Archive for Junio, 2010
Junio 30, 2010 at 9:50 · Clasificados en General
Vamos a dejarnos de historias y, como vengo proponiendo estos días, olvidarnos de que un día bordamos el fútbol como nadie lo había hecho en lo que alcanza la memoria de buena parte de los españoles. Ayer España jugó bien medio partido. Jugó mejor que casi todos los demás y a la altura del Brasil de los buenos ratos contra Chile. La diferencia, sustancial, es que lo hizo contra un Portugal que es bastante más selección que cualquiera de las que han enfrentado los brasileños, o Argentina. O, incluso, Alemania, considerando que Inglaterra sigue sin ser nadie. Empezó tan bien el equipo que incluso vi a un The Kid sobresaliente, resurgido, imponente. Fue efímero. El buen juego y lo del Niño, al que seguiremos esperando. En cuanto los portugueses se espabilaron un poco, pusieron en marcha lo que preparó su entrenador: el autobús más espeluznante de cuantos hemos visto en el Mundial. Lo de Suiza fue cosa de niños al lado de lo que este Queiroz ideó para detenernos. Era de esperar, aunque uno siempre piensa bien de la gente. Ingenuidad. He de decir, por cierto, que todavía no sé qué le ve Ferguson a este señor. Tampoco sé cómo se entienden porque su nivel de inglés, a pesar de haber vivido un montón de años en Manchester, es pésimo y Ferguson no habla precisamente con la claridad de la reina de Inglaterra…
No divaguemos. España se diluyó en el momento en el que Portugal acabó de fijar las marcas. Volvimos al juego espeso de otras tardes. La diferencia es que Portugal apenas dio señales de vida. Un par de fogonazos apenas que sirvieron para comprobar que este Casillas no es el de hace dos años. Tampoco es tan malo como dicen algunos. Hace poco comentaba que la diferencia entre los equipos grandes, grandes y España había sido históricamente que para someterlos había que ser mejores que ellos. Ayer España fue un poco eso. Quizás no acababa de crear el fútbol que a sus futbolistas se les supone, pero tampoco pasábamos los apuros de otras veces. Parecía imposible que Portugal nos marcara y eso, incluso a los más críticos, nos hacía respirar con cierta tranquilidad. El partido tenía pinta de caer tarde o temprano. La primera jugada de ésas de la “otra” época al borde del área nos dio el triunfo. Y a partir de ahí se vio a la verdadera España. Y pudimos, por fin, disfrutar un poquito.
Analizando lo que nos queda, no es difícil concluir que Paraguay nos sacará un autobús, versión “guagua”, pero un vehículo para el transporte público de viajeros tan o más grande que el portugués. Arriba tienen bastante menos que ofrecer que Porgual, de modo que el partido será, a buen seguro, un goteo continuo hasta que abramos la lata. Pueden cazar alguna, al estilo Suiza, pero aún estoy intentando recuperarme del tostón bíblico que tuvimos que soportar los que vimos el partido que Paraguay perpetró contra Japón. Si yo fuese la FIFA, los habría echado a los dos del torneo. Así que no creo que Paraguay pueda repetir lo de Chilavert -el tipo más estúpido que ha pisado un campo de fútbol- y compañía. Será un partido seguramente feo, como lo que vimos ayer con Queiroz y los guardianes de su cueva, pero también el último de ese estilo.
Lo malo de llegar a semifinales será que el nivel de dificultad se acrecentará. Lógico. Para eso intentamos ser campeones del mundo. Lo bueno, que ya no habrá más barraqueros con carnet de entrenador poniendo diez tíos detrás de la pelota. A partir de ahí nos esperan Alemania (quizás, no creo, Argentina) y Brasil. Y contra estos los partidos serán más abiertos, de tú a tú, de esos a los que España sabe responder.
Se acabó, por tanto, el debate. Lo dije y me mantengo. Ahora depende de los jugadores. Ya llegará el momento de pedir cuentas al bigotes. No me resisto, sin embargo, a repetir lo que me comentó mi amigo Luis Sabatés después del partido: “¿Qué hacemos con Marchena si Portugal marca en la última jugada?” Pues comérnoslo con patatas, hablando mal. La torpeza de este hombre no conoce límites.
Algunos apuntes del partido de ayer sí me parecen interesantes:
1.-Capdevila: merece ser el primero por todo lo que lo he criticado. Ayer estuvo bien. Recordó al de Austria y no se amilanó. Gran noticia porque una defensa en plenitud va a ser fundamental cuando lleguen empresas mayores. Y tipos como Müller.
2.-Casillas: no sé qué le pasa, pero si yo fuera quien manda en Tele5 haría regresar a la tal Carbonero de inmediato. Soy muy supersticioso para esas cosas y esa chica me da lagarto.
3.-Puyol-Piqué: inmensos. Insisto en que la defensa va a ser fundamental y no creo que la hayamos tenido mejor nunca antes. Lo cual es un dato tremendo.
4.-Villa: sé que para los valencianistas de desayuno, merienda y cena ver a Villa luchar como un jabato en todas las zonas del campo tiene que ser desesperante. Para el resto de españoles es lo mejor que nos pueda pasar. No sólo marcó el gol. Creó peligro, molestó a los defensas, percutió sin descanso y ayudó en defensa como no se le recuerda de hace tiempo. Un jabato en plena forma. Va a por el pichichi.
5.-El tal Costa: espero que como central sea mejor. Si no, pensaré que hay alguien por ahí empeñado en que juegue Dealbert.
6.-Torres: empezó como un tiro y luego se vino abajo. Todo el mundo destaca, con razón, a Llorente. Creo que tanto éste como Villa se beneficiaron del enorme trabajo de desgaste del Niño. Aunque volvió a mostrarse algo ofuscado, va a más en cada partido. Llorente, por otro lado, me parece bastante mejor como revulsivo. Algo así como Zigic, aunque salvando las enormes distancias entre uno y otro.
Junio 29, 2010 at 10:47 · Clasificados en General
La gran pregunta es qué España nos vamos a encontrar esta noche. Lo que pueda suceder va a depender más de la disposición de nuestro equipo que de lo que haga Portugal, conjunto previsible, con jugadores de una calidad alejada varios cuerpos de la de los nuestros, que no tendría mucho que decir si España juega a su nivel. Ni siquiera la presencia de Cristiano intimida demasiado. Su pose prendada de sí mismo, como si sólo él existiera en el mundo, ha acabado exasperando al más pintado. De forma que todo queda reducido a conocer si, por fin, La Roja está a la altura de la calidad que se le supone. Ya no depende tanto, me da la impresión, del sistema que se utilice -ahí hemos perdido ya toda esperanza al saber que Martínez es el recambio de Alonso y no Cesc o Silva como desearían todos los españoles salvo los que se sientan en el lugar en el que se deciden las alineaciones-. Ya lo que hagamos va a estar más en la mente, las piernas y la inspiración de quienes jueguen.
