Archive for Julio, 2011
Julio 29, 2011 at 11:37 · Clasificados en General
Me adelanto a la pregunta que sobre el tema pudiera surgir diciendo que sí. Me gusta Canales. En realidad, me gusta mucho. Tiene unas condiciones brutales: buen físico, técnica exquisita, gol, potencia. La verdad es que tiene tantas cosas que me sorprende sobremanera que Mourinho lo haya dejado en el ostracismo. Desconozco su vida privada, sus ganas de trabajar, su implicación. Quizás ahí esté la explicación, porque de otro modo, la verdad, no lo entiendo. Lo del Madrid, me refiero. Si por algo destaca Mou es por saber extraer a sus futbolistas el máximo rendimiento. Con Pedro León, otro perfecto ejemplo de engañagradas que, por fortuna, no acabará recalando en el Valencia (¿os imagináis a la parejo Pedro León-Pablo H. compitiendo por un puesto? como para meterse debajo de la cama y no salir hasta el año que viene), la cosa es bastante complicada. Incluso para el Special One. Por eso no entiendo lo de Canales. Quiero creer que sea uno de esos casos en los que alguien le coge manía a una persona y ya no hay manera.
La lógica reflexión, teniendo en cuenta además los cantos de sirena -sirena de policía en esto caso, no de mitológico ser cuya lágrima necesita Barbanegra para ser joven eternamente- que han llegado desde Bankia, es que Canales sea el recambio de un Mata que, si llega buena oferta, acabará haciendo las maletas. Y, siendo el fútbol, como es, una caja de sorpresas continuadas, la verdad es que no me parece una excelente operación. El Valencia se ha asegurado una cesión por dos años para comprobar si el chico confirma lo que apuntó en el Racing. Si su crecimiento es adecuado, los 12 millones por los que podría hacerse con su ficha se me antojan pecata minuta. Porque a salvo de esa supuesta indolencia de la que se habla en Madrid -donde el chico ha pasado de ser el nuevo Maradona a poco más que un adolescente remolón en cuanto se ha conocido la noticia- y de la capacidad del entrenador del Valencia para desaprovechar las cualidades de los hombres a sus órdenes, Canales puede valer mucho más que esos doce millones. En realidad, en mi opinión, el Canales del Racing apuntaba incluso más arriba que Mata. Apuntaba arriba del todo. Un lugar al que, me temo, el bueno de Mata va a acabar simplemente tocando con la punta de los dedos, frenada su progresión de manera bastante abrupta durante la última temporada. Así que un tanto que deben apuntarse los gestores del Valencia a los que hay que reconocer la buena labor que han hecho. Que luego el chico no acabe de cuajar ya será otra cosa, que desde luego no depende de ellos.
Julio 23, 2011 at 19:18 · Clasificados en General
Comienzo con una aclaración previa que evite interpretaciones erróneas: no soy de los que piensan que el niño no deba llorar por su condición masculina, lo cual equivale a decir que no considero la lágrima como patrimonio exclusivo de la mujer. En realidad, en contra de lo que dice la mayoría, lo que creo es que ni hombres ni mujeres deberían llorar más que en casos verdaderamente extremos. Por ejemplo, si España gana el Mundial. Fue la última vez que recuerdo haberlo hecho yo y supongo que nadie pondrá en tela de juicio lo extraordinario de la ocasión. Que, por cierto, no volverá a repetirse porque nunca volverá España a ganar su primer Mundial. Lo siento por mis hijas, que no podrán saber lo que se siente -la mayor lo vivió, pero a los siete años se vive de otra manera-, pero creo que quienes hemos sufrido tanto merecíamos no tener que esperarlas a ellas para entrar en éxtasis lacrimógeno.
Insisto, por tanto, en que no es que esté en contra de la corriente, tan à la mode en estos tiempos que corren, que pretende sublimar la vertiente sentimental del hombre, convirtiendo al viejo macho en un ser más místico. Es más, creo que es bueno que nos olvidemos de atavismos ibéricos rebozados en rancio catolicismo preconciliar y dejemos que cada cual sea como le dé la gana. Me niego, en cambio, a celebrar enfervorizado que, de repente, para considerarse moderno y vanguardista haya que ir soltando lágrimas a troche y moche o, como se hace hoy cada vez más, pasando de la mano al besito en las mejillas como universal mecanismo de saludo entre amigos (en España, digo).
