de paradones de un Palop que tiene que ir sí o también al Mundial. Por contra, el Barça se arrastró como un náufrago a la deriva ante un rival menor como el Almería. Las botas de Iniesta pesaban dos toneladas, igual que las de Xavi o Puyol, que tuvo uno de los peores partidos de su carrera. Jugadores sin pedigrí alguno competían de igual a igual con algunos de los mejor pagados del planeta. Ibra sigue metido en un bache mental de los que no se veían en Can Barça desde hacía años. Toure Yayá debería ser expedientado por llevar desde el inicio de Liga paseando su corpachón como un jubilado. El equipo apenas se colgó de Messi, que estuvo inmenso, como si se negase a entregar la cuchara, y un poco de Pedro, el único que quiere jugar rápido en un equipo que sigue jugando al ralentí.

Muy bien el Madrid, decíamos. Allí todos corren a cien por hora. A unos les sale mejor -Ronaldo, Sergio Ramos (por fin volviste, Sergio, de lo cual me alegro una barbaridad porque en Suráfrica vas a ser un puntal), Higuain, Alonso- y a otros no tanto -Kaká, Lass…-. Pero el equipo percute una y otra vez sin espacio para el desaliento, como si nunca hubieran ganado nada. De hecho, juntos no lo han hecho. Hay hambre en el equipo y el Sevilla no fue rival. Y eso que la suerte, a veces caprichosa, estuvo a punto de regalarles un punto sin merecerlo. En los de Jiménez, apenas unos fogonazos de Navas, golpes de autoridad de Zokora y la presencia majestuosa de Kanouté (por qué no jugó todo el partido es uno de esos misterios que tiene loca a la afición sevillista). Negredo, un nuevo desastre. Quien quiera discutir mi obsesión por que este chico no vaya al Mundial va a tener que inventarse otro campeonato, porque este jugador sólo destaca contra equipos de medio pelo…y gracias.

De jugar así, los blancos no tendrán problemas el miércoles. El Lyon no es el Sevilla. Yo diría incluso que es peor equipo, aunque seguramente no le pesarán tanto las piernas. Pero el aluvión que se le puede venir encima es de aupa. Superada la sorpresa que significó el empuje imprevisto de los franceses, Ronaldo y compañía seguramente eleverán su nivel de entusiasmo -el sábado les sobró- para seguir optando a un título al que, con el portugués en plena forma, son claros candidatos. El Madrid viene de menos a más. Pellegrini ya tiene clara la idea de un equipo donde hay muchos jugadores recién llegados. Parece difícil que le vayan a descabalgar.

El Barça debería replantearse alguna cosa. Lo de Touré no es normal. Si no puede correr más rápido no tiene lógica que siga jugando. Haberse deshecho de Hleb o Gudjohnsen se antoja a estas alturas una auténtica temeridad. Su medio campo se ha visto desbordado en más de un partido -Stuttgart, Almería- contra rivales de mucha menos entidad. La temporada pasado hubo partidos menos brillantes, pero en ningún caso se ofreció la imagen de impotencia que a ratos vimos en Almería. En el caso de Xavi es entendible: juega más que nadie. En el de Ibra se puede llegar a aceptar: es un 9 y los nueves tienen rachas. Pero Iniesta, que empezó a jugar bien avanzada la temporada, no resulta comprensible que parezca cansado ya en el calentamiento. Y no se sabe si es peor que el problema sea físico o psíquico. Están a tiempo para remontar…pero mucho van a tener que cambiar las cosas si quieren hacer algo en el Bernabéu.

A todo esto, el Valencia es el próximo rival del Barcelona. Hace mucho que no se encuentra el Valencia con un Barcelona tan debilitado.

Aperitivo pre-Mundial.

La Roja.- Debo confesar que habría preferido perder en Francia. Y no, precisamente, porque le tenga simpatía alguna a los ciudadanos de ese antipático país. No. Sino más bien por las razones que Vicente “Papuchi” Bau esgrime en su, como siempre, provocador artículo de hoy en SUPER. Tanta victoria, tanto halago, tanta racha puede acabar generando un exceso de relajación que es, a estas alturas, el principal enemigo de un equipo que sólo en Brasil encuentra un rival que pueda disputarle el Mundial.

Dicho esto, lo cierto es que si nuestros jugadores logran sobreponerse a ello, de lo visto en la ristra de amistosos de esta semana, se deduce que vamos a disfrutar. Insisto en que el mayor peligro somos nosotros mismos. Y es cierto que ganamos la Eurocopa justo cuando, tras varios campeonatos partiendo como presuntos favoritos, nadie daba un duro por nosotros tras una fase de clasificación que lindó siempre con el desastre. El cartel de candidato al título nunca nos ha favorecido. Pero… Pero es que nunca antes España había evidenciado una superioridad tan palpable sobre sus rivales como lo está haciendo ahora.