Así, España, aún juntando a Alonso y Busquets, alineando a Capdevila y esperando todavía que Torres alcance el lugar que le sitúe en el enorme delantero que es, sigue siendo mucho más que cualquiera de los equipos que hemos visto. Salvo Brasil. Lo cual no nos tiene que llevar a sorpresa alguna. Desde el principio sabíamos que el verdadero escollo era Brasil. Ahora tenemos también otro imprevisto -Del Bosque-, pero ni siquiera eso debe apartarnos de la realidad. Y la realidad es que si Xavi e Iniesta se juntan, si Villa y Torres mantienen el nivel de implicación que se les vio contra Chile, si Piqué y Puyol continúan en su línea y Casillas no da la razón a sus muchos detractores (todo eso no es mucho pedir, más bien sería situarse en condiciones de normalidad) España debe ganar con contundencia a Portugal. Y a Paraguay. Y luego, una vez en semifinales, que sea lo que Dios quiera.
Como también estaba previsto, estos octavos de final están poniendo a cada cual en su lugar. El de Inglaterra es volverse para casa. Equipo sobrevalorado como pocos, ha dado con sus huesos en el polvo en cuanto se ha encontrado con algo parecido a una selección de verdad. Más allá de los errores arbitrales, achacables al chabacano trogloditismo de la FIFA y su aversión a la tecnología, los mismos ingleses están que se suben por las paredes por el pobre rendimiento de su selección. No se trata sólo de poner a un entrenador u otro. Se trata de algo más. Que nos lo pregunten a nosotros. Alemania vuelve a estar en la pomada. Es su hábitat natural. Tampoco me parece que sean el superequipo del momento. Sus incorporaciones le han dado frescura -sobre todo Müller-, pero les falta un punto de temperamento en relación con algunos de sus predecesores. No creo que Khedira sea mejor que Frings, que jugó el Mundial anterior en su puesto. Ni que Özil sea el tipo de jugador que tire del equipo cuando las cosas pinten mal. Le alcanza, desde luego, para tumbar a Argentina en cuartos. Los argentinos, además de dosis exageradas de pelo por todas partes, tienen una buena delantera. El escaso empaque de sus actuales rivales les ha propiciado un camino plácido. Pero mucho me sorprendería que pudieran progresar. A nivel particular, suelo ser fan de Argentina. País simpático de gente cultivada y trabajadora. Pero en su equipo de fútbol han hecho todo lo que han podido para caer mal. Desde el golpe a la cámara de ese energúmeno metido a futbolista llamada Heinze, hasta las carreritas desbocadas de su entrenador, todo en Argentina huele a perfume de mal gusto. Messi parece un príncipe azul rodeado de presidiarios escapados de Sing-Sing.
Del resto, apenas he visto a Holanda. Igual que sucedía con Inglaterra, no creo que puedan ir más allá de lo que los cruces benignos le permitan. Esta vez, por no tener no tienen siquiera el centro del campo de calidad que solían ofrecernos. Dejarlo todo en manos de Robben es como dejar a un bebé en manos de un niño de tres años. De modo que lo que queda es Brasil. Equipo temible, defensa envidiable -salvo Bastos, que aún no se ha visto en problemas, pero apunta a vulnerable en cuanto se tope con un tipo serio-, centro del campo trabajador y una delantera con la dosis justa de calidad para justificar su papel. Brasil nunca pierde ante equipos peores que el suyo. Es lo que la diferencia de quienes, como España, se dejan impresionar por la magnitud de la competición. Los brasileños parece que nacieron para ganar el Mundial. Por ello, para ganarles hay que ser mejores. De momento, sólo a una España diferente-ésa que aún esperamos- veo en condiciones de serlo.
Junio 26, 2010 at 8:53 · Clasificados en General
Tenemos dos opciones, amigos. La primera consiste en dejarnos puesto el traje de racionales, aunque aguerridos, seguidores de La Roja. En tal caso, estamos abocados a pasar problemas. La segunda pasaría por olvidarnos del largo proceso de aprendizaje futbolístico por el que hemos pasado -ése que dura toda una vida y que, por tanto, es tan largo como larga es la existencia de cada cual- y centrarnos en que esto es un Mundial, somos españoles, España sigue en el torneo y hay que disfrutar mientras nos dejen.
La dicotomía tiene su miga y yo, sinceramente, todavía no sé desprenderme de la primera para quedarme con la segunda. No sé qué hemos hecho para merecer a Vicente Del Bosque. Desconozco si las cosas que hace responden a un plan diabólico urdido por nuestros peores enemigos o es que de verdad el buen hombre cree que con ellas nos va a ir mejor. Sí sé que me lleva -nos lleva a muchos- a la desesperación. Ante Chile, España fue una caricatura de equipo. Hasta la expulsión del jugador chileno parecíamos el Albacete de David Vidal. No dábamos tres pases seguidos, Capdevila mandaba a la grada cada balón que le llegaba, Xavi deambulaba sin encontrar el sitio, Villa se desgañitaba y corría persiguiendo chilenos como no lo ha hecho en su vida…Quiero pensar que la salida de Cesc en la segunda parte nació de esa aberrante incapacidad para trenzar jugadas en un país al que le sobran tipos que pasan el balón como nadie. El problema es que, en lugar de retirar a Alonso -convertido en el gran problema de La Roja una vez desaparecido Navas- a quien sacó fue a Torres. Jugábamos contra diez y nuestro seleccionador decidió retirar a un delantero y poner sobre el campo a un centrocampista. Con ser ello lamentable y muy sintómatico de la idiosincrasia cobarde y conformista del sujeto, el siguiente cambio fue para ponerse a llorar. Cuando Alonso dio síntomas de no poder continuar (¿funcionaron las plegarias a San Nicolás, patrón de las causas perdidas?), uno se frotaba las manos esperando ver a Silva. Pero no. Ahí que entra Javi Martínez para acabar corriendo la banda y perdiendo todos los balones que tocó pasada la línea de tres cuartos. Sin excepción. En definitiva, que se ganó a un Chile correoso y con jugadores que tienen esa pillería canchera de quienes tienen que triunfar en esto del fútbol a base de ingenio, pero poco más. Ahora, que empiezan las palabras mayores, veremos de lo que somos capaces.