Todo esto viene a cuento por la costumbre, ya anclada en las salas de prensa de todos los estadios de fútbol, de Santiago a Almería, de Gerona a Huelva y de Santander al nuevo hogar de los jeques que ponen la pasta, de que todo futbolista que se despide de su club eche unas lagrimitas con las que salpimentar el generoso botín con el que, en unos casos más merecidamente que en otros, saltan del barco en el que han navegado a no muy entera satisfacción -de otro modo, no se irían-.
El último en hacerlo ha sido Bojan, que ni siquiera ha sido traspasado al Roma, como erróneamente informan todas las fuentes que he consultado -ha sido cedido por dos años, a cambio de un préstamo del Roma al Barcelona de 12 millones, que los culés devolverán en dos años con un 4 por ciento de interés, es decir, con un millón de intereses, prueba manifiesta de lo tiesos que andan también los chicos de Rosell-. El bueno de Bojan, uno de esos futbolistas que era muchísimo mejor con 17 años que con 21, se fue destrozado por la pena, pero ¿no podía haberse ahorrado las lagrimitas? Y sí, sé que lo estoy pagando con él cuando tantos otros antes que él han hecho lo mismo ( lo de Vicente, despidiéndose del Valencia chorreando líquido mientras proclamaba haberlo dado “todo” por el club era como para ponerle una demanda en tribunales), pero sucede que es el último y, por tanto, la gota que ha colmado el vaso.
No iré tan lejos como hizo Pérez Reverte cuando aseguró que Moratinos se fue como un mierda -también echó la lagrimita, en su caso cobarde porque era su condición-, pero sí que me atrevería a sugerir a los que por despedirse están que nos ahorren el espectáculo. Si quieren llorar, que lo hagan en el cobijo que les ofrece una habitación cerrada. Igual que un buen cristiano no debe hacer ostentación de su fe, no creo que un buen barcelonista, en el caso de Bojan, o ¿valencianista? en el caso de Vicente -ya que lo he citado- tenga que demostrarnos lo mucho que lo sienten haciéndonos tragar sus lágrimas. Porque, además, el chico lo tiene fácil: que marque un montón de goles en el Roma, que corra un poquito -más bien un muchito- más, que le eche algo más de sangre y seguramente tendrá que dar una rueda de prensa en la que llorará porque vuelve a casa. Aunque, pensándolo bien, igual es mejor que se quede donde está.
Julio 11, 2011 at 14:59 · Clasificados en General
Reanudada la actividad de la primera plantilla del Valencia, se me hace difícil compartir el desmesurado optimismo que respira el presidente de la entidad en la entrevista que hoy publica Superdeporte. Es cierto que, contra todo pronóstico, el capítulo de fichajes ha registrado un, para mí, absoluto acierto en la figura de Piatti. Insuficiente, en todo caso, para que podamos condonar el conjunto de la política de personal del actual equipo dirigente del club. Más nubes que claros en materia deportiva que es, en definitiva, la única que podemos analizar, habida cuenta la opacidad absoluta en la que se administran las cuentas del Valencia y todo el resto de clubs de fútbol, cuya primera noticia cierta sobre el particular acostumbra a llegar con la solicitud del concurso de acreedores.
No volveremos a entrar en el absurdo fichaje de un portero cuando el club ya cuenta con uno de los mejores de España. Sí que tendrá su guasa, en todo caso, que el Valencia, que en palabras de su presidente únicamente puede acompañar a día de hoy el pan de “mortadela”, tenga un mejor segundo portero -mejor en curriculum y en sueldo- que Madrid, Barcelona, Chelsea o Inter de Milán. Que haya dinero para eso y no para darle el finiquito a Miguel clama al cielo. Luego más sobre el amigo Brito.
Sobre el central francés, prefiero esperar cinco partidos para pronunciarme. Visto lo que ha pagado Florentino por el chico Varane, la operación no parece mala. Pero compararse con el Madrid, que lo hace todo al revés de como manda la lógica y que, de no disponer del inagotable caudal de ingresos típicos, atípicos, bancarios y no bancarios, con mordidas y sin mordidas urbanísticas de por medio, seguramente al mando de Florentino estaría ya en segunda división, parece poco acertado. Que vaya a mejorar lo que había no parece difícil. De hecho, que lo empeore parece imposible. Pero lo imposible con el equipo técnico de este VCF no existe. Cinco partidos.
