Archive for Agosto, 2011

La vida sigue igual -¿de momento?-.

Habrá que esperar otra jornada (otra temporada pensaréis los más taimados) para ver un Valencia distinto al de los últimos tiempos, tan enraizados ya en el imaginario colectivo que parece que nunca existieron otros. Ni siquiera la llegada a Mestalla de tipos como Cúper sirve ya para quitar el mucho polvo que puebla los recovecos de la memoria de aquel Valencia que salía con el cero en su portería como tarjeta de presentación.

Vino el bueno y arisco de Don Héctor con un Racing de saldo por liquidación, con una defensa con chicos a los que conoce César Izquierdo, sus familias y allegados de Cantabria y poca gente más, con un ataque formado por dos renacuajos de metro sesenta -por mucho que uno sea Munitis, que a sus 36 años sigue siendo uno de mis héroes y que, él sí, merece despedir la temporada en Londres 2012- porque Ariel y Stuani no estaban para jugar. El gol de Soldado en el minuto uno, previo fallo del portero rival, hacía presagiar goleada. Tarde luminosa, buena entrada, Roberto  con la banda de capitán en un brazo y el cuchillo entre los dientes… Uno llegó a pensar que las cosas habían cambiado.

Pero no. El fallo defensivo del Racing fue contestado por otro del propio Soldado y de ahí, a la nada. El Valencia tiró a la basura todo el primer tiempo en el que los viejos males volvieron a presentarse, igual que ese fantasma que puebla los castillos escoceses, al que no hay manera de echar. Banega remaba solo, empeñado en buscar la solución difícil. Bruno hacía de Cafú sin que nadie todavía, tres años después, haya dado con la pista que conduce a cubrirle las espaldas ante un posible -casi probable- contraataque en cuanto pierda el balón. Pablo H. empezó bien, pero acabó diluyéndose hasta el punto que a esta hora se desconoce si sigue en Mestalla, echando paseos por la banda. La banda izquierda no funcionó. Un desastre, cuyo paradigma fue el contraataque que culminó Lautaro Acosta. Al Racing le sobraba con aguantar atrás y soltar a sus dos puntas, cuya aproximación al área seguía sembrando el pánico. No parece ser cuestión de Rami o de Costa. Ahí sucede algo más. Veremos cuando llegue Víctor Ruíz, porque entonces, con una pareja Ruíz-Rami, sí que ya nadie le podrá echar la culpa a los defensores.

Acertó el entrenador en los cambios. No es que Tino Costa hiciera mucho más de lo que hizo Topal -al argentino le sobran revoluciones y le falta fútbol-, pero al menos con el turco de central la salida del balón fue más aseada -aunque fallase clamorosamente, porque no es central entre otras cosas, en el tercer gol-. Definitivo sí fue Canales. Este chico tiene un punto de calidad que le hace diferente. Le bastaron diez minutos para hacerse con el control del partido, para asociarse con Banega y hacer que Ever se diera cuenta de que no está solo. Jonas, por su lado, se mostró mucho más lúcido que Piatti. Entre eso, el cansancio de los chicos del Racing, a los que ni la experiencia, ni la calidad, ni el resuello les daba para más, y un Soldado completamente enchufado, pletórico y reminiscente de la mejor versión que ofreció en el Getafe, sirvieron para desnivelar un partido que, por mucho que se ganara, bien pudo haberse perdido.

Lecturas positivas, en todo caso, las hay. Rami está años luz por delante de lo que había en esa posición. Canales se manejó con un desparpajo propio de crack. Banega hizo un segundo tiempo más que aceptable. La gente salió enchufada, liderados por un Soldado que sí parece tener madera de líder de grupo. Incluso los cambios sirvieron para algo.  A estas alturas no sé si eso basta para mantener la botella medio llena o los viejos vicios de siempre, las subidas sin ton ni son de los laterales, la dificultad para salir desde atrás con suficiencia, la indolencia que le coge al equipo cuando Banega no ve luz en el túnel, nos llevan a lo contrario. Que cada cual saque sus conclusiones.

En el terreno individual, es aún pronto para ser demasiado exigentes. Es cierto que Piatti no tuvo su partido, pero no hay que olvidar que se trataba de su debut. Las pretemporadas no sirven para otra cosa que poner a los futbolistas a tono físico y técnico -por eso aquí no se ha comentado uno solo de los bolos del verano-. Lo de ayer era serio y en los novatos con menos templanza o experiencia era lógico que se notaran los nervios. Lo propio pareció sucederle a Bernat, a quien, desde luego, esperamos volver a ver de inicio la próxima jornada. Sólo dándole continuidad sabremos si el chico vale o no.

Y de Mata, ¿qué? Pues que por 28 millones de euros yo también le habría puesto un lazo, agradecido los muchos y buenos servicios prestados y colocado en un avión rumbo a Londres. Siempre tuve un afecto especial por Mata, pero durante su última temporada entre nosotros dio la impresión de estar desorientado, de haber cumplido una etapa en el Valencia. Su progresión se detuvo en seco. Ahora veremos si fue porque el Valencia actual no le ofrecía lo que él necesitaba para crecer o si, como modestamente sospecho, porque seguir progresando lo convertiría en algo para lo que no le alcanzan las ganas: la condición de figura mundial. En todo caso, le deseamos mucha suerte. Sobre todo porque juega en mi equipo favorito en Inglaterra. Allí juega también The Kid.