Yo me voy a quedar, mientras me dejéis, con el traje de forofo. Es lo que me pide el cuerpo y la bandera de España que ondea en mi balcón desde que empezó el torneo. Voy a intentar olvidar la suprema incompetencia de quien se sienta en el banquillo español -los valencianistas ultramontanos sabéis mucho de eso-. Y me voy a concentrar en sentirme orgulloso de ser español, en el pequeño escalofrío de orgullo que me recorre cuando veo banderas nacionales por todas partes, pequeño homenaje de cada cual a unos chicos que, al final, son los que tienen que intentar ponernos donde nunca antes hemos estado. Y hay señales que nos tienen que servir de asidero. De pequeño burladero contra los ataques de un iluminado.
1.-Ha vuelto Don Andrés. De seguir así, va a ser el jugador decisivo del Mundial. Los detalles que dejó ayer no se habían visto todavía. Ni siquiera Messi ha estado a su altura. Contar con él es un lujo inesperado. Todo lo que lamentablemente le falta a Torres, le sobra a Iniesta.
2.-También ha vuelto Villa. Verle corrrer como solía hacer con Luis para tapar huecos, presionar a los defensas y demostrar que él está ahí para ganar el campeonato es el mejor de los premios para el aficionado. La presencia del Niño a su lado resulta fundamental. The Kid sigue en pretemporada, pero interviene en casi todas las acciones de España -y de Villa- que acaban en gol.
3.-Piqué y Busquets empiezan a funcionar. Busi comenzó como un flan el campeonato. Es normal en un chico que hace dos años jugaba en Segunda B. A estas alturas, es ya el jugador que deslumbra en Barcelona. Su papel va a ser fundamental. Piqué raya ya a la altura esperada.
4.-Ha desaparecido Navas. Sólo esperamos la noticia de que se fleta un avión para que vuelva a Sevilla. Estoy dispuesto a contribuir con mi peculio al pago de los gastos que suponga esa operación de repatriación.
5.-Es duda Xabi Alonso. Sería una fantástica noticia, si no fuera porque el iluminado es capaz de poner a Javi Martínez en su lgar.
6.-No está Italia. A la alegría que supone eso -no tener a Luca Toni, Totti y Pirlo fue demasiado, incluso para Italia- se añade que estoy en Formentera. Para quien no conozca esta isla, sólo decir que hay más italianos que españoles. Y son de los que también colocan su banderita. A estas horas ya no queda ninguna. Pasear con la roja por las calles de Es Pujols -reducto donde se come espagueti mañana, tarde y noche- es toda una experiencia reconfortante para quien tanto ha sufrido los triunfos de la azzurra.
7.-Xavi aún no ha aparecido. Y van tres partidos. En algún momento, el gran Xavi tiene que volver. Seguramente será cuando le quiten a Alonso de sus líneas de pase. No perdamos la esperanza.
8.-¿Qué hemos visto en los demás? Otro día entraremos en el tema Portugal, pero tenemos el camino expedito hasta semifinales, donde nos espera -creo-, Alemania. Otra vez. Que para llegar a semifinales haya que deshacerse de Suiza, Honduras, Chile, Portugal y Paraguay es una auténtica bicoca. Un paseo para la España el tiqui-taca, ésa que se fue para no volver, y algo asequible -incluso- para esta versión a la que apoyamos ahora. La oportunidad que tenemos es de oro. El forofo que llevo dentro me dice que todavía podemos ser campeones.
Junio 22, 2010 at 10:13 · Clasificados en General
Si alguien considera, como muchos parecen hacer, que España hizo un buen partido ante Honduras, es posible que tenga razón. El fútbol, como la vida, se puede ver de muchas maneras. Y lo que en él suceda resulta, en definitiva, insustancial. Que España gane o no el Mundial, que pase o no de la fase de grupos, al final resulta irrelevante si lo comparamos con extremos mucho más trascedentes en el día a día de los españoles…ya de por sí tan castigados. Cada cual, por ello, tiene derecho a sentirse como le venga en gana. A ver el fútbol según le plazca. La chica de turno Telecinco -que no sabe hacer un programa sin colocar un florero vete a saber tú para qué-, por ejemplo, dijo el otro día, intentando desmenuzar su opinión negativa sobre el estadio Ellis Park de Johannesburgo, que le parecía increíble que un estadio de fútbol no tuviera ascensores. Se quedó tan pancha y seguramente tiene también su opinión sobre el juego de España. Es bastante probable que hasta duerma a pierna suelta pensando que vamos a ser campeones. Su opinión vale tanto como la mía, como la vuestra. El sufragio universal es así. Pero yo hoy he dormido mal. Muy mal.
Será porque no tengo mayores preocupaciones, lo cierto es que lo que estoy viendo que Del Bosque ha hecho con mi Roja me tiene completamente fuera de mis casillas. Cualquier parecido entre lo que vimos en Austria y lo que este hombre ha preparado como evolución en positivo del sistema heredado de Luis Aragonés es mera coincidencia. Cualquier similitud entre el estado de permanente euforia con el que asistimos, boquiabiertos, al juego de España en la Eurocopa, y la España insulsa de Sudáfrica resulta quimérica. El tiqui-taca, nuestra señal de identidad, ha pasado a mejor vida. Nadie lo ha justificado. Nadie, ni siquiera, nos ha dejado ejercer el derecho a decirle adiós. Poco a poco, con cobarde alevosía, Del Bosque ha conseguido ir imponiendo su pobre ideario con notable, aunque no unánime, éxito de público y crítica. Aquí somos excepción.
Aquí pensamos que esto es una calamidad. Aquí vemos que Alonso continúa ejerciendo el papel que en Austria tuvo Xavi, con las funestas consecuencias que ello conlleva. Para Alonso porque no sabe hacer de Xavi. Para Xavi porque no juega en la posición que para él ideó Luis Aragonés y desde la que saltó al estrellato mundial (antes de Austria, Xavi era uno más). Pero siendo eso grave, lo de la irrupción definitiva de Navas como el nuevo abanderado del grupo es de juzgado de guardia. Su inacabable letanía de pases mal entregados, centros sin rematador, carreras como pollo sin cabeza en busca del banderín de córner y miradas al vacío preguntándose qué hace él allí me hicieron retrotraerme a los agrios tiempos de la eliminación en cuartos, a los peores episodios de la España de siempre.