Ya dije sobre Parejo que ni es ni va a ser nunca Banega. En realidad, ni siquiera es un medio centro. Emery, esa lumbrera, parece que quiere convertirlo en director de su orquesta. Si lo consigue, sería el primer jugador en el último trienio al que saca más partido del esperado. Si tuviera que vaticinar, casi diría que Parejo acabará jugando en su posición -mediapunta-, en alguno de los veinte o treinta sistemas tácticos que se utilizarán a lo largo de la temporada. Es un chico con calidad, con proyección, seguramente un buen fichaje si cayera en manos de alguien que supiera llevarlo y darle un sitio en un club grande como el Valencia. Su rendimiento, en todo caso, se aventura tan abierto a apuestas como su trayectoria en Primera. No se puede criticar, por ello, este tipo de fichajes, que responde al mercado real -y habitual históricamente del club-. Lo que no se entiende es que se venda como medio centro creativo. Ya se hizo con Tino Costa -al que se fichó por lo mismo que costaba Valero, a quien se descartó- y quedó claro que Costa no sirve para eso. Fácilmente la cosa acabará igual, aunque espere más de Parejo que de Costa.
Piatti me parece un enorme jugador. Hace unos cuantos meses alguien me preguntaba por él aquí, en el foro. Recuerdo que dije que no sólo era un excelente futbolista, sino que lo era en el noventa por ciento de los partidos. Llega al Valencia la antitesis del engañagradas, figura tan apreciada por algunos y tan poco útil para un equipo. Este chico lleva dos temporadas siendo el mejor de su equipo en veintinueve de cada treinta partidos. Es rápido, tiene dribling, disparo y, lo mejor de todo, tiene carácter. Con un palmo más de estatura estaríamos hablando de un top five mundial. Pero entonces no lo podría fichar el Valencia. Así que habrá que conformarse con su metro sesenta. Me parece que hará una estupenda pareja con Soldado y que meterá un poco de testiculina en una plantilla bastante plana en ese aspecto. Para mí, bastante más útil y una apuesta mucho más segura que Gameiro. Que sólo haya sido fichado tras plantarse el francés es pura chamba, pero qué le vamos a hacer.
Sobre el capítulo de bajas, ya escribí lo que me parecía que desaparezca Joaquín. Los cada vez más escasos aduladores de Pablo H. están de enhorabuena. El equipo, de luto. Siempre he defendido el tremendo papel de Joaquín en el crepuscular Valencia de Emery. Ahora que no está, veremos si sus muchos detractores lo echan o no de menos.
Se ha ido Isco. Su caso es parecido al de Joaquín. El chico ha hecho lo que habríamos hecho casi todos nosotros y lo que, a mi juicio, haría el noventa por ciento de sus compañeros si pudieran (si tuvieran ofertas, esto es). Le dieron a elegir seguir otro año -acaso otra década- con un entrenador esotérico e iluminado que, de postre, no confiaba en él o hacer las maletas y marchar a buscar un equipo en el que, al menos, parte en igualdad de condiciones con el resto de compañeros y entrenado por un tal Pellegrini. Saltos de alegría está dando desde hace una semana. Ahora veremos si de verdad, como ha declarado Emery, el chico no sirve para la primera división, o esos seis millones van a acabar siendo una ganga.
Y lo peor, y lo más sangrante de cuanto ha declarado el señor Llorente a Super, es el tema Brito. Decir que en lo que concierne a este caradura lo positivo supera con creces a lo negativo es insultar en lo más preciado a la inteligencia del aficionado valencianista que cada día se levanta a su hora para ir al trabajo, en el que, de postre, tiene que cumplir con todas y cada una de sus obligaciones si no quiere verse de patitas en la calle. Ensalzar a un tipo que, más allá de peleas, pistolas, retrasos, vomitonas, atropellos y todo lo que se os pueda ocurrir, día sí y día también se arrastra hasta el campo de entrenamiento con los ojos repletos de noche y albedrío es una temeridad. Decir que cuenta con el cariño de sus compañeros una patraña y, peor aún, una muestra de absoluto desconocimiento de cómo funciona cualquier grupo humano, en el que el vago, el que escaquea el esfuerzo y se salta las mínimas reglas de convivencia es siempre visto con suspicacia y rechazado sin contemplaciones, por muy simpático que sea -el señor Brito ni siquiera lo es, por cierto-. Llevamos tres años esperando a que este hombre abandone el equipo. Ahí sigue. Tan penoso como real.