Francia fue un muñeco de trapo en manos de una España que jugó al trantrán. Como si se hubiese puesto el traje de la Italia campeona, la Roja le dijo a Francia “corre tú, que eres la que tienes que demostrar algo”. Se dedicó a contemporizar de medio campo hacia arriba y a marcar con carácter la raya en defensa. Un par de fogonazos bastaron para acabar con el rival. No hizo falta más. Muchos jugadores apenas rompieron a sudar. Se pudo probar a Arbeloa por la izquierda. Lo hizo bastante bien, aunque Ribéry fuera un sucedáneo de lo que seguramente será cuando llegue la hora de la verdad. También sobresalió -lo digo en SUPER hoy- Busquets. Su puesto es el que más me preocupa, asumido que Senna puede servirle al Villarreal, pero no está para comandar a la campeona del mundo se empeñe quien se empeñe. Hay que agradecerle los servicios prestados, que fueron muchos y muy valiosos. Y enseñarle la puerta de salida. Con dignidad. No pasa nada. Senna es el pasado. Busquets el presente y el futuro. Se marcó otro partidazo y con España van ya unos cuantos.

De los valencianistas, Villa estuvo voluntarioso, luchador como siempre que se enfunda la Roja. Tiene la marca de Raúl entre ceja y ceja y no va a parar hasta conseguir ser el máximo goleador en la historia de la Selección. De conseguirlo, habrá hecho algo grande. Grandísimo. Quizás más de lo que ahora mismo muchos conseguimos valorar. La única ocasión clara que tuvo la enchufó sin misericordia. En la antípoda, Silva. Ya hemos dicho aquí que no pasa por un buen momento. Ayer no le salió nada. Perdió una cantidad indecente de balones. Se movió como si tuviera lastres en las piernas, no desbordó, no desahogó. Fue una sombre del gran Silva que suele aparecer en la selección. No fue el único. Iniesta estuvo también muy impreciso. Tan mala noticia es que dos de nuestros pilares ofensivos rindan tan por debajo de su nivel, como buena que a pesar de ello España gane casi sin despeinarse. Porque no tengo duda de que cuando llegue la hora de la verdad, subirán el listón para estar a la altura. En todo caso, espero que el señor Emery tomase nota (¿habrá visto el partido o su abigarrada agenda lo tenía en otros lugares?) y le dé a Silva el descanso que necesita. Para algo tiene a Domínguez, ¿no?

Alemania-Argentina.- Partido soso donde los haya. Un equipo era la fotocopia del otro. Messi como elemento discordante. Apenas apareció entre tanta pierna, tanto tío de metro noventa, tanta bronca. Son dos equipos recios, a los que costará ganar, qué duda cabe. Pero les falta algo para ser campeones. Aunque yo no los descartaría. A Italia también le faltaba ese punto en el último Mundial y supieron encontrarlo según avanzaba la competición. Incluso Maradona está dando síntomas de coherencia -imaginamos que será transitoria y efímera, para regresar con prontitud al estado de onírica alucinación en el que vive- y dibuja alineaciones con cierta coherencia. Pero yo no creo que le alcance. Ni mucho menos.

Inglaterra-Egipto.- Me apetecía ver a los ingleses. Son, de alguna manera, mi segundo equipo. El ambiente pre-partido estuvo materialmente inundado por el asunto Terry. El central del Chelsea ha conseguido descentrar completamente a su equipo y a punto estuvo de hacerlo también con la selección. Inglaterra salió con una empanada monumental. Durante la primera parte, Egipto parecía la mejor versión de la roja. Juego al primer toque, entradas en diagonal, jugadores ingleses corriendo como pollos sin cabeza detrás del balón, Terry con errores monumentales de posición…Se adelantaron los árabes, con el rezo de rigor para celebrarlo, y Wembley una tumba. En el segundo tiempo, la salida de Crouch -el Zigic inglés- lo cambió todo. Los ingleses se vinieron arriba y arrasaron al rival. Tenían bastantes bajas, que diría Capello, acabaron ganando…pero…Sinceramente, tampoco veo a Inglaterra como serio aspirante.

Lo que nos deja apenas con Brasil, que se paseó ante Irlanda. Como hace siempre, por otra parte, en estos amistosos recaudatorios. Y, por supuesto, con Italia. País eterno, cuna de grandes emperadores, obispos poderosos, artistas sin émulos y…de Luca Toni. Al que veo sacando brillo a sus botas para hacernos la vida imposible. Lagarto, lagarto.

Virgencita, virgencita…

Lo del Calderón.- Hubo dos partidos y en los dos el Valencia estuvo mal. Pero su rival sólo fue superior cuando jugó contra diez. La expulsión de Machena, que ya no es mediocentro, ni central y uno se pregunta si puede seguir siendo internacional, decidió el partido.