Y lo peor es que algo me dice que los jugadores están hasta el mostacho de las ocurrencias del entrenador. Es impropio de Xavi, por ejemplo, que cargue una y otra vez el juego por el mismo lado. Ayer, ante Honduras, lo hizo con Navas. Yo creo que con la mala intención de que el sevillano se retratase una y otra vez en su propia y exasperante inoperancia. Dos zarpazos de Villa por el otro lado sirvieron para mostrar al mundo la cándida estupidez de pretender alejarse del esquema que nos dejó Luis. Dale el balón a quienes saben jugarlo, haz que se acerquen al área y que Villa o Torres rematen la faena. Tan fácil y tan difícil.
Así las cosas, el equipo resultó irreconocible. Lo mismo fuimos Inglaterra -Casillas no anda fino- que Portugal o, en ocasiones, Nueva Zelanda. Los últimos minutos, con un Villa en estado calamitoso -hizo un gran primer tiempo-, un Navas tan lamentable como a lo largo de todo el partido y un Mata que ha llegado en un pésimo estado de forma a Sudáfrica, fueron patéticos. Lo peor que he visto a la Roja en muchos años. Que ya es decir. Únicamente la endeblez de un rival muy flojo maquilló lo que, de otro modo, pudo haber sido un correctivo importante a un equipo sin alma, con el resuello justito, con jugadores que no creen en este sistema y con un entrenador que, a la chita callando, se ha considerado legitimado para desbaratar algo que funcionaba a las mil maravillas por aquello de poder sacar pecho y presumir de haber aportado su granito de arena.
Del pobre espectáculo general, y para no entrar directamente en estado depresivo, uno tiene que agarrarse a las pocas señales positivas que emitió el equipo:
-Villa: hizo un buen primer tiempo. Se le vio rápido, incisivo, incluso con ganas, algo que hacía meses que no demostraba. Se benefició de manera evidente de la presencia imponente de Torres, que atrae como nadie a la defensa rival. Acabó, sin embargo, derrengado. Su segundo tiempo fue para olvidar, penalti fallado aparte.
-La FIFA: España es el equipo más perjudicado por los arbitrajes. Si ante Suiza Silva fue objeto de un penalti de libro (Navas, buen discípulo de la teatral escuela sevillana, le debería dar alguna lección de cómo tirarse: ayer en cuanto le tocaron se desplomó como abatido por un tiro), ante Honduras hubo otros dos que se comió el árbitro nipón. Ahora, la cosa no es grave, pero si seguimos adelante, imagino que alguien tendrá que comenzar a protestar. De momento, podemos hasta con los árbitros.
-Torres: The Kid sigue con su proceso de recuperación. Ayer falló ocasiones que Torres no suele fallar. Su sola presencia es importante ¿Llegará a tiempo el gran Torres? Yo quiero pensar que sí.
-Ramos: el mejor ante Honduras. Si todos tuvieran su garra y empuje, ni siquiera el disparatado sistema de Del Bosque conseguiría arruinarnos el campeonato. En un equipo bastante plano -que no cree en lo que hace-, Ramos puso el temperamento. Este es el Sergio que queremos.
Está siendo un Mundial muy pobre en juego. Por no haber, casi se echa en falta hasta emoción. Hay equipos que, expuestos al peligro de quedar eliminados, parecen aceptarla con resignación. Es cierto que las fases de grupo suelen resultar anodinas, pero lo que estamos viendo tampoco es normal. La última Eurocopa, por ejemplo, nos dejó un buen número de partidos que daba gusto ver. Aquí no. Ignoro si es el clima, las vuvuzelas o la universalización del conservadurismo italiano -Inglaterra, Brasil o España, antiguas abanderadas del juego de ataque, han optado en este Mundial por sistemas más defensivos-, pero yo echo en falta el fútbol de verdad.
Aunque es cierto que esta primera tanda de partidos no siempre resulta clarificadora, sí marca tendencias. Francia, así, se ha mostrado plana y sin espíritu alguno. Más allá de que dentro de un rato se pueda clasificar, su juego ha sido deplorable. Apenas ha conseguido rematar a puerta en dos partidos en teoría más que fáciles para una selección con jugadores multimillonarios. Lo de Italia es algo diferente. Robo arbitral aparte, ha merecido más en los dos partidos que ha jugado. No parece tener jugadores que la acerquen al nivel de otros campeonatos, pero a poco que se ponga a tono, todavía resulta temible. El único alivio, para mí, es la inoperancia exasperante de sus delanteros. Nunca Italia tuvo tanta mediocridad de tres cuartos de cancha hacia adelante. Más peligrosos todavía van a resultar los alemanes. No por Özil, ese chavalín que algunos daban ya como el nuevo Maradona. Su peligro deriva de su determinación. En un Mundial marcado por la cobardía y las medias tintas, ellos van a lo suyo. Me gusta mucho Müller, mejor jugador para Alemania que para el Bayern, como siempre lo fue Podolski. Si encuentran un nueve en forma pueden dar mucha guerra. Brasil y Argentina han cofirmado lo que sospechábamos. Son candidatas porque nunca varían su juego ante un Mundial. Si a otros, como a Del Bosque, les entra el canguelo, ellos siguen a lo suyo. Maradona, incluso, da lecciones de bravura jugando con tres delanteros. Brasil sigue con lo que le ha resultado en los últimos dos años y seguramente llegará lejos.
Se dice que Sudamérica está triunfando. Oí que Asia era la revelación tras la primera jornada. Ni una cosa, ni desde luego la otra. Cuando se trate del todo o nada, no creo que muchos equipos americanos continúen en lid. Se han beneficiado hasta ahora del excelente nivel competitivo de sus jugadores, más proclives al cuerpo a cuerpo que los europeos en fases iniciáticas de competiciones en las que el error aún se puede enmendar. México o Uruguay me han parecido equipos del montón. Paraguay no sobresale un ápice de lo que siempre ha sido. Chile dispara con balas de fogueo y todo en aquellos lares queda en manos de las dos grandes potencias de siempre.
Penoso el papel de Corea del Norte que, como dije, jamás debería haber accedido a un torneo de esta magnitud. Testimonial, en la línea de siempre, el del resto de países asiáticos. Nunca han hecho nada, salvo Corea aquella vez por los motivos que todos sabemos, así que sin sorpresas. No me esperaba, sin embargo, el pobre papel africano. Lo de Costa de Marfil ha sido, hasta ahora, increíble. La Francia africana parece haber seguido el mismo camino que su igual europea. Nigeria podría haber hecho más si el carácter impredecible de alguno de sus jugadores no se hubiera puesto de por medio y Camerún no hizo nada para seguir en el campeonato.
Yo apostaría a que en octavos habrá bien pocas sorpresas.
Junio 16, 2010 at 20:42 · Clasificados en General
Escribo en caliente, pero tras un par de horas de profunda y amarga reflexión. Sumido en el estupor que une a millones de españoles a estas horas. Sorprendido, aunque menos, porque algunas de las cosas que explican lo que hoy ha pasado ya se han comentado aquí -y no quiero pecar de soberbia en ello, creo que son compartidas por mucha gente en este blog-. Puede sonar catastrofista, pero temo que Del Bosque vaya a mandar al limbo una oportunidad histórica de que por fin seamos algo en el mundo del fútbol. Y lo temo muy seriamente, porque, encima, tiene cómplices que le bailan el agua y le ríen las gracias.
España ha caído ante un paupérrimo equipo de fútbol. Lo ha hecho sin honor, sin ser fiel a las señas de identidad que nos hicieron ganar algo por una vez hace dos años y recordando a las peores versiones -todas las conocidas hasta entonces- de las Españas perdedoras y ramplonas. A Suiza no le ha hecho falta más que copiar lo que hizo EEUU hace un año para desarbolar el juego conservador y horizontal de un equipo desnaturalizado por su entrenador. Pobre estratega, ha demostrado no haber tomado nota de lo que le pasó en la Confederaciones y ha tropezado en la misma piedra. De que sea capaz de cambiar depende nuestro futuro. Personalmente, no voy a dormir tranquilo esta noche, ni ninguna hasta que vea qué se le ocurre hacer contra Honduras.
Mañana en SUPER escribo que Luis Aragonés concibió a la Roja para jugar como el mejor Barcelona y Del Bosque nos ha acabado ofreciendo a una España jugando como la versión más lamentable del Sevilla CF, con Navas y Capel colgando balones al pecho de la defensa rival. Me reafirmo.
Pasemos a los detalles, empezando por lo que tantas veces se ha recalcado ya.
Alonso: el papel de Alonso es insustancial. España ha salido ante un equipo menor juntando a Alonso y Xavi -ya de por sí incompatibles- y a Alonso con Busquets -para hacer la misma función-. Alonso no forma parte del tiqui-taca, es un excelente jugador, pero sólo maneja en horizontal. Sus cambios de juego son espectaculares y funcionan bien en un Madrid que ataca a desbandadas, pero con él España se traba, no progresa, Iniesta se aleja de Xavi cuando lo que tiene que hacer es juntarse. Aragonés dijo que los dos Xavis no pueden jugar juntos. Aragonés sabía mucho. Del Bosque, no.
Los extremos: la alternativa para cuando las cosas no funcionaban en la Roja era más de lo mismo. La Roja, no esta España cutre de Del Bosque, jamás perdía sus señas de identidad. Ahora, por lo visto, cuando pinten bastos vamos a recurrir a lo de siempre, al extremo correoso y peleón que acaba centrando siempre al pecho de la defensa rival. En su momento, Joaquín al menos ponía alguna en la cabeza de un delantero (luego el árbitro anulaba el gol por fuera de puerta, pero…). Navas, el favorito de tanto periodista madrileño, puede percutir un millón de veces por su lado. No sirve para nada. Volvemos al paleolítico. Llevamos cien años de furia y miseria haciendo lo mismo. Jamás nos ha funcionado. Del Bosque no lo considera así.
Capdevila: he visto parte del partido en la BBC. Me ha parecido tan lamentable el amor incondicional de Paco González a un inoperante Navas que he cambiado el canal. Han realizado un estupendo análisis de las dos ocasiones del gol suizas. Una, gol. La otra, al palo. En ambas, Lineker ha señalado con absoluta perspicacia el papel de Capdevila. En lugar de cerrar, el lateral del Villarreal observaba indolente la jugada, como si no fuera con él. Ha fallado en el gol -de haberse juntado con Puyol, como era su obligación, estaba en el guindo-y ha estado a punto de meter la pata en la segunda ocasión. Está fuera de forma, sin concentración, sin tensión. No lo entiendo, pero ha llegado el momento de Arbeloa.
Villa: cuando ha chutado la falta sobre la línea del área he lanzado un grito de indignación. Villa lleva varios años sin acercarse siquiera a marcar un gol de falta directa ¿Nadie del equipo técnico español ha reparado en ello? ¿Quién trabaja con Del Bosque? ¿No le alcanza a él para saber que Villa es incapaz de lanzar una falta directa en condiciones? El Guaje acabó la temporada desquiciado, endiosado y extraviado en el Valencia. Necesitamos que vuelva a la tierra para que España tenga alguna opción. Pero no se le pueden dar infinitas oportunidades.
Güiza: ¿Dónde está Güiza? ¿Por qué?
Casillas: cuando se sale ante un delantero dentro del área, se utilizan los brazos. Lo otro es lo que hacía Zubizarreta. Y lo peor que nos podría pasar es volver a tener a Zubizarreta. Iker, tú sabes hacerlo mejor.
Torres: un The Kid en forma hoy habría marcado. Sigue en pretemporada y hay que tomar una determinación. Para mí, un Torres al cincuenta por ciento es preferible a un Villa que sigue creyendo que el mundo gira en torno a su figura. Si queremos que alcance el pico de forma ya, debe jugar los noventa minutos.
Junio 14, 2010 at 10:10 · Clasificados en General
El Mundial es algo tan grande que casi todos creen poder ganarlo. El fútbol es tan cruel que un partido te manda directamente a tu triste realidad. Javier Aguirre aseguraba hasta hace unos días que a sus chicos sólo les hacía falta creérselo para llegar muy lejos. Luego ves en acción al “conejo” Pérez y observas el traqueteo sesentón de Cuauhtemoc Blanco y te das cuenta de lo pérfida que es la televisión de alta definición y lo alejados de la realidad que pueden llegar a estar los entrenadores de fútbol.