Hasta la machada del andaluz, las cosas iban igualadas. Apenas Reyes destacaba en un fútbol pésimo. No lo tuvo difícil, se encontró con un Alexis tan despistado como siempre al que, de postre, ni Dealbert ni Mata echaban mano alguna. Mata se pasó dos temporadas ayudando como un jabato en defensa. Ahora le cuesta más ponerse el mono de faena. Se ignora a estas alturas si es por órdenes del entrenador o porque, como suele pasar a los jovencitos españoles a quienes el triunfo llega pronto, se considera demasiado importante como para eso (estilo Pablo Hernández). Lo que es evidente es que Alexis por sí solo es incapaz de contener a nadie. En ese combate de tuertos, sea como fuere, el gol podía caer del lado más insospechado. Como así fue. Joaquín, el mejor ayer junto a César -por eso, imagino, fue cambiado por el entrenador-, llevó un contraataque magistral y Silva hizo lo que pudo para no marcar, pero marcó. Luego vino el eclipse lunar…

Cuando vi lo que hizo Marchena pensé en un no tan lejano día del próximo julio. Miles de millones de terrícolas pendientes de la final del Mundial. Pongamos que contra Brasil. Partido duro, disputado metro a metro, ácido láctico rebosante en las piernas de los jugadores a pocos minutos del final de la prórroga. Torres y Villa fajándose como colosos a la busca de un requicio. Lucio repartiendo estopa.  Puyol está fuera porque un codazo de Luis Fabiano le ha partido la cara -homenaje a Luis Enrique-. Juega Marchena. Aragonés todavía se desgañita en las montañas de Neustift diciéndole que no sobe el balón, que lo suelte de imediato. Pero el sabio ya no está. Marchena se ha crecido, como ayer. “Para chulo mi pirulo”. Villa le retrasa un balón -como si no lo conociera, por cierto-, por allí anda Luis Fabiano. Carlitos va sobrado. Pero el cielo se nubla de repente, los astros se alinean en su contra. En lugar del empeine, el balón rebota en su tobillo. L.F., listo, se aprovecha, Carlos saca la mano. Penalty, expulsión, gol de Brasil, final perdida, Casillas llorando, el Niño llorando, Villa llorando, Ramos mirando al cielo, mi hija llorando -eso, lo peor- ¿Y Marchena? ¿Seguro que tiene que seguir yendo a la selección?

A partir de ahí, la defensa del Valencia la compusieron: Miguel, Maduro, Dealbert y Alexis. En el eje del centro del campo, Banega y Fernandes. ¿Hay que seguir? Y lo cierto es que los jugadores lucharon como jabatos. Hubo un momento que incluso yo creí posible el milagro. Pero lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Un tipo de metro setenta le robó la cartera a Alexis -cómo no- y marcó de cabeza a balón parado. Típico. Ahí acabó todo. Poco que reprochar a los jugadores…aunque uno se pregunta si todo un Valencia puede acabar con una defensa con esos nombres.

¿Y Don Unai? Pues no creo que fuera culpable. Es cierto que decidió poner a Fernandes, pero a mí no me pareció mal. Manolo luego no respondió, pero en algún momento había que probarlo ¿No cobra religiosamente como los demás? Más tarde quitó a Joaquín cuando era el mejor jugador de campo, pero si no hiciera eso, no sería Emery. No creo que el Valencia perdiese por eso, aunque sí da cuenta de cómo lee los partidos su entrenador.

Lo demás.- Aún así, este año el puesto Champions está tan barato que el Valencia puede perder partidos como el de ayer sin salir especialmente perjudicado. Depor y Mallorca carecen de plantilla suficiente para luchar en una Liga a 38 partidos y el Sevilla continúa haciendo encajes de bolillos para continuar luchando por todo…

Barça y Madrid siguen a lo suyo. Tiene pinta la cosa de que llegarán al final muy ajustados. Una lesión de algún jugador clave podría decantar la balanza…aunque a igualdad de condiciones el hambre del Madrid puede resultar decisiva. Guardiola ha visto ya las orejas al lobo y ha decidido dejar de jugar con diez partido sí, partido también: Henry empieza a pasar más tiempo descansando en el banquillo que arrastrándose en el campo y por ahí el Barcelona ya tiene algo ganado respecto a la primera vuelta. En cuanto a Pellegrini, poder contar con toda su artillería le da un abanico de variantes que se lo pone mucho más fácil. El equipo tiene una pegada descomunal, superior, incluso, bajo mi punto de vista, a la del Barcelona.

Por abajo, el Jerez es mentalmente de segunda. El Valladolid tiene muy mala pinta y el Tenerife tendrá que empezar a marcar algún gol más si quiere no quedarse en ese equipo simpático que juega alegre pero acaba irremediablemente volviendo al lugar de donde vino. Curioso el caso del Almería, que con el “macho” era un equipo rácano, pendenciero y que aburría a las ovejas y con Lillo practica un fútbol alegre y vistoso que, además, acompaña de buenos resultados. Español y Zaragoza siguen estando en situación de sospechosos y el Málaga por fin cosecha los resultados que su buen fútbol de toda la temporada ameritaban. Del resto, hablamos otro día.