Hemos visto ya a unos cuantos de los supuestos favoritos. Dudo que hayamos visto al campeón. En Francia sólo hay que fijarse en el entusiasmo con que calientan sus suplentes, con el cadavérico Henry a la cabeza, para darse cuenta de que ahí no hay equipo. Argentina tiene a Messi, pero también tiene a Jonás Gutiérrez. Y a Maradona dispuesto a hacer jugar a Gutiérrez en cualquier lugar del campo. Inglaterra y Alemania se acercan más al concepto de rival temible. Pero, en cuanto a los primeros, Capello es tanto parte de la solución como del problema. Los pross juegan en colectivo, pero no saben aprovechar el exuberante talento de Rooney, el futbolista más brillante del año en curso y de los pocos días que llevamos de Sudáfrica. Le dijo Wayne a Alan Shearer, metido ahora a presentador, que prefiere jugar solito arriba. Invitación evidente a deshacerse de Heskey. También dijo que el peso de la responsabilidad lo nota sólo cuando llega a su casa a vivir su vida. En el campo se limita a jugar a fútbol. Y se nota. Verle sobre el césped es una delicia. En medio de la tormenta, yo me acuerdo de Manolito Almunia, que quería ser inglés sin que Fabio hiciera caso de su llanto de navarro despechado.
Los alemanes no tuvieron rival, así que resulta difícil pronunciarse. Han perdido a Frings y a Ballack y sus sustitutos no parecen mejores. Han ganado a Müller, más vertical que Schweinsteiger, y a Özil, más hábil que la mayoría de los que han pasado por ahí en la última década. Pero el resultado final -teniendo en cuenta además lo flojito de su lateral izquierdo y el interrogante del portero- está todavía por determinar. Nunca hay que descartarlos, pero yo no creo que esta Alemania vaya a darnos más guerra que aquélla a la que borramos del campo hace un bienio.
Hasta ahora se ha premiado a los valientes. Y de esos ha habido pocos. Los ingleses, que merecieron ganar y se toparon con Green. Los coreanos, que desnudaron a una lamentable defensa griega (echamos, por cierto, de menos a Nikopolidis, lo más parecido a George Clooney a este lado del Atlántico). Y Sudáfrica, una vez se deshizo del plomo que lastraba las piernas de unos jugadores acongojados por el peso de la enorme figura de Mandela.
La Roja vela armas, atenta a lo que va pasando. Taimada sonrisa entre sus huestes. Esto no ha hecho sino empezar y es pronto para sacar conclusiones. Pero tenemos derecho a sonreír. Nos lo hemos ganado. Ah, por cierto. Recordó anteayer Lineker a sus seguidores en la BBC que Argentina sólo ha ganado el Mundial cuando la mascota del mismo llevaba sombrero. La de Sudáfrica no lo lleva. Hemos avisado.
Junio 13, 2010 at 13:08 · Clasificados en General
No me desagradó Inglaterra. Tampoco EEUU, por cierto. Los americanos no son ninguna comparsa. Saben jugar, corren mucho y, de postre, saben correr. No era un partido fácil para los ingleses, que sin duda habrían ganado de no ser por su portero. Rooney ha tenido una temporada soberbia. Ha sido, tal vez, el jugador más brillante del mundo. Sigue en forma. Es un torbellino. Al ritmo que marcaba su líder, Inglaterra salió con el cuchillo entre los dientes. Novedad en este Mundial donde todos habían guardado tantas precauciones. Soplo de aire fresco, inusitado en un equipo de Capello. Los americanos tardaron en coger el pulso, pero a nadie sorprendió cuando fueron, poco a poco, respondiendo a los golpes ingleses. Aún y así, fue más Inglaterra ¿Suficiente para llegar lejos? Me suscita dudas. Sus extremos son muy irregulares, capaces de lo mejor o, más a menudo, de lo peor. Rooney no tiene acompañante claro. Dicen todos -dice él mismo de forma velada- que quiere a Gerrard de pareja. Wayne quiere jugar de 9 porque así lo ha hecho este año y se ha inflado a marcar goles. Pero a mí Gerrard no me da ni frío ni calor. Todo el mundo dice que es un crack y yo aún estoy esperando a que me lo demuestre. De manera que el ataque ingés pasa a depender exclusivamente de Rooney. Un gran riesgo. De postre, el eterno debate inglés en la portería. Si tan solo me hubiesen hecho caso y hubieran nacionalizado a Manolito.
Argentina tampoco empezó mal. Le echó músculo durante un cuarto de hora. No lo tuvo difícil. Ya decíamos que esta Nigeria no es la que vimos hace una década. Si encima su entrenador deja a Uche y Martins en el banquillo, la losa se les hace demasiado pesada. Ver atacar a Messi, Higuaín y Tévez genera una gran impresión. Son tumultuosos. Como las burbujas de una sal de frutas. Pero, también como éstas, luego se vienen abajo. Las Argentinas campeonas tenían defensas contundentes. Ésta no. Lo de Jonás Gutiérrez fue de juzgado de guardia. Shearer casi tenía que contener la risa cuando hablaba de él en la BBC. Verón juega con 35 igual que con 25, es cierto. Pero es que con 25 ya funcionaba con ese trotecillo juguetón que no parece llevar a ninguna parte. El tal Di María, por el que suspiran los diarios merengones, sigue haciendo oposiciones a desaparecido. Así que el equipo se parte en dos, con Mascherano intentando taparlo todo. No puede. Si un equipo basado estrictamente en su inmenso poderío ofensivo puede ganar el campeonato, el tiempo lo dirá. Sería el primer caso. Si alguien puede llegar a hacerlo, siempre sería Argentina. Su nivel de compromiso con esa camiseta suscita todo tipo de envidias. La mía entre ellas.
Qué gran decepción me llevé con Grecia, país que me genera una enorme simpatía por los estupendos momentos que he pasado en él y los amigos que por allí he dejado. En seis años le ha dado la vuelta al calcetín de manera ignominiosa. De ganar la Eurocopa de 2004 con una defensa férrea, impenetrable y sin mácula -además del ingenio de Charisteas- ha pasado a una defensa de risa y un equipo incapaz de mandar un solo balón en condiciones al propio Charisteas. Corea le dio un repaso. Fue de vergüenza y en Grecia están que echan fuego por las muelas. Lógico. Ya vimos que Corea no es nada del otro mundo.
Junio 12, 2010 at 10:49 · Clasificados en General
Empezó el Mundial con uno de los grupos más insulsos de las últimas décadas. Francia está para meter a todo el mundo en un sanatorio alpino. Uruguay tiene un entrenador que aseguró podría cambiar a sus once jugadores por un autobús sin que se le moviera un pelo del bigote. México tiene a Aguirre y ya conocemos a Aguirre. Sólo Sudáfrica pone el color, donde no hay calidad, echa mano del arte. Todos vamos con Sudáfrica.
México jugó como si estuviera haciendo una pachanga de solteros contra casados. Tal fue así que su mejor hombre fue Cuautemoc (¿por qué le pondrá una hache si es un nombre azteca y los aztecas no conocían -obviamente- el alfabeto latino?) Blanco. Un tipo orondo, que camina más que corre, fumador reconocido, pero que al trote cochinero fue capaz de poner algo de chispa en un equipo sin ese hervor final que hace falta en un Mundial. Son mejores que Sudáfrica, pero no lo demostraron. Los africanos salieron con plomo en las piernas. Lógico, no hay quien resista el peso de un continente sobre sus hombros. Luego, tras el descanso, se soltaron y merecieron ganar. Pero aquí nadie regala nada. Un fallo lamentable del central en un córner y adiós a los tres puntos. Que sirva de ejemplo.
Francia dio pena. La imagen de Henry antes de saltar al campo, retirándose con parsimonia y languidez el pantalón del chándal fue el mejor ejemplo de un equipo sin alma. No merecieron siquiera vencer a un Uruguay que tuvo en Godín y Forlán lo único destacable. Todos los titulares de Francia son piezas destacadas de equipos Champions. En los uruguayos, apenas unos cuantos han jugado la Europa League. Nada de eso se plasmó en el campo. Lo curioso es que aunque nadie trague a Domenech -en la BBC dijeron que se peleó con Malouda y por eso lo dejó en el banquillo-, el tipo sigue ahí, como un Groucho Marx sin bigote. Si no mejoran no tardarán en volver a París. Ribéry estará encantado.
Lo de hoy parece más interesante. Ayer decía Jonathan Ross, presentador estrella de la BBC -donde es una delicia seguir el fútbol y la vida- que la mejor noticia del inicio del Mundial era que aún no habían mandado a Inglaterra para casa. Y es que la euforia de hace unos meses se va disipando en Londres y alrededores a medida que se acerca el campeonato. La baja de Ferdinand les tiene muy preocupados. King, su substituto, no acaba de convencer. Se sigue debatiendo, lo decía César Izquierdo en Súper, sobre dónde poner a Gerrard. Shearer, en el post-partido magistralmente dirigido por un Gary Lineker reconvertido en ameno e incisivo presentador, decía que a él le gusta de segunda punta detrás de Rooney. El delantero centro del ManUtd, por cierto, habló con el mítico 9 urraca y le dijo que él no siente ninguna presión, que él juega al fútbol, que el fútbol es un deporte y que la presión la siente, en todo caso, en su vida. Un verdadero crack Rooney. En el 50, EEUU mandó para casa a los ingleses en el único precedente. Hoy, yo no sabría decir quién va a ganar.
Argentina tiene que ganar a Nigeria si no quiere complicarse la vida. Es un grupo de gente peleona. La lástima es que Nigeria no es lo que era en los noventa. Pero va a tener el apoyo del público y en una gente tan pasional como los africanos, eso puede tener su peso. No espero mucho de Messi y a los argentinos les puede pesar, igual que a los ingleses por cierto, la falta de un portero de garantías. Veremos qué puede hacer Uche.
Junio 11, 2010 at 15:56 · Clasificados en General
Esta mañana he ido a llevar a mi hija al cole vistiendo -yo- la camiseta de The Kid. Me la mandó Pedro Cortés -ese crack mundial- hace unos meses, firmada por el propio Torres. Ambos saben que no podía estar en mejores manos. Con siete años, la mayor de mis dos niñas ya empieza a saber lo que es un Mundial. A veces sigue preguntando si también juega el Barça, pero no sé si lo hace para chincharme -uno de sus pasatiempos favoritos-. Hace días que quiere ir al colegio con su roja. Hasta ahora la he convencido para que se contenga. Cuando debute España será el momento. Cada cosa a su tiempo. La presencia de una elástica nacional puede, además, remover los cimientos de una institución educativa de un talante marcadamente catalanista. Mucho mejor, así. Ya hemos decidido qué día llevará una en la que se celebra la consecución de la Eurocopa y qué día la roja a secas. Ésta última coincidirá con mi cumpleaños y el segundo partido de la primera fase. Un regalo idóneo para su padre.
Decía que he ido a llevarla con el “9″ a la espalda. A la puerta del colegio, tumulto de padres, la mayoría encorbatados, saliendo de los coches, carreras, estrés por llegar tarde a la oficina, últimos besos. Miradas de reojo. Esto es Barcelona y aquí las demostraciones de amor patrio se suelen reservar al oasis del hogar. Se suelen. Yo hace muchos años que presumo de mi país con tan pocos tapujos como estridencias. Mi hija se ha quejado, claro. “¿Por qué tu llevas la camiseta del Niño y yo voy con este vestido?”. Los críos olvidan rápidamente los pactos. He intentado esquivar sus recriminaciones haciéndole repetir el once de la Roja. Se sabía impecablemente el de la Eurocopa. Ahora hay que meter a Piqué y Busquets y no resulta tan fácil. En el once no está Xabi Alonso. Los dos últimos sabe que son Villa y el Niño. “¿Por qué el Niño es siempre el último?”. Explicarle el rol de defensas, medios y delanteros nos ha llevado un par de minutos más. No ha servido de nada, pero ella ha puesto cara de satisfecha. Uno nunca sabe lo que entienden, o no, los niños. Pero hay pocas cosas que nos ofrezcan tantas satisfacciones como su ilusión.
De regreso, solo, recordaba la celebración en Valencia de la Eurocopa. Estuvimos, ella y yo, con Villa, con Capdevila, con Senna. Se hizo fotos, consolidó su amor por la Roja y no habrá manera de conseguir que su jugador favorito sea otro más que Villa. Tenía cinco añitos recién cumplidos y renunció a una tarde en Terra Mítica -regresamos volando cuando nos llamaron para invitarnos al Palau de la Generalitat- por estar con los jugadores que había visto por la tele. Pasamos un calor de mil demonios, pero nunca se nos olvidará.
Había un anuncio de la ONCE que hablaba de la ilusión de todos los días. La asociaba a la idea del dinero. De ganar dinero. No podía ser más desacertado. La ilusión no se compra con dinero. La ilusión nace en otro lugar, recóndito, del espíritu. Cada uno tiene las suyas y todas son defendibles. Para mí, la que surge de compartir la pasión por un deporte y el amor a un país es difícilmente comparable. Cuando logras transmitirla a tus hijos, supongo que significa que algo has hecho bien.
No hay nada como un Mundial. Lo puedo llegar a repetir mil veces. Pero no será ni más ni menos cierto. Es así. Porque exactamente lo mismo que hoy pensaba yo, lo han pensado esta mañana, ante lo inevitable ya del comienzo de la competición, millones de personas que vibran con el fútbol y quieren a su país. Millones de familias se disponen a disfrutar unidas de un torneo sin igual. Lo hacen, además, sabiendo que, en la mayoría de los casos, se van a llevar una enorme decepción. Que nos lo digan a nosotros. Pero a nadie se le puede robar la ilusión de verse campeón. A nadie. Te pueden robar el dinero. Jamás la ilusión.
Por qué será que cada vez que empieza el Mundial me pongo sentimental…
Junio 8, 2010 at 17:28 · Clasificados en General
He estado planificando la semana televisiva que aguarda con el estreno del Mundial y, para qué voy a mentir, se me ha subido la tensión hasta salirse de cauce. Ser consciente de que esta vez podemos hacer algo genera una motivación suplementaria -como si hiciera falta- para paladear cada gramo de fútbol. Con sus grandezas y miserias, ninguna otra cita nos ofrece lo que el Mundial nos sirve en bandeja. Los mejores futbolistas del mundo reunidos en un mismo lugar durante unas pocas semanas, envueltos, de postre, con la peculiar carga emotiva que genera el amor a un país. He repetido muchas veces que para mí no hay nada comparable a un Mundial. Una Eurocopa se acerca, pero no es lo mismo. Sólo en un Mundial se vive el fútbol en su máxima expresión porque en ningún otro lugar lo grande -el triunfo- y lo detestable -la derrota y vuelta a casa- se producen con el dramatismo y la rapidez que en un campeonato del mundo. Por eso miles de millones de personas -de las de verdad, no de esas que se dice que miran los JJOO o la Volvo Ocean Race- viven pendientes de lo que pase en Sudáfrica. Por eso muchos tenemos ya el plan de partidos a seguir y hemos hecho cábalas de qué puede pasar en cada grupo.
Las que siguen son las mías, con toda seguridad falibles.
Grupo A.- Sudáfrica, México, Uruguay y Francia. De los más aburridos. Imagino que se lo prepararon a los anfitriones para que tuvieran alguna opción de pasar la primera fase. Uruguay aburre a las ovejas, Sudáfrica es una de las Marías del campeonato y sólo con mucha suerte puede tener algo que decir. México seguramente acabará donde casi siempre: cayendo en octavos. Francia no lo podía tener más fácil, hotelazo mediante. En el pasado mundial también estaban acabados y terminaron en la final, después de mandarnos a nosotros para casa. No me fío de ellos.
Grupo B.-Corea del Sur, Argentina, Grecia y Nigeria. Mi buen amigo John Mastoroudes forma parte del equipo técnico de Nigeria y en época de Mundiales siempre se pone la ropa interior de su querida y añorada Grecia. Difícil que acabe contento. Argentina es favorita en el grupo, pero no lo tendrá fácil. Nigeria parece lejos de aquellos tiempos de Okocha, Oliseh, Finidi y compañía, pero suele vender cara la piel . Grecia tampoco dará facilidades. Sólo los coreanos parecen descartados, lo cual me parece fenomenal después del latrocinio que protagonizaron hace dos Mundiales.
Grupo C.-Inglaterra, EEUU, Argelia y Eslovenia. Grupo facilito para los ingleses, que por cierto se sienten favoritos. En ningún país europeo se vive el Mundial como en Inglaterra (sólo Holanda se le acerca). La gente, mucha gente, miles de ciudadanos, planean sus vacaciones con años de antelación para poder seguir a sus chicos. Al equipo de Capello muchos lo dan como favorito. Incluso muchos que no hablan inglés. Yo, de momento, creo que sí pasarán el primer corte. También parece que lo harán los americanos, con permiso de Argelia, la gran incógnita de los cuatro. Eslovenia suficiente ha tenido estando ahí.
Grupo D.-Serbia, Ghana, Alemania y Australia. Grupo trampa para los alemanes, a los que se les suelen atragantar los equipos de los Balcanes. Radomir Antic es uno de los entrenadores más listos de cuantos han ido a Sudáfrica y no creo que regale un solo punto. Australia suele dar bastante guerra y Ghana, igual que Nigeria, es capaz de lo mejor y de lo peor. Parece difícil, sin embargo, que los dos europeos dejen escapar la clasificación.
Grupo E.-Holanda, Dinamarca, Japón, Camerún. En principio, bastante asequible también para los dos equipos de Europa. Holanda acostumbra a encarar estas fases previas como un bólido, para ir perdiendo gas a lo largo de la competición. Puede ganar los tres partidos. Dinamarca tendrá más problemas, pero ni Japón ni Camerún parecen cerca de sus mejores versiones.
Grupo F.-Italia, Paraguay, Nueva Zelanda y Eslovaquia. Los italianos sufrirán. Seguramente empatarán con Paraguay, ganarán sin alharacas a Nueva Zelanda y se lo jugarán todo a una carta en Eslovaquia. Marcarán el uno a cero en el último minuto y nos esperarán en cuartos de final para hacernos sufrir por pecados que ni siquiera hemos cometido. Paraguay es siempre un equipo incómodo cuando llega el Mundial. Ya nos ha echado de alguno. Los all blacks, la cenicienta. Eslovaquia, no tengo ni idea.
Grupo G.-Brasil, Corea del Hambre, Portugal y Costa de Marfil. El equipo del chulito Julio César no va a poder pasearse. Portugal y el equipo de los Touré y Drogba no son platos del gusto de nadie. Los africanos son impredecibles, pero algo me dice que jugándose como se juega en el continente negro, van a ofrecer una buena cara. Brasil es mejor y pasará como primera de grupo…pero ojo a lo que puedan hacer los otros dos. Aún no entiendo cómo Corea del Norte se pudo clasificar para este Mundial. Deberían quitar una plaza asiática y concederla a otro continente.
Grupo H.-Suiza y Chile pelearán por la segunda plaza.
Next entries »